“Estamos investigando la ausencia de una adolescente, reportada ayer 19 de enero, en inmediaciones de Indios Verdes en la alcaldía GAM (Gustavo A. Madero). Conforme al protocolo se inició la carpeta de investigación, recopilación de videos y geolocalización de su teléfono y redes sociales”.
Junto con la alerta Amber correspondiente, la Fiscalía de la Ciudad de México dio inicio a la búsqueda de la menor desaparecida mientras su madre se encontraba en el baño. El mismo jueves por la noche comenzaron las movilizaciones con la exigencia de encontrar a la jovencita desaparecida.
Se plantaron en Insurgentes Norte, a la altura de la terminal del Metro en Indios Verdes, generando un tremendo caos vial, como suele suceder en este tipo de bloqueos. “¡Nunca hacen nada, se quedan como pendejos!”, exclamó uno de los manifestantes.
Miles, tal vez millones de pesos se perdieron en ese y otros bloqueos que realizaron los familiares y simpatizantes, exigiendo el rápido esclarecimiento del triste asunto. La prensa, principalmente los medios opositores al gobierno de López Obrador y, por consecuencia, de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, gastaron ríos de tinta en “exhibir” la falta de seguridad en el susodicho paradero y hablar de “bandas de trata” en complicidad con los comerciantes de la zona.
El jueves pasado, en una rueda de prensa sin preguntas, la Fiscalía de la CDMX dio a conocer los avances en la investigación. Para sorpresa de muchos y decepción de otros tantos, la chica no fue sustraída, se ausentó por voluntad propia. No la drogaron, no hubo delito alguno y no se detectaron grupos que secuestren a menores.
De acuerdo a la información disponible, la chica se dirigió al campamento de un colectivo ubicado cerca de Bellas Artes. Al pensar que era persona en situación de calle, le brindaron apoyo. Incluso, se fue a dormir a la casa de una de las integrantes del grupo por el rumbo de Nezahualcóyotl.
Al día siguiente regresaron al campamento y la jovencita se estuvo desplazando en los alrededores. Llegada la noche, regresó con la persona del grupo a Nezahualcóyotl y le facilitaron ropa para cambiarse. El sábado 21, las integrantes del colectivo se percatan que se trataba de María Ángela, por la intensa búsqueda dada a conocer en redes sociales y acuden a dar aviso.
Al verse descubierta, la joven mujer se separa del campamento y huye. Más tarde, envía un mensaje, de un número desconocido, a una integrante del colectivo indicando que se encontraba bien. El grupo de investigación logró ubicar el comercio y a la persona que le facilitó su celular para enviar dicho mensaje.
Con información que le dio a una de las integrantes del grupo que la apoyó, se supo que intentaba llegar a un domicilio cerca del lugar donde fue encontrada. Al final, al ser ubicada, no se le encontraron lesiones ni evidencia de delito alguno.
Falta saber cómo fue que “apareció” desnuda, en una bolsa de plástico, atada de pies y manos y en un lote baldío. Faltará, una disculpa pública de la menor, por la movilización de tiempo y recursos y, de la familia, por los bloqueos que generaron caos y pérdidas millonarias en empleos, negocios y asuntos diversos.
¿Qué sigue? ¿Se quedará impune la “puntada” de la chica al “desaparecer” sin motivo alguno aparente y generar la tremenda angustia y desgaste? Las desapariciones, en especial de mujeres, se han vuelto un problema grave de seguridad pero, ¿jugar a la “desaparición” es válido?
Usted tiene la mejor opinión. Me encantaría leerlos. Protejámonos unos a otros, pero sin “chistesitos”. Hasta la próxima.
Twitter: @tuzo_raul
Instagram: @rau.gar.gut.
Facebook: raugar.gutierrez
Telegram: https://t.me/HistoriasDeLoCotidiano













