Dos miembros de las fuerzas de seguridad de Irak y tres manifestantes fallecieron este lunes en enfrentamientos ocurridos durante las protestas en Bagdad y la provincia meridional de Basora, donde también otras 75 personas resultaron heridas.

Dos efectivos de una unidad militar que opera bajo el paraguas de la Comandancia de Operaciones de Basora murieron atropellados cuando estaban dispersando a manifestantes que cortaron una carretera de la ciudad homónima, donde desde ayer se han producido incidentes y choques, confirmó a Efe un oficial de ese cuerpo.

Asimismo, los manifestantes trataron de cortar las vías que conducen al puerto de Um Qasr, al de Jor al Zubair y a los campos petroleros ubicados en el oeste de la provincia, así como las carreteras que unen Basora con la capital, Bagdad, y las provincias vecinas.

La fuente señaló que las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos para dispersarlos, por lo que más de 25 manifestantes sufrieron asfixia.

También se registraron choques y disturbios en Bagdad, donde tres personas perdieron la vida, entre ellas un activista identificado como Yusuf Sattar, y más de medio centenar sufrieron asfixia por el uso de gases lacrimógenos, indicó a Efe una fuente del Ministerio de Interior que pidió el anonimato.

Los manifestantes se encuentran en las plazas Tahrir, Al Tayaran y otras que han sido sus principales puntos de encuentro desde el comienzo de las protestas en Irak el 1 de octubre.

El pasado viernes, el movimiento popular volvió a cobrar protagonismo, después de una suspensión temporal a principios de año por las tensiones entre Estados Unidos e Irán en suelo iraquí.

El activista Hasan al Lami dijo a Efe desde la plaza Tahrir, epicentro de la revuelta, que esta escalada en Bagdad y las provincias del sur “no surgió de la nada sino que fue resultado del fracaso de los partidos políticos y su dilación ante las demandas de formar un nuevo Gobierno“.

Los grupos parlamentarios iraquíes no han conseguido acordar un candidato a primer ministro después de la dimisión de Adel Abdelmahdi a finales de noviembre por la presión de la calle.

Cuando salimos a las calles bajo el lema ‘Queremos una patria’, nos referimos a un país libre e independiente que no dependa de otro país y que no manipule sus recursos y el futuro de sus hijos, en el que no haya lugar para los corruptos y los ladrones de dinero público“, explicó el joven.

Al Lami afirmó que la nueva ola de protestas en varios puntos de Irak desde el viernes es “un mensaje a los partidos políticos: a pesar de los intentos de acabar con las protestas y postergar las demandas (del pueblo), no se detendrán hasta lograr los objetivos” que se marcaron hace casi cuatro meses.

Además de un nuevo Gobierno no sectario y eficiente, los manifestantes también exigen mejores servicios públicos y oportunidades económicas, en un país rico en petróleo pero en el que el 23 por ciento de la población vive en la pobreza. EFE