Al menos ocho personas murieron y otras 170 resultaron heridas este domingo en un incendio en un centro de detención de migrantes en la capital yemení, Saná, controlada por los rebeldes chiíes hutíes desde 2014, informó hoy la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

“Se ha confirmado la muerte de ocho personas”, dijo hoy en Twitter la directora de la OIM para Oriente Medio y el Norte de África, Carmela Godeau, que señaló que el número total de muertos es “mucho mayor”, según informaciones a las que ha tenido acceso.

Godeau dijo que su organización está respondiendo con “atención médica de emergencia” a más de 170 heridos, 90 de los cuales se encuentran en “estado grave”.

La directora regional de la OIM no especificó la nacionalidad de las víctimas, pero indicó que entre los muertos y heridos se encontraban “guardias yemeníes” que trabajaban en el centro de detención de la capital.

La causa del incendio en la instalación de detención sigue sin estar clara, según Godeau.

“Este es solo uno de los muchos peligros a los que se han enfrentado los migrantes durante los últimos seis años de la crisis en Yemen. Todas las personas, incluidos los migrantes, deben gozar de protección y seguridad”, añadió.

Según la OIM, cada año “decenas de miles” de migrantes africanos llegan al Yemen a través del Golfo de Adén y tratan de alcanzar otras naciones del golfo Pérsico en busca de oportunidades económicas, arriesgando su vida en este país en guerra.

En 2019, al menos 138.000 migrantes llegaron al Yemen a través de Etiopía, Somalia o Yibuti, mientras que en 2020 la cifra se redujo a unos 37.500 por las restricciones de la crisis del coronavirus.

Asimismo, en enero de 2021, al menos 2.500 migrantes africanos llegaron al Yemen desde Yibuti, de acuerdo con la agencia de Naciones Unidas.

Según la OIM, “miles de migrantes” se encuentran atrapados en el Yemen, donde muchos de ellos se enfrentan a “peligros extremos, explotación y abusos”.