Por Carlos Muñoz Moreno

Cuando se definieron los candidatos de las dos grandes alianzas que competirían por la gubernatura de Hidalgo, al parecer sólo faltaba una definición ¿quién sería el abanderado de Movimiento Ciudadano? Cabe recordar que este partido venía de una racha más o menos positiva, con algunos triunfos destacados y un crecimiento electoral destacado, así que era natural pensar que se buscaría un candidato, o candidata, que les diera una buena rentabilidad política para afianzarse no sólo en ámbito estatal sino con un fuerte eco en el plano nacional.

El primer nombre para muchos fue el del alcalde de Mineral de la Reforma, Israel Félix Soto, quien era el favorito del priismo local pero que fue “madrugado” de fea forma por Alejando, Alito, Moreno y Carolina Viggiano, en una maniobra que involucró a sus socios de Va por México, en este caso del PAN nacional.

Se decía que los lazos de Félix Soto eran fuertes y muestra de ello era la presencia de algunos funcionarios de extracción naranja en su estructura de Gobierno. A pesar de que en numerosas entrevistas Israel se cansó de negar que buscaría la candidatura por otro partido si el PRI no lo hacía su abanderado, muchas voces dieron por sentado que transitaría a Movimiento Ciudadano y se podría convertir en un tercero en discordia.

En un acto de coherencia política y disciplina, Israel se mantuvo en su partido, se mantuvo en su encargo como alcalde, e hizo iodos sordos a los cantos de las sirenas naranjas; y ante la falta de barajas propias y algún candidato emergente con fuerza y arraigo, MC optó por Francisco Javier Berganza, que acababa de dejar el barco de MORENA al no ser ungido como candidato de los guindas, y después tiraría por la borda su presunta “candidatura independiente” al ser incapaz de reunir los apoyos suficientes para lograr dicho registro.
La historia la sabemos: nunca en sus repetidas intenciones de ser gobernador tuvo tan pobres números, y nunca había protagonizado una campaña tan desangelada, tibia y desteñida como la de este 2022. Y las intenciones de MC de consolidarse como una opción de poder real se desvanecieron de una cantada.

Lo del Verde es aún un misterio porque ¿cómo es posible que, habiéndose afianzado en una alianza con MORENA, alanza que se replica a nivel nacional, dejaron de último momento esa unión y se lanzaron a la aventura de una campaña en solitario?¿Quién fue el genio que lo pensó? ¿a cambio de qué? ¿bajo qué premisas? ¿debido a qué promesas? ¿apostándole a qué? Porque si bien volvió a surgir el nombre de Israel Félix, ya ni siquiera los tiempos político-electorales daban para postularlo y menos su voluntad. Y la aventura tuvo un nombre, José Luis Lima Morales, político bonachón, ex priista que tuvo aspiraciones de ser candidato morenista a la alcaldía de Pachuca y que recaló en una aventura inexplicable; aunque habremos de reconocerle su empeño, su esfuerzo y su compromiso, pero él y la porción de los verdes que lo apoyaron –porque otros con el diputado Cuauhtémoc Ochoa se mantuvieron firmes con la candidatura de Julio Menchaca— sabían que la suya fue una batalla perdida antes siquiera de comenzar.

Ahora bien, ahora que ya hay un gobernador electo, una oposición arrasada y claridad en la pobreza política del PRD y el PAN locales ¿qué va a pasar con lo que queda del PRI? ¿habrá alguien que se embarque en la reconstrucción del partido a nivel estatal? ¿o sólo habrá interés de saber quién será el que apague la luz y cierre la puerta?

Sin duda, desde el priismo nacional, Carolina Viggiano podría buscar quedarse con el partido para, desde allí tratar de revitalizarlo y emprender, otra vez, una aventura electoral que la ponga en mejor posición dentro de seis años; pero igual que a nivel nacional, Miguel Osorio también buscaría la misma apuesta, para uno de los suyos, sin descartar que el grupo saliente del Gobierno estatal, con el diputado Julio Valera, pretenda quedarse con el partido y recomponerse, sobre todo porque a pesar de la dura derrota, en dos años volverán los proceso electorales, las candidaturas, las oportunidades de reeditarse y, por supuesto, los recursos correspondientes.

Mucho se habla del fin de priismo en el país, y en Hidalgo, pero es una historia no escrita todavía y, pese al pesimismo que muchos ponen respecto al futuro tricolor, una organización con su antigüedad, no puede darse por muerta, todavía.

Pocos apuestan por un renacimiento, otros quizá en que se convierta en pequeño partido bisagra y una organización que viva, como muchos partidos pequeños, de alianzas y negociaciones, pero mientras siga existiendo, sin duda habrá quien pretenda mantener su control.

Un abrazo a la cuatitud.