“Tratar con respeto a otros es cuestión de educación, no de dinero. El dinero no compra valores, sentido común, principios ni bondad” (familias.com)
“El respeto es como el dinero, puedes pedirlo, pero es mejor ganártelo” (Pinterest)
“Nada hay más despreciable que el respeto, basado en el miedo” Albert Camus.

El título de la presente colaboración obedece, a las declaraciones y afirmaciones muy lamentables que, en el curso de la semana, hizo nuestro presidente de la República, hacia la Universidad Nacional Autónoma de México. A esta fecha han sido tres ocasiones.
Sabemos que el primer requisito de una convivencia personal o grupal, privada o pública, es el valor del respeto. Con él, podemos externar nuestras ideas sin agredir, ofender o faltar al respeto, y escuchar y ser escuchados, de manera que se pueda establecer una correcta comunicación, y con ella, tener resultados favorables, aceptables para las partes involucradas.

En la administración pública, son las leyes las que nos indican, donde inician y finalizan nuestros derechos, incluso nuestras responsabilidades, es decir, lo propio y lo ajeno. No existe derecho, sin obligación.

Es una constante en el actuar del presidente, tener un comportamiento que, identifica su personalidad, y que esta no se caracteriza, ciertamente, por la práctica del respeto. Por supuesto hay algunas excepciones.

En un país como el nuestro, y como en todo el mundo, es una práctica cotidiana tener criterios u opiniones distintas, somos personas, no somos programas Windows. Es un derecho civil, humano, que nos garantiza nuestra Constitución Política, por la que dieron su vida miles de mexicanos, para convertirnos en ciudadanos.

Las instituciones, están creadas y sostenidas por una Ley, cuyo origen es nuestra Constitución Política. En el caso de la UNAM, tiene y cumple su propia Ley Orgánica y muchas normas internas para efectuar su objetivo central, una educación laica: de religión y sistemas políticos.

Son sus egresados los que, en el ejercicio de su profesión, deciden su comportamiento como tal. Es una responsabilidad personal. Por esa razón, la Cédula Profesional, se considera con derecho de patente, lo que significa que, cada quien es dueño de sus conocimientos y los ejerce de la forma que considere apropiados para el beneficio social.

Así, nuestro presidente, que ejerce los conocimientos adquiridos durante catorce años, como alumno de la UNAM (1), los usa para presidir el Poder Ejecutivo Federal, y es el único responsable de sus decisiones.

La reflexión para el día de hoy.

Con previa autorización, cito algunos comentarios que extraje de la columna publicada, por medio de Facebook y WhatsApp, por el Lic. En Derecho y Lic. En Contaduría, José Humberto Escorcia González.

“El respeto lo demostramos con nuestras acciones, por la forma de tratar a los demás, y en especial con lo que decimos. ¿Qué sale más de nuestra boca, ofensas o palabras de aliento? El respeto que tengamos es lo que nos exhibe tal y como somos”.

“Si cada vez hay más leyes en nuestras sociedades es porque cada vez nos estamos faltando más al respeto; pero si en vez de que fueran las leyes las que nos dijeran lo que está bien y lo que está mal lo hace nuestra conciencia, necesitaríamos menos leyes y tendríamos mayor libertad”.

De las máximas leyes de la vida: “No hagas a otro, lo que no quieres que a ti te hagan”. El respeto inicia con nosotros mismos, pues nos sostiene la dignidad y el honor. Quien no se respeta, corre el riesgo de que lo humillen y sea un esclavo. Pierde su autoestima, no siente amor por sí mismo, y quien deja que le pierdan el respeto, difícilmente lo recupera.
Caso opuesto, quien entiende el respeto, sabe bien dónde termina la humildad y dónde comienza la humillación.

Los actuales esclavos, son aquéllos que viven prisioneros de sus ambiciones, de sus miserias humanas, como los vicios, las pasiones, la sinrazón. Los egoístas, codiciosos, que tienen mucho y desean poseer más y más, como si se lo fueran a llevar al otro mundo. Son esclavos de sus miserias, los que no sienten un mínimo de misericordia y respeto, por los desfavorecidos. Los que viven prisioneros de sus mentiras, de sus engaños, de sus traiciones de sus hipocresías.

“Ser sincero es parte fundamental del respeto. Di Ia verdad, pero no te burles de nadie. Trata bien a la gente, se cortés, ten consideración, cuida lo que te rodea, y estarás respetando. Trata de entender y aceptar a los demás. Dales su lugar. Con sólo preguntarte si a ti te gustaría que te hicieran «eso», te darás cuenta si estás respetando o no”.
Será siempre mejor vivir, con ideas diferentes, pero con respeto, que sumisos a la voluntad de un solo hombre, digno hijo de Víctor Hugo, es decir, un tirano o un dictador.

Por cierto. En 3 años, nuestro presidente de la República, entre el 8 de diciembre de 2018 y el 30 de junio de 2021, según la infografía 55 de Spin, se dicen 88 afirmaciones falsas al día. Esto ha hecho un total, en el periodo referido de 56 mil 181 afirmaciones (2), no demostrables no demostradas, por lo tanto, no creíbles.

El respeto, genera confianza, sin embargo, si no hay respeto, tampoco hay confianza, entonces, ¿hacia dónde vamos?

Le envío mi cordial saludo.

Galdino Rubio Bordes garubo58@gmail.com

FUENTES DE INFORMACIÓN.
1. https://www.infobae.com/america/mexico/2021/10/22/tardo-14-anos-en-titularse-y-obtuvo-un-bajo-promedio-el-duro-paso-de-amlo-por-la-unam/
2. http://realestatemarket.com.mx/noticias/33600-en-3-anos-amlo-ha-dicho-mas-de-56-181-mentiras-spin