Desde hace casi una semana, los cadáveres en las calles de Guayaquil, Ecuador, comenzaron a verse con más frecuencia afuera de las casas, en basureros y en el Centro de la ciudad. Muchos, de personas víctimas del COVID-19, de otros no se sabe, pues no hay pruebas para confirmarlo o negarlo.

“La gente se enfermaba, a lo mejor sin todos los síntomas, los mandaban a sus casas y fallecían por alguna otra cosa. Es altamente probable que por COVID-19, aunque no saben porque no hay pruebas. Deberían contarlos como en China: si tiene síntomas del virus y fallecen se cuentan como fallecimientos por COVID”, reportó el doctor privado ecuatoriano Alberto Cárdenas.

Los cuerpos en lugares públicos, según indicó Andrés Donoso, periodista también de Ecuador, son recogidos en unas ocho horas, pero en el caso de los cuerpos dentro de las casas esperan hasta cuatro días.

Por ello, y para evitar que se conviertan en foco de infecciones, algunas familias optaron por sacarlos a los portales. En los casos más extremos recurrieron incluso a quemas de basura para hacerlos visibles a las autoridades.

Donan terreno para cadáveres

Las autoridades ecuatorianas buscan una solución para disponer de los cuerpos ante la crisis forense por la pandemia. De acuerdo con el médico particular ecuatoriano Alberto Cárdenas, la organización no gubernamental (ONG) “Junta de Beneficencia de Guayaquil” donó un terreno para poner ahí los cadáveres, aunque aún no se sabe qué disposición tendrá (fosa común, individual o crematorios).

Ecuador fue uno de los primeros países en América Latina en reportar casos de COVID: “Una paisana que llegó de España fue la primera”, afirmó Cárdenas. Y, pese a que en Quito se ha logrado controlar la curva, en Guayas —localidad  de Guayaquil— ha habido problemas para ello y es donde se han reportado las incidencias.