Por Griselda Lira “La Tirana”
El eco profundo de un encuentro académico en la región histórica de Fray Bernardino de Sahagún: Autoetnografía.
Como académica de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad (UAM) Iztapalapa, y coordinadora del evento «Las voces no escuchadas: entramados culturales”, que tuvo lugar en el Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios No. 59, fue más que un compromiso de vinculación: fue una inmersión auto etnográfica en un espacio donde la historia, la economía y la identidad cultural del estado de Hidalgo convergían de forma tangible. Desde mi perspectiva, este encuentro se revela no solo como un hito institucional, sino como un acto del tejido social y epistemológico que trasciende las aulas universitarias.
La experiencia del crisol de saberes.
Estar presente en ese espacio fue sentir el pulso de la interdisciplina. El solo hecho de que una institución de educación media superior se convirtiera en un centro de reflexión de este calibre es, en sí mismo, un poderoso enunciado sobre el potencial transformador de las bases educativas.
La voz del origen: el doctor Mario Alberto Sánchez Aguilera, profesor de investigación científica en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, quien fue premiado por su tesis de doctorado en la categoría de Historia y Etnohistoria sobre la filología náhuatl, fue una bocanada de aire profundo que nos hizo reflexionar sobre la responsabilidad de los investigadores para que el conocimiento de Fray Bernardino de Sahagún que él rescata, la riqueza de las voces primigenias, permee a los jóvenes del CBTis 59 y de otros espacios educativos que se sumen al entramado.
Sentí que al valorar los textos fundamentales de este fraile que dejó parte de su vida en Tepeapulco, estábamos revalidando la trascendencia internacional de nuestra propia identidad, justo en ese acogedor auditorio escolar.
El vuelo de la historia y la economía. Escuchar al doctor Adrián Escamilla Trejo, originario de Ciudad Sahagún, Hidalgo y secretario general de la Facultad de Economía de la UNAM; desgranar el desarrollo histórico-económico del Complejo Industrial Sahagún (1952-1995) no fue solo un análisis de datos; fue entender cómo el acero y la maquinaria moldearon (y a veces silenciaron) la vida de una comunidad no escuchada, en algún tiempo, peyorizada.
Su rigor nos ancló en la materialidad de la región e hizo revivir en los asistentes (muchos de ellos testigos directos o descendientes de la experiencia) la historia de los obreros, empleados, sus esposas, sus hijos e ingenieros que forjaron el Complejo Industrial Sahagún.
La alianza UAM representada por la maestra María Belén Saldaña Ávila (Sociología Rural, UAM Azcapotzalco) y esta servidora, doctora Griselda Lira Díaz (UAM Iztapalapa), significaron un acto de vinculación activa que reafirmó el compromiso de la UAM con la educación fuera de sus propios campus. Extendemos nuestro reconocimiento al liderazgo del doctor Gustavo Pacheco López, Rector General, y del doctor Luis Enrique Gómez Quiroz, Coordinador General para el Fortalecimiento Académico y Vinculación, por impulsar una visión universitaria descentralizada que prioriza el impacto y la colaboración interinstitucional.
El momento más resonante en términos de cultura y desarrollo fue la presentación de la “Escuelita Tlachiquera” por el maestro Jorge A. Campos Torres de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Esto no era teoría. Era un modelo de negocio en acción, arraigado en la tierra y la tradición del maguey.
El conocimiento ancestral del tlachiquero puede ser traducido a un modelo de desarrollo sostenible y un motor de innovación industrial y emprendimiento juvenil es profundamente esperanzador. La Escuelita Tlachiquera se convierte en una metáfora del proyecto mismo: sembrar una idea de alto valor cultural para cosechar prosperidad económica. El maestro Jorge Campos me hizo cuestionar: ¿cuántos otros «saberes no escuchados» están esperando ser revalorizados en nuestros pueblos? ¿cuántos otros activistas del pulque se han inspirado en este proyecto nacional y se han olvidado de la semilla? Es claro que a veces, la apreciación se convierte en apropiación de ideas y politizaciones incómodas, pero también, es verdad que primero en tiempo, primero en derecho.
La promesa de la continuidad: tejiendo la red.
Este evento no es un cierre. Es el punto de partida de una nueva estructura. La inminente publicación de las memorias y la convocatoria a los jóvenes creadores aseguran que la voz de los estudiantes será, finalmente, la protagonista del siguiente capítulo.
El logro más estratégico y que sella mi testimonio como un proyecto de largo aliento es la formalización de la Red de Profesionales egresados de la UNAM en el Estado de Hidalgo. Esta red es la garantía de que la energía generada el 18 de octubre no se disipe. Actuará como un sistema de mentoría y gestión que conectará la academia con la industria, asegurando que los futuros profesionistas cuenten con una estructura de apoyo sólida, construida sobre el compromiso interinstitucional. Los que hemos transitado por la experiencia universitaria, queremos ser el apoyo de la juventud.
El éxito es, sin duda, un eco de la colaboración de la Presidencia de Tepeapulco, la DGETI y la impecable coordinación del CBTis 59. Mi gratitud personal, mi sincero agradecimiento al doctor José Raymundo Muñoz Islas y al personal que dirige por su invaluable gestión, que hizo posible esta convergencia.
«Las voces no escuchadas: entramados culturales» me ha confirmado que la institución de educación media superior, cuando está dispuesta, tiene la capacidad de ser un faro de alta trascendencia internacional con un impacto local irremplazable. Es un honor haber sido parte de este tejidoi
A los asistentes, al patrocinador ingeniero Julio César Montiel, al equipo técnico, solo resta decirles: gracias por creer en este proyecto, ustedes, como hilo de oro, son parte del entramado cultural que se gestó en Ciudad Sahagún, Hidalgo.














