Bethel García Vargas
1 de enero de 2022, 6:04am, despierto por los fuertes vientos que mueven los árboles cercanos a la casa, empiezo a cerrar las ventanas que se han quedado abiertas, se escucha cómo se arrastran cosas, la lona suelta, y pienso en las palomas que duermen afuera, me asomo por la ventana y veo que están a ras de piso y no les ha pasado nada, regreso a mi cuarto a dormir un poco más, y me doy cuenta que así ha empezado el año, con vientos y mucho calor.
Hace un año escribía sobre mi recuperación del covid, un año después al leer nuevamente mi relato, me hizo recordar las secuelas inmediatas que tuve después de ser dada de alta; leerlo parece increíble y que alguien más haya vivido eso parece una especie de mal sueño que tuve hace mucho, pero no fue así y afortunadamente un año después sigo aquí.
Esperando que el año que empieza sea totalmente diferente, que al fin se vea una luz al fondo del túnel para cambiarnos nuevamente la vida de una forma más alegre y favorable, y que con todo lo que hemos vivido en los últimos casi dos años de pandemia nos conviertan en personas diferentes, con mayor comprensión con los demás, sin discriminar por cualquier motivo, que aprendamos a aceptar a las otras personas y brindemos la ayuda o wl apoyo que necesiten. Estamos viviendo tiempos de cambio y adaptación.
La última noche del año la gran mayoría pensamos y hacemos propósitos de año nuevo, tenemos los deseos que más quiere nuestro corazón, muchos como una superstición se colocan bajo la mesa para “conseguir novio o novia”, otros agarran sus maletas y con ellas dan vuelta a su casa para que ese año les traiga viajes, muchos otros comen las famosas 12 uvas y en cada una de ellas piden algo para que se les cumpla ese año: un buen trabajo, una casa, coches, un bebé, salud, dinero, amor, etcétera, pero coincidentemente el año que acaba de terminar muchos vivieron cosas que los han hecho apreciar aún más a las personas que siempre han estado a su lado: su familia, y creo que todos hemos agradecido este año por ellos, porque estén bien y que nadie nos falte.
Personalmente, desde el fondo de mi corazón deseo que todo lo que hayan deseado, pedido o hecho en este Año Nuevo se les cumpla y se les multiplique, porque todos merecemos lo mejor que podamos tener, el amor que siempre han querido, conocer algún lugar que desde hace mucho han deseado visitar, formar la familia con la que siempre han soñado, conseguir ese trabajo o ascenso que buscan, tener un patrimonio propio, recuperación pronta para los que están enfermos, pero sobre todo que todos tengan salud para poder estar junto a los que los quieren, porque nada se valora más que poder compartir una larga plática con tus seres queridos. Anoche yo tuve una larga plática con mi familia y nos reímos bastante, como hace mucho no lo hacíamos, porque esas son las cosas que se guardan y valoran cuando creces y compartes con los más pequeños.
Y por supuesto, sigamos cuidándonos, como les comenté la semana pasada, la última variante del coronavirus es muy contagiosa y se ha expandido rápidamente por el país, usemos cubrebocas y mantengamos nuestra distancia, seamos responsables, no solo por nosotros sino por nuestra familia. Hasta la próxim. Feliz año a todos.
bethgva@gmail.com













