“La supervivencia de la humanidad es la que está en juego hoy en día. Anteriormente, cuando se inventaba un arma, por terrible que fuera, no era capaz de destruir la raza humana”. Palabras expresadas por el mexicano Alfonso García Robles al recibir la presea de Premio Nobel de la Paz en 1982. El galardón obtenido fue por el trabajo en más de dos décadas en desempeño en el oficio diplomático.
La noticia del Premio Nobel de la Paz fue dada a conocer el 13 de octubre de 1982, en ese año también fue galardonada Alva Myardal diplomática sueca, igualmente anunciaba su preocupación por la paz mundial, inquietud confirmada en reuniones anteriores convocadas por la Organización de la Naciones Unidas (ONU).
El compromiso del prestigioso Alfonso García Robles García, habían sido demostrado con los trabajos realizados con anticipación, desde febrero de 1967 referente a la paz mundial. En su momento fue considerado por el constructor del “Tratado para la proscripción de las Armas nucleare en la América Latina y el Caribe”, se le conoce por el Tratado de Tlatelolco, (Sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores). Los países participantes fueron Bolivia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.
En aquel entonces, América Latina: “fue declarada zona desnuclearizada”, es decir, ninguna potencia mundial podrá instalar armas de destrucción masiva en cualquier parte del territorio latinoamericano, situación que se había presentado en 1962 en una isla de Cuba, por ese año, la situación mundial estaba en la expectativa por el enfrentamiento de dos potencias mundiales. Estados Unidos y la Unión de República Socialistas Soviética (URSS). Estos países protagonizaban una carrera tecnológica, científica y armamentista, resultante de la Guerra Fría y sustentada en sus respectivas ideologías.
Ante la amenaza permanente de un desenlace bélico había surgido el imperativo de organizarse en plano internacional para que la ONU interviniera para el control más estricto a las armas nucleares. Por eso. En años recientes hay sectores internacionales que están participando través de organizaciones civiles para que se establezcan mecanismos más rigurosos en la supervisión y desmantelamiento creciente del armamento nuclear.
Este año, el Premio Nobel de la Paz fue otorgada a la Campaña Internacional para prohibir las Armas Nucleares (ICAN, siglas en inglés), que tiene como prioridad la protección del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, el cual ha sido aprobado por la mayoría de los países de todo el mundo. Antoine de Sain – Exupéry, literato y aviador de origen francés externó: “Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor”. Amor a la humanidad, amor que mucha falta hace en el mundo de hoy.