La serie de medidas de asfixia del gobierno del presidente estadunidense Donald Trump hacia Cuba ¿contra quién van en realidad? Y mientras se responde, la Revolución Cubana agoniza, aunque para muchos hace tiempo murió.
En Gaza y Venezuela medidas también de asfixia –de exterminio y genocidio en el caso gazatí- parece obvio que han sido hacia sus gobiernos, y poco o nada interesa a Washington el bienestar de la gente gazatí o venezolana.
Por su cercanía y escaso tiempo de ocurrencia, el mejor ejemplo es Venezuela, donde tras el secuestro de Nicolás Maduro, se tenía todo para hacer la transición política, sin embargo se prefirió mantener la estructura, el sistema madurista, por la simple razón de que es la que garantiza la estabilidad y así la Casa Blanca puede operar sin contratiempos. ¿Y la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado?
En Gaza aún se desconoce el supuesto plan de paz para esa parte de Palestina, pero lo publicado marca dos líneas claras: que algún país cercano reciba a los gazatís y, segunda, convertir a esa franja costera en un resort de lujo, opciones que no benefician a sus habitantes actuales ni futuros, pero sí gesta la permanencia del conflicto palestino-israelí, donde los más perjudicados serán sus habitantes .
En Cuba una situación parecida a la venezolana parecía dibujarse a principios de este mes, con la información de que el coronel Alejandro Castro Espín, hijo del expresidente Raúl Castro y sobrino de Fidel Castro, negociaba ya con funcionarios estadunidenses, luego de que una década atrás, lo hizo para el descongelamiento de las relaciones Washington-La Habana en el época de Barak Obama.
Negado por Cuba, la pregunta es: ¿que beneficios habría para los cubanos de esas presuntas negociaciones?
Porque es sencillo decirlo pero a muchos cuesta trabajo siquiera pensarlo: la Revolución Cubana necesita su propia revolución.
Los paralelismos entre esa Revolución y la Sandinista son inquietantes. Ambas derribaron dictadores donde adjetivar con “crueles” es redundante. Hoy ambas parecen haber agotado su simbolismo de esperanza y cambio, de más que orgulloso desafío al “imperialismo gringo”, y para cada vez más personas, son ejemplo en América Latina de hacia dónde no ir, cuando hace unos cuatros lustros ambas fijaban el rumbo.
En crecimiento económico el paralelismo se vuelve divergencia: mientras Nicaragua se ve con alrededor de cinco por ciento de crecimiento económico en 2025, Cuba espera retroceso también de cinco por ciento el año pasado, lo que hace llegar la marcha atrás del PIB isleño a más del 15 por ciento desde 2020, es decir, casi una década pérdida.
La cifra proviene del Centro de Estudios de la Economía Cubana, adscrito a la Universidad de La Habana, institución que en la reseña de su seminario anual del pasado diciembre, pide para mejorar la supervivencia y el desarrollo “mejorar la confianza y coherencia del marco institucional, desarrollar más incentivos para el crecimiento de la economía y un mayor pragmatismo en la política económica”.
Agrega “Ejemplos de esos problemas son la crisis energética y en general de la infraestructura, la ineficiencia del sector empresarial estatal, los desequilibrios macroeconómicos, la crisis de divisas y la fuga de capital humano acompañada por el envejecimiento poblacional.”
La reseña pone los puntos sobre las íes de un modelo económico agotado e incapaz de atender las necesidades de la población, con o sin bloqueo económico, con o sin Trump.
La reseña completa en https://ceec.uh.cu/la-economia-cubana-y-el-plan-2030-humberto-rosales/
Ese bloqueo, que inició en 1960 y casi cumple 66 años, por supuesto que ha frenado el desarrollo de Cuba, pero las actividades que sí se han realizado, han estado lejos de atender las necesidades de los isleños que no solo han crecido en cantidad, sino en calidad, y es ahí donde la Revolución de manera urgente necesita su propia revolución.
El cambio no puede venir de fuera, y menos cuando su promotor (Washington) solo pretende su beneficio. Aquí, tanto la Casa Blanca como régimen cubano deben dejar que el pueblo sea el que actúe, una consigna y directriz verdaderamente revolucionaria.
j_esqueda8@hotmail.com