Más de doscientos años han pasado de aquella novela brillante que escribiera Mary Shelley, la novela de terror llamada “Frankenstein”, novela que nació el verano de 1816 cuando una serie de románticos escritores se reunieron cerca del Lago de Ginebra, Suiza.

El poeta Lord Byron propuso a los congregados, entre otros Mary y Percy Shelley, y su secretario, John William Polidori, escribir una historia de terror la cual fue magistralmente abordada por Polidori y Mary Shelley quienes fueron los únicos en cumplir con el reto, alumbraron dos seres únicos, “el vampiro” y “Frankenstein”, el germen de esta historia de fantasía versa sobre un ser mecánico y solitario que partió de un sueño de Shelley sobre un monstruo y en su obsesión por lo sobrenatural.

Las teorías del siglo XIX sobre la capacidad de revivir a los muertos que circulaban en la época impresionaron a la joven Mary Shelley que en su obra plantea cuestiones morales sobre los límites de la ciencia y la labor de los científicos.

En el libro originalmente la criatura no tiene nombre siendo en sí misma un símbolo de orfandad, alienación y de su carencia de sentido e identidad humana, tal y como se sentía la propia Shelley, no obstante, el monstruo “reconocía la división de la propiedad, las inmensas riquezas y la pobreza mísera», describió así la escritora al personaje de su novela.

“Frankenstein” fue publicado bajo un pseudónimo y no le reportó a la escritora ninguna ganancia. La autora no paró de escribir en una vida azarosa marcada por los vaivenes económicos, la lucha por sus ideas, las turbulencias emocionales a la sombra de Percy Shelley o la difícil relación con su padre. Fallecería a los 53 años sin llegar a sospechar que el humanoide gigantesco gestado en su fértil imaginación se transformaría en un mito universal. Traducido a decenas de idiomas, la mayor parte del público se ha acercado al monstruo a través de sus múltiples adaptaciones teatrales o cinematográficas de las que se han contado hasta 150 versiones. El monstruo es creado cosiendo los pedazos de cadáveres humanos o por el empleo de una sustancia química, o la combinación de ambas que dan como resultado que Víctor Frankenstein finalmente traiga a la vida a una creatura que sólo será rechazada e infundirá miedo por su fealdad monstruosa, grotesca, por cierto, creada en medio de una pandemia que asola Suiza a finales del siglo XVIII.

¿Y por qué analizamos el origen de esta novela de terror? Pues bien en días pasados en nuestro país se han formado coaliciones partidistas de lo más mezquinas, disímbolas, antagónicas y monstruosas tal como la creatura de la novela de Mary Shelley que fue creada de varias partes que en su conjunto solo lograron un experimento fracasado.

El Partido Acción Nacional (PAN), el Revolucionario Institucional (PRI) y el de la Revolución Democrática (PRD) anunciaron la coalición “Va Por México” para las elecciones federales y estatales que se realizarán el 6 de junio de 2021. Esta coalición estará encabezada por los dirigentes partidistas Jesús Zambrano Grijalva, del PRD; Alejandro Moreno Cárdenas, del PRI, y Marko Cortés Mendoza, del PAN. Se registraron el miércoles 23 de diciembre ante el Instituto Nacional Electoral para la contienda del 6 de junio de 2021, en la cual se elegirán 300 diputaciones por el principio de mayoría relativa y 200 por representación proporcional. Según los partidos mencionados, dicha coalición abanderará las causas sociales, la defensa del empleo, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y la erradicación de la violencia contra las mujeres.

El presidente, Andrés Manuel López Obrador y su partido por excelencia, MORENA, a pesar de su clara hegemonía en México también acudirá uniéndose el próximo año al Partido del Trabajo y al Partido Verde Ecologista, una formación que ha generado el repudio de muchos militantes morenistas por la costumbre de estos partidos de unirse a quien detente el poder y así siempre estar con el ganador. Estas uniones tan bizarras y mezquinas por ambos bandos solo dejan entrever que los rehenes somos los ciudadanos ya que tenemos que tolerar todo un teatro político lleno de mezquindades en donde al último gane quien gane ¡nosotros perdemos siempre! ¿Tú lo crees?… Yo también.