La violencia contra las mujeres, en muchos casos adolescentes y niñas, es un problema que ha encontrado en Internet un nuevo contexto y nuevas formas para su desarrollo.
Más allá del ciberacoso sexual y otras formas de violencia sexual digital, la victimización de las mujeres online cobra especial relevancia impulsada por dos características adicionales que presenta la red: la facilidad para hacer daño ayudada por un alto grado de impunidad y las dificultades para mantener la privacidad; y el contacto permanente con la víctima en forma de control, que el agresor puede mantener de manera especial con la popularización de smartphones, redes sociales y Apps de mensajería instantánea.
Entre las más comunes encontramos:
El cyberbulling: debe ser una prioridad por su alta prevalencia, la gravedad de sus consecuencias y las dificultades para la prevención e intervención han hecho de este fenómeno el principal azote digital de niños, niñas y adolescentes. La inmediatez, facilidad y disponibilidad para causar daño, la potencia de Internet, la dificultad de desarrollar la empatía en el entorno digital… son algunos de los factores que hacen que el ciberacoso entre iguales se haya convertido en el problema más relevante que afecta a la infancia y la adolescencia en línea.
El grooming o ciberacoso sexual: a niños, niñas y adolescentes, también conocido como Internet grooming o child grooming es un problema en aumento. Esto se debe a la facilidad de comunicación que permite la red y de la dificultad para la supervisión parental de la vida digital, factores ambos que posibilitan que los pederastas vean en Internet un contexto y una herramienta para perpetrar su acoso.
El sexting, una práctica de riesgo: La práctica del sexting está experimentando un constante aumento y como práctica de riesgo está en el origen de numerosos problemas. Estos problemas pueden ser legales, especialmente cuando hay niñas y niños implicados, relacionados con la privacidad o el derecho a la propia imagen, con el ciberbullying, con el ciberacoso sexual e incluso con la sextorsión.
El amor romántico
Los mitos del amor romántico generan relaciones desiguales y violentas que restringen la libertad y la autonomía. Entre ellos: “Y fueron felices para siempre, la media naranja, un roto para un descocido, la teoría del hilo rojo, polos opuestos se atraen o el de las almas gemelas”, son mitos que se valen de la idea de que en el amor hay que sufrir, sacrificarse, aguantar, renunciar, pasarla mal, ser en función del otro, servir, dar gusto. Pero lo cierto es que ni el amor romántico dura para siempre como en los cuentos, ni tienes que crecer atendiendo a otras personas y dándoles gusto. Debemos aprender a decir que NO.
La sextorsión
La sextorsión tiene su origen en el chantaje realizado a partir de la posesión por parte del chantajista de una imagen íntima. La finalidad de este chantaje suele ser la obtención de dinero, el dominio de la voluntad de la víctima o la victimización sexual de la misma (muy común en los casos de internet grooming o de ciber violencia contra las mujeres y las niñas).
Publicación de imágenes íntimas
La publicación de imágenes íntimas puede tener muy distintas finalidades, tiene como objetivo último causar un mal a otra persona que no ha consentido el uso en público de sus imágenes íntimas, es el fenómeno que más está creciendo y que crea una mayor victimización, las mujeres y las niñas son las más afectadas en casi todos los casos.
Una cultura machista donde el ejercicio de la sexualidad femenina se percibe socialmente de manera muy diferente al equivalente por parte de los hombres y la normalización de la grabación e intercambio de imágenes íntimas entre parejas son el caldo de cultivo para que la publicación de estas imágenes esté cobrándose cada vez más víctimas y constituyendo una forma creciente de violencia sexual digital contra las mujeres y las niñas.
En buena medida se debe al bombardeo en los medios de comunicación y en internet a que están expuestas las mujeres, niñas y adolescentes de la sobresexualización y los estereotipos que la sociedad nos marca como las expectativas que tiene la sociedad de nosotros y nuestro futuro.
Y al final de cuentas, la pandemia nos trajo un incremento alarmante en la violencia digital contra las mujeres y las niñas, una violencia bien dirigida y difícil de contener. Por eso, pensamos que sólo haciendo conciencia y divulgando las modalidades y expresiones de estos delitos que han llevado al suicidio o a intentos de suicidio a muchas mujeres, niñas y adolescentes, se podrá impulsar que ellas mismas decidan y tomen las medidas pertinentes de autocuidado.