“Una persona sensata siempre aprende el valor de una verdad y lo duro de una mentira”.

Durante los últimos días han sido mencionados dos temas muy álgidos en la agenda nacional, uno de ellos fue el relacionado a la contratación de médicos de Cuba y de paso comprarle su vacuna Abdala, para vacunar a los niños mexicanos.
El otro tema es el que abarca la protección a los delincuentes, porque también son humanos.
En el primer caso, sobre los médicos, afirma nuestro presidente que no hay en nuestro país médicos disponibles para atender la demanda, en especial, en las comunidades pobres. En sus declaraciones el presidente no los bajó de egoístas y neoliberales. Que cuando se necesitaron estaban en su casa.
El doctor Fernando Gabilondo Navarro, quien fuera director del Instituto Nacional de Nutrición de 2002 a 2012, expresó que esas afirmaciones son falsas. Que en nuestro país existe un disponible profesional de 52 mil médicos, mismos que están desempleados y tocan las puertas del gobierno, a sabiendas del estado crítico de las instituciones de salud, para buscar un espacio laboral, mismo que les es negado.
Las diferentes asociaciones que integran y representan a profesionales médicos, han manifestado de forma pública su inconformidad, además de sumarse al plan de salud del gobierno y han sido sistemáticamente excluidos, sin ser escuchados, son ofendidos y se quedan con su indignación, pues el inquilino de palacio nacional no tiene la menor intención de conversar con nadie su decisión de contratar a los médicos cubanos que, de paso, tampoco, por decisión presidencial, están obligados a acreditar su profesión y especialidades.
Se comenta en las redes sociales que uno de los problemas para que haya médicos en aquellas comunidades es la difícil situación prevaleciente con los grupos delincuenciales organizados. Son los encargados del cobro de derecho de piso, la extorsión, las amenazas de muerte, cooperar con la causa cuando sea necesario, etcétera. Además, enfrentar las carencias que presentan estas comunidades por la falta de atención gubernamental, no solo de las pasadas, sino también la presente.
Todo indica que, para los médicos traídos de Cuba, este pequeño detalle no estará presente, pues podría generarse un conflicto internacional al ser maltratados por la delincuencia organizada.
Así que nuestros jóvenes galenos tendrán que esperar para una mejor oportunidad, pues, aunque usted, yo y muchos mexicanos los veamos, da la casualidad que en palacio nacional, no los ven y tampoco desean escucharlos.
La triste realidad que se desea ocultar de forma vehemente es el rotundo fracaso del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), actualmente dirigido por Juan Antonio Ferrer Aguilar, que hizo su amplia experiencia en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), desempeñándose como director de varias zonas arqueológicas del país, donde sus principales tareas fueron conservar y proteger el histórico patrimonio histórico, arqueológico, antropológico, de nuestro país. En conclusión, sin previa experiencia en el sector salud, pero protegido por su paisano y amigo, nuestro presidente.
Para atender este detalle, el Insabi pasó a inicios de año al IMSS-Bienestar que tratará de encubrir, tanto el fracaso del Insabi como el fracaso del del proyecto de la 4T en materia de salud.
La presencia de los 500 médicos cubanos en las zonas marginadas del país es una acción que, de acuerdo a lo anunciado, dará inicio a resolver el tema de la atención médica en esas regiones. Sin embargo, los números son claros. Con datos del Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval), en el año 2018 existían 21 millones de personas con “carencia de acceso a los servicios de salud”. Tres años después existen 15 millones más de afectados y suman 36 millones de mexicanos en esa carencia, lo que demuestra que no existe un proyecto de salud, razonable, sensato (J. Frenk; O. Gómez D. Reforma 220522).
¿Se resolverá con la presencia de 500 médicos?
Por otra parte, nuestro presidente declaró en Jalisco, dirigiéndose a miembros de la Guardia Nacional, que “tenemos que ser respetuosos de los derechos humanos. Los delincuentes son seres humanos que merecen nuestro respeto y el uso de la fuerza tiene límites, básicamente es para la legítima defensa”.
Los delincuentes, expresó, “pueden ser familiares, hermanos primos, que se fueron por el camino equivocado, de las conductas antisociales, pero, aunque no sean familiares, todos los seres humanos merecen respeto. Nosotros tenemos que cuidar a todos los seres humanos”.
Estas declaraciones originaron diversas reacciones. Por lo general la ciudadanía entiende que, defender los derechos humanos de los delincuentes, es defender delincuentes y hacerlos intocables, pues, de hecho, impiden que la lucha contra el crimen sea realmente eficaz.
Una visión legal o jurídica de los profesionales del tema, es que, se debe de otorgar más libertad de acción a los organismos que tienen la responsabilidad de luchar contra el crimen. Si bien es cierto, que hace muchos años, se acuñó la expresión, “a los criminales mátalos en caliente”, es bien cierto también que, en estos tiempos, la aplicación de los derechos humanos hacia los delincuentes, genera que casi la totalidad, evadan la aplicación de la ley y, en consecuencia, es una verdad amarga, la injusticia para las víctimas.
Los datos conocidos indican que existe un homicidio doloso cada 13 minutos, en nuestro país. El total que se contabiliza en el tiempo de la 4T asciende a 119 mil 132 asesinatos.
La pregunta ¿hacen falta más abrazos? Al parecer se está tornado imposible ir a abrazar a quienes asesinan, extorsionan, trafican, secuestran y demás actividades.
Por cierto. El crimen organizado tiene presencia directa en los productores del campo y en comerciantes, a quienes obligan y someten quedándose con sus productos, por lo cual, el impacto en los precios de los bienes y servicios seguirán su alza.
Sucede lo mismo en las carreteras, donde se asesinan en promedio diario a seis choferes, (declaraciones de su líder nacional) robándoles sus mercancías, contribuyendo esto al aumento de precios.
En junio, habrá votaciones en Hidalgo, será muy sensato valorar los resultados obtenidos.
Le envío mi cordial saludo.
Galdino Rubio Bordes
spgrb19@gmail.com