Todo llevaba el ritmo acostumbrado de los procesos lectorales en el estado: una declaración fuerte por aquí, una acusación de guerra sucia por allá, un señalamiento de violencia política de género más para allá, hasta que el Partido Verde Ecologista de México dijo yo paso y pinto su raya al convenio de candidato único por el que Morena, PT, Nueva Alianza y ese mismo partido se propusieron llevar a Julio Menchaca a despachar en el cuarto piso del mal llamado Palacio de Gobierno.

Alrededor del mediodía de este martes, el PVEM lanzó un comunicado que cimbró a la clase política local porque, además de abandonar la candidatura común que encabeza Menchaca Salazar, anunció que iría solo en el proceso electoral para renovar al Ejecutivo del estado, lo que hizo que la vita se dirigiera a dos personajes que pretendieron la candidatura: Israel Felix Soto y Cuauhtémoc Ochoa, pero después de pensarlo un rato se llegó a la conclusión de que no podían ser porque el primero no ha renunciado al cargo de alcalde de Mineral de la Reforma y el segundo recientemente había dejado las filas del Verde para incorporarse a Morena.

Al momento de redactar estas líneas seguía la incógnita de quién podría ser el personaje político o ciudadano que representará al partido que obtuvo su registro en 1991.

La situación que plantea la ruptura del compromiso de candidatura común de parte del PVEM se traduce en una sencilla operación aritmética: resta. Esto es que los votos ecologistas que se le asignarían a Menchaca Salazar de manera automática ya no serán precisamente en la misma cantidad y el ingreso de otra candidatura a la contienda electoral de manera inmediata también disminuye sufragios a las coaliciones Va por Hidalgo y Juntos Haremos Historia, así como a Movimiento Ciudadano.

Es decir, la presencia de un perfil protagónico más se interpreta como la intención de atomizar el voto, repartirlo entre más para que al final de cuentas sea menos.

A 12 días de que arranquen las campañas, la guerra sucia y la violencia política en razón de género dejan de ser preocupaciones primordiales para arrancar el proceso, porque en caso de que efectivamente aparezca otra persona que también busque la gubernatura del estado llevará a sus similares a pensar si efectivamente la suma de votos que obtengan en verdad les permitirá alzarse con el triunfo.