Enrique Alfaro es un  tapatío bravo, seguro de sí mismo, al que solo le falta el traje de charro, como los que usaba Jorge Negrete, con el mechón sobre la frente, el sombrero de lado y cantando, con su privilegiada voz. :-Yo soy mexicano…mi tierra es bravía… palabra de  macho que no hay otra tierra más brava que esta tierra mía…. Simulando ese canto con su discurso fresco, sin trampas, sin demagogia, luchó por la presidencia municipal de  Guadalajara, Jal. Ganándola ante el estupor general y temor de los priistas. Junto con El Bronco, que como  independiente triunfó en su batalla por la gubernatura de Nuevo León,  hicieron el 1-2 que confirmó que la gente, cansada de partidos políticos y de lo que gastan, prefiere algo distinto.

Enrique Alfaro tira un dardo venenoso contra el partido tricolor:-Permitir que el PRI  siga en el gobierno es un acto de traición a la patria. Y añade:-Ha llegado la hora de que los políticos se pongan al servicio de México. Tampoco se le escapa López Obrador:-La apuesta de Morena de dinamitar todo no lleva a nada bueno. No me extrañaría que mi tocayo buscará la Presidencia de la República en el 18. Su mensaje es la más dura y clara advertencia en contra de políticos que han medrado, llevándose millones de pesos, sin importarles el país y el bienestar de sus habitantes… Parece que ha llegado la hora de la rebelión en contra de quienes hicieron un negocio personal de la política. ¡Eso ya es insoportable!

¿TE EQUIVOCAS ANDRÉS MANUEL?

Andrés Manuel López Obrador ha sido claridoso pero cauto en su campaña  contra lo que llama “la mafia del poder”,  pero  meterse contra el ejército puede ser una lamentable equivocación. En  mis viejos tiempos de reportero, recuerdo que los maestros recomendaban:-Métanse con el mundo, pero nunca, jamás, con el ejército y la iglesia. El clero saltó al campo ideológico después de que el presidente Carlos Salinas de Gortari cometió la imperdonable pifia de abrirle las  puertas de Los Pinos a la iglesia, echando en saco roto-¡imperdonable!- la herencia de Benito Juárez. La iglesia actuaba en la trastienda con los políticos y todos contentos.

En cuanto al ejército, temo que Andrés Manuel comete grave error, acusando a una Institución respetable,  que salió a la calle por órdenes del Presidente Felipe Calderón, en su papel de jefe del ejército y la marina. Me asalta una duda: ¿Calderón calculó las consecuencias de su decisión? Yo creo que no. Se sintió  comandante y hasta se hizo retratar con  una gorra militar. Los Presidentes suelen perder el piso.

Un miembro del ejército, el de derechos humanos, rechaza las acusaciones de Andrés Manuel, sin  mencionar su nombre.

Andrés Manuel:-No pierdas el piso.

Primero el proyecto

Enrique Alfaro opina que sería un error pensar en el candidato antes que el proyecto. Es al revés. Primero el proyecto, después el hombre. Ignoro si leyó a Jesús Reyes Heroles. En el gobierno de Luis Echeverría, lo convenció de cambiar el sistema electoral, empezando por el partido. Echeverría dijo que sí, pero  justo cuando don Jesús presidía una mesa de trabajo  en un hotel de la avenida Juárez, le informaron que López Portillo se había destapado, dando al traste con el proyecto del último ideólogo de categoría. Más tarde, López Portillo lo nombro secretario de gobernación y cuando lo cambió porque se opuso a la visita del Papa, lo llamó “el Ortega y Gasset de América”

TODO ESTO nos conduce al clamor de los mexicanos rechazan: pedimos, a gritos, una nueva generación de políticos. ¡Y YAAAA!