Las corrientes y los vientos expandieron hoy el derrame de petróleo proveniente de un barco varado en las costas de Mauricio, mientras autoridades y sociedad civil se afanan en los trabajos de limpieza y en el buque avanzan a buen ritmo los trabajos para sellar brechas y vaciar los tanques.

“Las corrientes y el viento están cambiando y ahora nuevas zonas se están contaminando”, dijo este domingo a Efe en conversación telefónica desde la zona afectada Mokshanand Sunil Dowarkasing, asesor ambiental en la isla de Mauricio y ex responsable de estrategias de la organización ecologista Greenpeace África.

Según este experto local que trabaja en las tareas a pie de playa, este cambio pone en riesgo ahora toda la costa este de la isla, incluidas algunas de las principales atracciones naturales y turísticas de la nación africana, como la Île aux Cerfs.

En las jornadas previas, el derrame se concentraba en el sureste, donde permanece encallado el granelero MV Wakashio desde el pasado 25 de julio, justo enfrente de la zona denominada Pointe d’Esny.

Durante el fin de semana ha habido una afluencia masiva de personas para colaborar en las tareas de limpieza y de construcción de barreras de contención.

Gracias a ello, en los sitios afectados por la primera oleada de combustible la situación “se ha mitigado un poco”, indicó Dowarkasing, pero aún queda mucho por hacer.

Organizaciones locales han puesto en marcha una campaña para recaudar fondos a través de la web https://www.crowdfund.mu y están pidiendo ayuda al resto del mundo bajo el lema “Mauritius Oil Spill Cleaning 2020 – MV Wakashio” (Limpieza de derrame de petróleo en Mauricio – MV Wakashio).

AVANZAN LAS TAREAS EN EL BARCO

Con los trabajos en el barco, según la información que maneja Dowarkasing, se está logrando contener la brecha que ocasionó el vertido y hay motivos para ser optimistas respecto a que la mancha negra no siga aumentando.

Pero ello dependerá también de que se logre vaciar todo el combustible que queda en el buque, repartido en distintos tanques, para que nuevas fisuras no reaviven el problema.

Un equipo francés trabaja ya sobre el terreno, después de que el viernes el primer ministro mauriciano, Pravind Jugnauth, pidiera asistencia al Gobierno de París por la falta de medios propios en la isla.

También se ha prometido ayuda desde otros países, como Japón.

El MV Wakashio es un granelero de propiedad japonesa, pero registrado en Panamá, que navegaba desde China en dirección a Brasil.

En el momento del accidente no transportaba carga, pero se estima que estaba repleto con más de 200 toneladas de diésel y 3.800 de petróleo para consumo propio.

La tripulación, de una veintena de personas, fue evacuada.

El jueves, tras casi dos semanas con el barco encallado en los arrecifes a aproximadamente medio kilómetro de la tierra, el Gobierno mauriciano confirmó que el navío tenía una brecha y que estaba derramando su carga de combustible al mar, poniendo en grave riesgo los arrecifes, playas y albuferas cercanas.

El viernes, el primer ministro mauriciano declaró el estado de emergencia medioambiental.

Este derrame está considerado ya una de las peores crisis de la historia de la isla, famosa por sus aguas cristalinas, albuferas y playas paradisiacas.

La zona afectada es una región de arrecifes de coral que llevaban unos quince años rehabilitándose y también de gran diversidad marina y terrestre, con importantes reservas naturales a pocos kilómetros.

Pero el desastre no es solo natural, sino también económico, en una zona en la que cientos de familias viven de la pesca y del turismo, un sector que este año ya estaba sufriendo por el fuerte impacto de la pandemia de coronavirus.