Griselda Lira “La Tirana”
…porque en tierra que ya es mala mi amor, ahí ni la hierba crece.
José Antonio López
Cuando miro tus manos pienso en la tierra que me vio nacer, ese suelo surcado por tus ojos aquella tarde de mayo, removido por una tierna voz que me imploraba compasión; el arado de tu suplica penetró hasta el interior de mi soledad como si adivinaras que lloraba por tu ausencia. Pensé en las canciones que mis tíos tocaban en la sinfonola instalada en la tienda del abuelo Agustín, te sentí en mis venas y en el palpitar de un corazón que se había hecho roca, un corazón enterrado por tus manos en Sonora y obedeciendo las órdenes de tu patrón.
Herido por la guadaña, y por eso, la muerte te ama.
Entre copas me contaste que aquel día, la muerte te persiguió toda la noche y que ambos tuvieron una charla prolongada en la cantina, que te llamó por tu nombre y sabía de tu escabroso pasado lleno de amores clandestinos y pasiones mal sanas sembradas en tierra mala, mujeres perversas. Me detallaste que Lorenzo Quintero te miraba fijamente cuidando que le dieras la espalda para darte un tiro porque habías tenido amores con su esposa y que la muerte también estaba informada de tu deuda de honor con don Gilberto, a quien burlaste en un juego de cartas. También me quisiste engañar a mi pero no sabías que yo, ya estaba muerta.
Mientras hablabas, yo observaba tus hermosas manos, que prolongan la vida del campo y las tradiciones de mi país, eras un charro y un campesino; pensé que no podía ser tan malo un hombre que hace de la agricultura su vida cotidiana, que siente a la tierra y cultiva las semillas con tanta ternura. Tomé tus manos y las llevé a mi rostro, las besé y con ademanes tiernos, reservada en un silencio sepulcral, le hablé a tu espíritu
…enamorada de ti por eso te persigo, pero yo te amo como a los caudillos que dieron su vida por una tierra libre, campesinos dignos que lucharon con honor. A mí, no me importa tu pasado. Estas manos son de trabajo, rienda y dolor. Estoy muerta pero mi corazón late fuerte, siéntelo, está vivo y tú lo enterraste latiendo aún.
De inmediato te retiraste sin decir palabra, te di miedo, es normal, siempre le doy miedo a los hombres, no saben si están hablando con la muerte o con el amor; y este amor es más fuerte que la muerte.
Sed, sed de ti, tierra seca sin agua
tierra maldita que los mixioteros odian
tierra que han dejado morir porque los hombres fueron traspasados por la guadaña
y los corazones laten fuerte.













