Los habitantes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sedes mexicanas del Mundial de Futbol 2026, expresaron preocupación por el aumento del tráfico, los congestionamientos, el incremento del costo de vida y problemas de contaminación y ruido. Así lo reveló un sondeo realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en colaboración con la Universitat de les Illes Balears de España.

El estudio, aplicado a 460 personas, buscó conocer las percepciones ciudadanas sobre el evento deportivo que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá. Los resultados muestran también una marcada desconfianza hacia las instituciones responsables de la organización del torneo.

Los encuestados señalaron inquietudes sobre la transparencia en el uso de recursos públicos, el control de la corrupción y la capacidad gubernamental para garantizar la seguridad. Además, perciben que los beneficios económicos favorecerán más al sector privado que a la población local.

Uno de los hallazgos más llamativos fue el bajo nivel de entusiasmo respecto al potencial integrador del Mundial. Cerca de la mitad de los encuestados opinó que el evento no fortalecerá la cohesión social ni generará unidad entre los habitantes.

El investigador Luis Alfonso Escudero Gómez señaló que la expansión del torneo a 48 selecciones responde cada vez más a intereses comerciales y televisivos, aunque mantiene capacidad de movilización social. Por su parte, Álvaro López López alertó que los megaeventos suelen amplificar desigualdades urbanas, concentrando inversiones en zonas turísticas y cercanas a estadios.

Finalmente, el académico Erick David García González subrayó la complejidad social, económica y ambiental del torneo, desde los desplazamientos de aficionados hasta la generación de residuos, y la necesidad de atender las consecuencias en comunidades cercanas a las sedes.