Arturo Moreno Baños

¿Por qué recordar a Simón Bolívar, “El libertador”? muchos mexicanos quedaron sorprendidos por la ceremonia cívica que se llevó a cabo en palacio nacional en donde el primer mandatario recordó el natalicio de Bolívar que para algunos mexicanos fue innecesario y fuera de contexto histórico ya que no se tiene cercanía con el personaje en cuestión ¿oh, sí?

Pues bien, la realidad es que en gran medida “El Libertador” se vincula a nuestro proceso libertario, si bien no de forma directa como aconteció en América del Sur, sí de forma indirecta con un ideal de libertad que en gran medida hace honor a su alías.

Bolívar siempre quiso y añoró hasta su muerte la unión de toda América Latina con un genio muy visionario, ya que actualmente la unión europea es el claro ejemplo de las ideas del Libertador, solo que en nuestro continente. Para nosotros la patria es América, aseguraba Bolívar y por él, padre del panamericanismo, la idea anfictiónica del Congreso de nuestras naciones, el diez de Octubre de 1821, después de estar liberadas Venezuela y la Nueva Granada y en proceso la campaña del Sur que pronto liberará al Ecuador, el General Bolívar escribe, en su carácter de Libertador de Colombia, al General Agustín de Iturbide, primer Jefe del Ejército de las Tres Garantías, congratulándose por los primeros pasos que se estaban adelantando en Méjico –ortografía a la usanza de la época- encaminados al logro de su Independencia política.

La carta suscrita en la Villa del Rosario de Cúcuta habla del placer que ha causado en nuestro pueblo y gobierno las noticias de los triunfos de las armas logradas por el Ejército de Agustín de Iturbide que conducirán, a la independencia del pueblo de Méjico, Bolívar se explaya en hermosos conceptos que es preciso repetir en su pureza original. Citamos al Libertador cuando dice que: “el pueblo mejicano siempre de acuerdo con los primeros movimientos de la Naturaleza, con la razón, la política, ha querido ser propio, no ha querido ser ajeno. Los destinos, afirma el Libertador, estaban señalados a su fortuna y a su gloria y concretándose en el jefe del Ejército victorioso y a sus soldados les define su inmediato destino. Afirma Bolívar ” Vuestra Excelencia ha cumplido. Si sus sacrificios fueron grandes, más grande es ahora la recompensa que recibe en dicha y honor”.

Bolívar se alza en 1821 con una idea fija hasta el momento de sus últimos deseos que son por la felicidad de la patria, en un activo y coordinado nacionalismo latinoamericano, dentro de un plano universal, en la comunidad de todas las naciones, afirmada en valores esenciales que se ven, se perciben intensamente en la carta a Iturbide. Para Bolívar cuyo razonamiento es sencillo pero profundo, (citamos al Libertador)

“En el mal, la suerte nos unió: el valor nos ha unido en los designios y la naturaleza desde la eternidad nos dio un mismo ser para que fuésemos hermanos”.

En frases como esta, es que tenemos que buscar los pueblos latinoamericanos las pistas secretas que nos lleven por la vía del progreso. Ser hermanos, tener un mismo ser, unidos por el valor, todos somos derivaciones de un tronco esencial, de las ideas de unidad latinoamericana. Teniendo el mismo idioma, la misma religión, idéntica identidad en los ideales y en conocimiento de inescapables cercanías y problemas, es imperativo unir a estos pueblos en un solo haz de voluntad y creación. La unión es un bien que no tiene precio, es “el bien inestimable de la unión”.

México siguió su destino histórico. El Libertador, en su justo papel de faro orientador lo llamó a la unidad acreditando, desde el primer momento a un embajador suyo cerca del nuevo Gobierno para echar adelante, en medio de un gran alborozo, todos los mecanismos necesarios para garantizar la fuerte unidad de ambas naciones.

Unidad que queda demostrada una vez más al recordar a Simón Bolívar y sus múltiples ideas libertarias que permearon a toda la América en su gesta independiente.

¿Tú lo crees?… Sí, luchemos por ello día a día.