Afganistán celebró este domingo los funerales por los 24 muertos, en su mayoría estudiantes, en un atentado suicida el sábado contra un centro educativo en un área de la minoría chií hazara en Kabul, objetivo de continuos ataques terroristas.

El atacante, cargado de explosivos, se acercó a primera hora de la tarde de ayer a pie al centro educativo en el barrio hazara de Dash-e-Barchi, en el oeste de Kabul, y cuando los guardias de seguridad le impidieron el paso, se inmoló.

El portavoz del Ministerio de Salud Pública, Akmal Samsor, afirmó hoy a Efe que el número final de muertos se situó en 24, 17 de ellos estudiantes menores de 18 años, mientras que otras 57 personas resultaron heridas.

“Todos los heridos se encuentran en estos momentos estables y fuera de peligro”, aseguró Samsor.

Las imágenes del lugar del atentando mostraron varios cuerpos ensangrentados en el callejón de acceso al centro educativo, mientras varios jóvenes aparentemente heridos eran llevados en brazos de manera apresurada.

La minoría hazara es objetivo habitual de atentados terroristas que han causado miles de víctimas, sobre todo del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que los considera apóstatas, y que según varios medios locales ha reivindicado también este atentado.

Los talibanes, como en otras ocasiones, se distanciaron de inmediato de este ataque directo contra civiles.

El barrio de Dash-e-Barchi vivió en agosto de 2018 otro atentado a un centro educativo, cuando una explosión golpeó el último piso del inmueble en el que se preparaba a estudiantes para sus exámenes de acceso a la universidad, dejando 34 muertos y 56 heridos.

FUNERALES

La comunidad hazara esperaba enterrar hoy a las víctimas del atentado “en el mismo cementerio donde los mártires del ataque anterior al centro educativo descansan, pero la mayoría de las familias optaron por enterrar a sus mártires en sus cementerios“, explicó a Efe Sarwar, uno de los organizadores del funeral oficial.

“Sólo algunas de las víctimas de ayer fueron enterradas en el cementerio planeado”, anotó.

La comunidad internacional condenó enérgicamente el atentado de ayer, entre ellos la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA), que mostró su “profunda aversión” por una acción contra “civiles, muchos de ellos jóvenes, en un ataque selectivo deliberado”.

“Un crimen de guerra insensible y sin sentido”, sentenció la UNAMA en un comunicado, que subrayó que “los responsables del crimen deben rendir cuentas. No se debe permitir que la violencia gane”.

La UNAMA insistió además en la necesidad de que se “redoblen los “esfuerzos para detener la reciente violencia, especialmente la que afecta a los civiles (…) y volver a concentrarse en el diálogo para lograr una solución pacífica” del conflicto.

Este atentado se produce cuando los niveles de violencia han ido en aumento en las últimas semanas en el país, a pesar del inicio a principios de septiembre en Doha de las conversaciones de paz entre representantes del Gobierno afgano y los talibanes que buscan poner fin a casi dos décadas de guerra en Afganistán.