Las actividades humanas y el mundo natural están en rumbo de colisión”. Así comenzaba, en 1992, la advertencia de la Union of Concerned Scientists (UCS). La firmaron más de 1700 científicos de todo el mundo, incluyendo 104 galardonados con el Premio Nobel.

Entre los problemas provocados por la acción del ser humano que afectaban decisivamente al medio ambiente se mencionaban: el debilitamiento en la capa de ozono, problemas con las fuentes de agua potable, ya que la sobreexplotación de las aguas superficiales traía como consecuencia una grave escasez en 80 países con el 40 por ciento de la población mundial.

La contaminación de ríos, lagos y aguas superficiales limitaba también la disponibilidad de agua limpia. Las zonas costeras estaban sometidas a sobreexplotación pesquera, por encima de los límites de sustentabilidad. Los vertidos de los ríos cargadas de fertilizantes y desechos industriales contribuían a la contaminación de los océanos y a la creación de “zonas muertas” donde no se encuentra ninguna forma de vida. También se señalaba la pérdida de tierras cultivables, la deforestación y el imparable crecimiento de la población humana.

Estas y otras señales justificaban el llamado de alerta. Hoy, 25 años más tarde, como lo señala el artículo titulado “Científicos del mundo advirtiendo a la humanidad: Un segundo aviso” también de la UCS y que recibió el apoyo de ¡15 mil científicos!, casi nada ha mejorado. El párrafo anterior, escrito en tiempo pasado, puede ser escrito en tiempo presente. Casi todos los aspectos señalados como graves amenazas para el planeta han empeorado. El único avance positivo se ha producido en la recuperación de la capa de ozono.

La cantidad de agua dulce disponible per cápita, se perdieron millones de kilómetros cuadrados de bosque, las “zonas muertas” aumentaron ¡un 75 por ciento! Más de dos mil millones de seres humanos se ha incorporado a la población del planeta haciendo más crítica toda la situación. Si las actividades humanas y el mundo natural estaban en rumbo de colisión hace 25 años, hoy el choque ya se está produciendo y ningún aviso por sensato  que sea lo detendrá.

Quizás un aspecto sobre el que se decida actuar es el aumento de la población mundial, porque haría recaer sobre los más desfavorecidos las consecuencias del  modelo de crecimiento ilimitado. Un aumento en el nivel de vida ayudaría a que se disminuya voluntariamente el número de hijos, pero no parece que eso vaya a ocurrir.

Este modelo de desarrollo se basa precisamente en la desigualdad, en mantener a parte de la población mundial en condiciones miserables para aprovechar el bajo costo de su fuerza de trabajo. Cuando hay “demasiados” pobres, se hacen intervenciones violentas como las esterilizaciones masivas. Quizás lo que habría que controlar es la natalidad de la clase dirigente que ha llevado al planeta al  colapso.

 

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