En Nueva York, un juez federal denegó la solicitud de libertad bajo fianza de Sean “Diddy” Combs, hallado culpable de transporte para ejercer la prostitución, tras un juicio de ocho semanas. A pocos días de su sentencia, programada para el 3 de octubre, el magistrado Arun Subramanian estimó que el músico de 55 años no demostró que su caso fuera “excepcional” ni que representara un riesgo controlable.

La defensa había ofrecido una fianza de 50 millones de dólares, garantizada con una mansión en una isla frente a Miami, y propuso arresto domiciliario, monitoreo electrónico y guardias privados. Sin embargo, el juez destacó la “pesada carga de la prueba” y recordó la admisión de Combs sobre episodios de violencia en sus relaciones, lo que impidió modificar el cálculo de riesgo.

Argumentos de la defensa y oposición fiscal

Los abogados de Diddy sostuvieron que los cargos derivaron de actos consentidos con dos exnovias —entre ellas la cantante Cassie Ventura— y que la Ley Mann, que prohíbe el transporte para prostitución, no debería aplicarse en este contexto. En contraste, la Fiscalía enfatizó el “uso de fama y violencia” para manipular y drog ar a las víctimas durante “freak-offs”, denunciando un patrón de conducta peligrosa.

Precedentes y contexto legal

La Ley Mann de 1910, reformada en 1978 y 1986, tipifica el delito de trata de blancas y transportación para actos sexuales ilegales. Desde el veredicto, la defensa de Combs ha intentado igualar su caso con otros condenados liberados antes de la sentencia, pero el juez Subramanian determinó que la gravedad y evidencia en este proceso son únicas.

La negativa de fianza deja a Diddy Combs en espera de su veredicto final tras comprobarse su peligrosidad y violencia admitida. Con la sentencia en puerta, el caso reaviva el debate sobre la aplicación de la Ley Mann en conductas sexuales consentidas.