En su interés por conocer los objetos exteriores al sistema solar, el ser humano ha diseñado y construido, en las décadas recientes, diferentes sistemas
tecnológicos que los astrónomos usan en la detección de fotones o cuantos de radiación electromagnética (una forma de llamarle también a la luz).

Sin embargo, existe un tipo de radiación que viaja por el universo que podría ser más importante para el análisis de objetos astronómicos: los neutrinos. Estos no tienen carga eléctrica y su masa es despreciable, el neutrino es una partícula ele-mental que raramente interacciona con otras partículas. Es tan especial esta par-tícula, que un neutrino podría atravesar la totalidad del universo, incluso cruzando agregaciones substanciales de materia, sin ser absorbido o desviado. La ventaja que ofrecen estas partículas que no han sido absorbidas o desviadas es que traen consigo, información acerca del lugar de donde se originaron. Pueden provenir de regiones del universo donde la luz y otras clases de radiación electromagnética habían quedado encerradas por la materia. Para los astrónomos, la detección de neutrinos cósmicos podría proveer nueva información sobre nuevos fenómenos astrofísicos.

Un neutrino es una partícula subatómica, neutra eléctricamente hablando que ex-perimenta interacción débil (fuerza nuclear), además de no poseer masa. La gran mayoría de los neutrinos que llegan a nuestro planeta lo atraviesan sin obstáculo alguno, así mismo no dejan rastro de su paso por la Tierra. Existen tres diferentes tipos de neutonios, a saber: neutrino electrónico, neutrino muónico y neutrino tauónico. Para cada clase de neutrino, existe el antineutrino correspondiente. El Sol es la principal fuente de neutrinos que llegan a la Tierra. A pesar de ser prácti-camente imperceptibles, los neutrinos desempeñan un papel muy importante en los fenómenos cósmicos. El Sol, por ejemplo, brilla debido a que se producen en su centro, reacciones nucleares por la fusión del hidrógeno. Esas reacciones ge-neran luz y calor pero también neutrinos. Una fracción importante de la energía solar que produce nuestra estrella, es emitida en forma de neutrinos. De los que llegan a la Tierra, éstos atraviesan nuestro planeta a la velocidad de la luz y conti-núan su viaje por el espacio.

Por nuestro cuerpo cruzan alrededor de cien billones de neutrinos cada segundo, sin que nos demos cuenta. La gran mayoría vienen del Sol. El físico italiano Enrico Fermi fue el primero que propuso una teoría de la interacción nuclear débil. Con esta teoría se puede explicar el decaimiento beta. Esta interacción es la causante de que un neutrón se transforme espontáneamente en un protón, y con ello emita un electrón y a su vez también un neutrino. Se trata de una verdadera trasmuta-ción del neutrón en otras tres partículas.

El neutrino tiene una rica historia intelectual. En 1931, se introdujo dicha partícula como entidad hipotética para explicar una pequeña cantidad de energía que pare-cía evanecerse en la desintegración radiactiva de ciertos núcleos atómicos. Wolfgang Pauli propuso que la energía que faltaba se la llevaba consigo una partí-cula no observada, a la que Enrico Fermi denominó más tarde neutrino (neutro pequeñito). Hubo que esperar hasta 1956 para poder detectar la partícula, lo que consiguieron Frederick Reines y Clyde L. Cowan, Jr. El neutrino se considera aho-ra como un miembro de la pequeña familia de partículas elementales conocidas como leptones, que no parecen tener tamaño medible ni estructura. Las otras es-pecies de leptones son el muon, el electrón y la partícula tau.

Apreciable lectora y lector, te invito a ver estos interesantes videos, sobre esta exótica partícula: el neutrino.

Universidad Politécnica de Tulancingo. alfonso.padilla@upt.edu.mx