Dra. Gabriela Yolanda Cadrañón García
Lic. Gerardo Sandoval Méndez
El Sistema de Cuidados en México, forma parte de las iniciativas de política pública de la presidenta Claudia Sheinbaum y atiende el derecho al cuidado en sus dimensiones básicas como es el ser cuidado, cuidar y el autocuidado. Parte de la idea de que el Gobierno debe contribuir al reconocimiento y redistribución de las tareas de cuidados de las infancias, de las personas con discapacidad y de las personas adultas mayores.
La propuesta del Sistema Nacional de Cuidados, que como todo sistema incluye varios subsistemas: político, cultural, económico y social, se debe analizar también desde un eje transversal como es el de la perspectiva de género, es decir desde una mirada del constructo social, cultural e histórico de las relaciones entre hombres y mujeres, de las diferencias y desigualdades y de cómo estas afectan a ambos géneros.
Aunque si hablamos del trabajo de cuidados en nuestro país, podemos afirmar que este sigue siendo desigual y afecta más a las mujeres que a los hombres, dado que se percibe como una “obligación” de las mujeres quedarse al “cuidado” primero de los hijos y posteriormente de los padres. Se podría decir que la carga de trabajo se vuelve más pesada para las mujeres, quienes además dedican más tiempo que los hombres en las tareas del hogar, lo que impacta negativamente en su participación en el mercado laboral, dado que las mujeres dedican tres veces más horas a trabajos domésticos y de cuidados que los hombres. (Castañón, et al.,2024, p.135).
Además, el trabajo no es equitativo y justo para las mujeres cuidadoras, tal como señalan investigadoras de la Universidad Iberoamericana “debido a un arraigado sistema patriarcal, en su mayoría son mujeres las que deben poner pausa a sus aspiraciones laborales y económicas para dedicarse por completo al cuidado”. (Iberoamericana, 2024).
La información anterior se sustenta en la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) 2022, la cual reportó que el 75 % de las mujeres eran las principales cuidadoras de los hogares en México; en cambio, los hombres representaban únicamente el 24.9 %. (INEGI, 2022).
En el caso de las personas adultas mayores (PAM), las mujeres se convierten en cuidadoras o caregiver y si la situación económica lo permite en algunas ocasiones los familiares contratan a una gerocultora para ayudarles a las PAM en las actividades diarias que no pueden realizar por sí mismas, como bañarse, preparar los alimentos, darles sus medicamentos, ir al banco, todo esto supuestamente con el objetivo de mejorar su calidad de vida y fomentar su autonomía.
Aunque para las personas adultas mayores (PAM) la mirada puede ser diferente, quién decide que las hijas deben cuidar de ellos y cómo se debe cuidar de ellos, cuando podría parecer que el derecho de los adultos se ve vulnerado por los mismos hijos? ¿Por qué los hijos contratan a alguien para cuidarlos cuando ellos se podrían cuidar por sí mismos? Algunas PAM pueden percibir lo contrario, es decir, pérdida de autonomía, cuando los hijos deciden por ellos. El reto es visibilizar las necesidades de los adultos mayores, porque su voz muchas veces no es escuchada, además los PAM representan una población que es vulnerable y no siempre se garantizan sus derechos humanos.
Por ello, uno de los retos es otorgarles voz a los adultos mayores, escucharlos y entender sus necesidades. En muchas ocasiones los hijos se vuelven los padres de sus progenitores y estos se vuelven invisibles. Se debe potenciar un sistema de cuidados integral que valore a las PAM, considerando sus derechos, además de poner esta problemática social en la agenda política en equilibrio con el sistema económico.
Una de las críticas más poderosas al Sistema de Cuidados, radica en que este sistema se sostiene a través del trabajo reproductivo (Federici, 2015). Mismo que tiene como fin preservar la vida, acciones tales como: limpiar, acompañar, cuidar, alimentar y gestionar emociones, por lo que comprende desde la niñez hasta la vejez. Asimismo, el trabajo de cuidados no se reconoce como un trabajo formal y, por lo tanto, no tiene un valor político, social o económico, ya que se asume como una obligación natural o un asunto privado.
Desde la perspectiva de Federici (2015), se coincide con lo antes referido de que el trabajo de cuidados recae en las mujeres, por lo que trae consigo una paradoja, dado que las mujeres cuidan a otras personas, pero a la vez ellas tienen menos acceso a recursos para sí mismas y para su cuidado. Por otra parte, este trabajo reproductivo sostiene al sistema de cuidados, lo que se traduce en un ahorro que el sistema económico no quiere reconocer. En consecuencia, si las cuidadoras dejarán de realizar este trabajo, llevaría a una crisis de cuidados, poniendo en contradicción al sistema.
En la reciente Conferencia Regional sobre la Mujer llevada a cabo en la Ciudad de México del 12 al 15 de agosto del 2025 bajo el lema “Las transformaciones en los ámbitos político, económico, social, cultural y ambiental para impulsar la sociedad del cuidado y la igualdad de género”, se resaltó que las políticas de cuidado tienen una deuda social e histórica, ya principalmente afecta a mujeres que viven en pobreza. A pesar de que se reconoce el ser cuidado como un derecho, la realidad es otra, ya que no se ha logrado invertir lo suficiente ni se han implementado sistemas que permitan la redistribución de la carga de trabajo no remunerado.
En síntesis, se debe proponer una agenda de cuidados para los adultos mayores que priorice propuestas a favor de los cuidados como un derecho humano autónomo que les permita a las PAM decidir sobre sus personas, que sea visto como una inversión y no un gasto público, que genere bienestar y cohesión social, asimismo incentivar una solidaridad generacional de cuidados.
Referencias:
Castañón García, G. Y., Moreno Vite Atziri, & Nieto Begne (2024). Políticas Públicas Laborales con Perspectiva de Género en América Latina: El Caso de México tras la pandemia del COVID-19. En A. Ruíz Porras (Coord.), Avances en Relaciones Internacionales, Economía y Desarrollo. (pp. 115-138).INVEI-Universidad de Guadalajara. ISBN: 978-607-97139-5-9
Federici, S. (2015). Sobre el trabajo de cuidado de los mayores y los límites del marxismo. Nueva Sociedad ,256, 45-62. https://static.nuso.org/media/articles/downloads/4103_1.pdf
García-Peña, C., Gutiérrez-Robledo, L. M., García-Chanes, R. E., López-Ortega, M., & Sosa-Tinoco, E. (2024). Sistema nacional de cuidados para personas mayores. Salud Pública De México, 66(4, jul-ago), 598-605. https://doi.org/10.21149/16204
Instituto Nacional de Estadística (INEGI). (2022) Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC). https://www.inegi.org.mx/programas/enasic/2022/
Sistema de cuidados: una prioridad económica y de género en Construyendo en Conjunto: Propuesta de Políticas Públicas desde La Universidad Iberoamericana para México (2024).
https://ibero.mx/prensa/sistema-de-cuidados-una-prioridad-economica-y-de-genero-propuesta-de-politica-publica-desde-la-ibero
Dra. Gabriela Yolanda Castañón García
Profesora-Investigadora del Colegio del Estado de Hidalgo
Lic. Gerardo Sandoval Méndez
Egresado de la Maestría en Planeación y Desarrollo Regional (MPDyR) del Colegio del Estado de Hidalgo
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