Tras el sismo que significó su salida del nido, André Jardine dio la cara. El timonel brasileño ofreció una conferencia de prensa para explicar los motivos reales detrás de su sorpresiva marcha del Club América, luego de tres años históricos en los que cosechó seis títulos y regresó a la institución a los primeros planos del fútbol mexicano.

El timonel de 46 años aclaró que su salida no obedeció a problemas internos con la directiva, sino a una decisión estrictamente personal impulsada por el fuerte cansancio mental que genera el banquillo azulcrema. Jardine detalló que todo se manejó por mutuo acuerdo, con la intención de darle un respiro tanto al club como a su propia carrera profesional.

«Tuve una primera conversación con Santiago Baños exponiendo mis sentimientos. Después tuvimos una segunda junta, ya con Emilio Azcárraga, y dejamos pasar algunos días para tomar en conjunto la decisión. El club pasó a sentir lo mismo que yo: que quizá era el mejor camino para todas las partes cerrar esta etapa y darnos una pausa», confesó con sinceridad.

El estratega sudamericano fue enfático al señalar que el divorcio laboral se pensó y calculó con madurez para proteger las excelentes relaciones que construyó con los altos mandos, los jugadores y la afición. Asimismo, dejó abierta la puerta para asumir un nuevo reto a corto plazo en otra liga o incluso dentro de la misma Liga MX para seguir sumando experiencia.

Sin embargo, el momento más emotivo de la conferencia llegó cuando Jardine sentenció que su historia con las Águilas aún no ha terminado. El técnico aseguró que se va con la espina clavada por algunos objetivos internacionales que se quedaron en el tintero, por lo que prometió firmemente regresar en el futuro para vivir una segunda era dorada en Coapa.

«Es el cierre de una primera etapa dejando un gusto de ‘quiero un poco más’. La segunda etapa que yo imagino que va a pasar será con otra energía, en otro momento, para venir con la misma fuerza y hambre que llegamos aquí en el primer día en América», concluyó el estratega, arropado por el respeto del balompié nacional.