Desde hace más de 20 años, previo al 12 de diciembre, una mujer en el Barrio de Las Lajas se responsabiliza de vestir a la Virgen de Guadalupe con motivo de su celebración.

Este año, Ana Luz Garduño, se encargó de elaborar la prenda de color azul con detalles plateados y dorados: “Realmente mi hijo es el que pidió vestir a la virgen, lo hizo en agradecimiento por ayudarlo a cruzar la frontera; yo nada más fui la que hizo el manto”.

Garduño se tardó dos días en elaborar la vestimenta: “Llegaba del trabajo, cortaba la tela, me apuraba en la casa y al otro día seguía”. Entre costuras se videollamaba con su hijo, Julio Cesar, quien desde la frontera estuvo al pendiente de la celebración: se conectó a ver las mañanitas y la misa que el Barrio organizó.

“Se siente paz: en el momento que yo estaba cociendo estaba agradeciendo el que mis hijos y yo estamos bien. No soy muy religiosa; rara vez me paro en la iglesia, pero sí tengo fé en la virgen, en su hijo. Para mí, hacer su manto, significó paz y tranquilidad”, afirmó Garduño.

Semanas antes del 12 de diciembre, comenzaron los preparativos en el Barrio. Se pintaron cuatro murales: uno con la imagen de la Guadalupana y el resto con deseos de feliz año nuevo y feliz navidad.

Aunque Julio Cesar pidió apoyo a su hermano, José Raymundo, para arreglar la capilla, un grupo de vecinos, como es costumbre año con año, ayudaron para este festejo: se remodeló el espacio, se colocó un arco de flores alrededor de la construcción y decenas de banderines morados con blancos adornaron el cielo.

En el festejo se conjunta el Barrio entero, por lo que agradeció el apoyo de las personas que se acercaron a restaurar la capilla (proceso que aún continúa) y puso su granito de arena para celebrar a la Virgen de Guadalupe.


Durante seis años Miriam Ávila, se encargó de elaborar el manto verde con dorado con el apoyo de Victoria Reséndiz.b

“Fue una satisfacción realizar el manto y darle algo a la virgen de todo lo que nos da año con año”, afirmó Ávila.