La oficina del Gobernador de Nueva York volvió a negar este viernes “haber alterado” ninguna cifra de ancianos fallecidos en geriátricos, después de que ayer el diario The New York Times asegurara que “algunos de los más altos ayudantes del gobernador” reescribieron un informe sobre el avance de la pandemia hasta junio para ocultar que habían muerto más de 9.000 personas en residencias de la tercera edad.

En un comunicado, Beth Garvey, consejera del gobernador Andrew Cuomo, subrayó que dichas muertes no “se ocultaron” ni se alteraron, sino que se registraron en el lugar donde se produjeron, bien en el hospital o bien en la residencia donde estaban ingresados.

La administración de Cuomo está siendo investigada por la fiscalía y está siendo la diana de numerosas críticas políticas, precisamente por su gestión de la situación en los centros de mayores durante la pandemia.

Según Garvey, en distintas ocasiones en los primeros meses de la pandemia “se reconoció que las muertes fuera de las instalaciones no se incluían como un subconjunto de las muertes en centros de ancianos debido a preocupaciones relacionadas con el potencial de un doble recuento y por consistencia y precisión”.

  • Garvey, que cita a los consejeros Melissa DeRosa, Linda Lacewell y Jim Malatras como los responsables de preparar los documentos, insiste en que ninguno de los tres “cambió algún número de fallecidos o ‘alteró’ los datos de fallecidos”.