Por: Dra. Enid Adriana Carrillo Moedano
El tercer lunes de enero es considerado el día más triste del año. Cliff Arnall, psicólogo británico, generó una fórmula para identificar el día en el que las personas experimentaban una mayor sensación de depresión y tristeza. Consideró factores como el clima, la necesidad de acción frente a un nuevo año, la economía después de las fiestas navideñas e incluso los propósitos para los próximos meses. De ahí que se considera este día como Blue Monday (en inglés el término blue es un adjetivo para triste).
A propósito de la tristeza, la OMS reconoce que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres tienen impactos diversos en la salud mental de las personas. Las mujeres menstrúan, se embarazan, tienen hijos, abortan. Las mujeres cuidan, lavan la ropa, amamantan y trabajan en tareas reproductivas. Todos estos factores biológicos y culturales tienen la capacidad de debilitar a una sociedad en donde existan mujeres. Como lo afirma Laura Freixas en el prólogo de Mujeres invisibles para la medicina de Carmen Valls Llobet (2020): las mujeres enfermamos por la vida que llevamos, nuestra ansiedad no se produce gracias a la histeria innata, sino al desasosiego que genera una vida sin tiempo propio, a las violencias normalizadas y a la carga mental de la vida cotidiana.
En 2021, por primera vez, el INEGI levantó la primera Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) para medir los niveles de bienestar de la población adulta del país. Una de las categorías medidas fue la Satisfacción con la vida en general, en la que las mujeres de todos los grupos de edad, están por debajo de los hombres por casi un punto porcentual. Asimismo, se registró que, para 2021, el 19.5 % de las mujeres mexicanas presentaba problemas de depresión en contraste con el 9.1% de los hombres. Si a esto sumamos que, según datos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, 2 de cada 10 mujeres en México desarrollan depresión durante y después del parto y solo el 25% de ellas son diagnosticadas correctamente, podemos tener un panorama de los problemas de salud mental en el país.
Aunado a lo anterior, hoy en día, en México las mujeres muestran una mayor incidencia de tentativas de suicidio, sin considerar la vulnerabilidad que experimentamos al ser víctimas de delitos como el acoso, la violencia sexual o cualquier tipo de violencia con potencial feminicida. Las dificultades sistémicas del mundo contemporáneo dan cuenta de que la tristeza de las mujeres no solo es azul, tiene matices.
Los problemas de salud mental femenina son problemas de salud pública y deben ser reconocidos y atendidos debidamente. Si bien la historia personal es determinante para detonar cuadros depresivos en la población femenina, es vital reconocer el papel del sistema y la organización social en la sobrecarga mental de las mujeres: la doble jornada, la precariedad laboral, la salud menstrual, las responsabilidades de cuidado son tan solo el comienzo para que la política pública y el entorno social pueda atender los días tristes del año para todas las mujeres.
*Dra. Enid Adriana Carrillo Moedano
Jefa del Departamento de Edición y Publicaciones *
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