{"id":209672,"date":"2023-03-16T21:10:58","date_gmt":"2023-03-17T03:10:58","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=209672"},"modified":"2023-03-16T21:12:24","modified_gmt":"2023-03-17T03:12:24","slug":"taches-y-tachones-71","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2023\/03\/16\/taches-y-tachones-71\/","title":{"rendered":"Taches y tachones"},"content":{"rendered":"<p>Por:Alejandro Ord\u00f3\u00f1ez<\/p>\n<p>Nac\u00ed en San Andr\u00e9s de los Altos, un caser\u00edo enclavado en las monta\u00f1as, donde los hombres trabajan de mineros, las mujeres en las milpas y los ni\u00f1os -desde peque\u00f1os-, llevando a pastar a los reba\u00f1os de borregos y de chivos. \u00c9ramos tan pobres que estaba castigad\u00edsimo perder a un animal, a quien le ocurr\u00eda no le quedaban ganas de que eso se repitiese. Mi madre muri\u00f3 pronto, tendr\u00eda yo unos ocho a\u00f1os, mi padre no tard\u00f3 en llevar a otra mujer a la casa, y como ella estaba llena de hijos, el infierno empez\u00f3 pronto. Mi padre no era malo, pero ella era la que mandaba y \u00e9l no se atrev\u00eda a contradecirla, por eso nunca tuve defensa. Empec\u00e9 de pastora a los diez, me iba siguiendo el camino que abandonaba pronto para internarme por tenues veredas, casi invisibles para el ojo humano, pero que los perros, las ovejas y los chivos de mi reba\u00f1o conoc\u00edan de memoria. Sal\u00eda del jacal al clarear el d\u00eda, -tiritando de fr\u00edo- a menudo envuelta entre la niebla que bajaba de la monta\u00f1a, parec\u00eda un alma perdida en el purgatorio; m\u00e1s tarde, acalorada, deshidratada, bajo un sol inclemente, buscaba la sombra tenue de un huizache donde guarecerme.<\/p>\n<p>Volv\u00eda a mi casa cuando las sombras de la tarde se iban apoderando del paisaje y el fr\u00edo inclemente bajaba con ellas, llegaba sedienta y muerta de hambre, pues la botella de agua que me daba mi madrastra se terminaba antes del mediod\u00eda y el alimento que llevaba no alcanzaba a saciar mi apetito. Regresaba apenas a tiempo para ayudar a mi madrastra a preparar la cena; luego a acostarse, tendidos sobre unas esterillas de palma con las que cubr\u00edamos el piso de tierra, pegaditos unos con otros para espantar el fr\u00edo, porque en aquel jacal no hab\u00eda m\u00e1s que un tabl\u00f3n que hac\u00eda las veces de cama, en el que dorm\u00edan mi pap\u00e1 y su mujer<\/p>\n<p>Dije que estaba castigad\u00edsimo perder un animal y a m\u00ed el primero se me extravi\u00f3 cuando ten\u00eda once a\u00f1os. Era un chivo negro que desde peque\u00f1o me dio muchos problemas. Rebelde por naturaleza, se negaba a obedecer y hasta a los mismos perros se les enfrentaba y los amenazaba con sus cuernos. No faltaba la ocasi\u00f3n en que escuchaba el chillido de alguno de ellos y luego los ve\u00eda cojear o lamerse partes del cuerpo que parec\u00edan dolerles, lo que provoc\u00f3 que empezaran a pastorearlo en grupos de dos o tres. Cuando notaban que para variar se alejaba del reba\u00f1o, se llamaban entre s\u00ed y se le iban encima por dos flancos; as\u00ed, cuando trataba de lastimar a uno, el otro lo mord\u00eda por los cuartos traseros; intentaba embestir al agresor y era atacado por otro perro, hasta que lo cansaban o le provocaban tanto dolor que no le quedaba m\u00e1s remedio que obedecer e incorporarse al reba\u00f1o; pero aun as\u00ed no dejaba de amenazar a sus captores y de observarlos con miradas de odio, como lo hizo conmigo una tarde en que, harta de su rebeld\u00eda, lo somet\u00ed a varazos, lo malo fue que unos d\u00edas despu\u00e9s me pesc\u00f3 desprevenida, a la mera hora de la can\u00edcula, cuando el cuerpo reclama un poco de descanso. Debo haberme quedado dormida, porque cuando repar\u00e9 lo ten\u00eda frente a m\u00ed, mir\u00e1ndome con sus ojillos llenos de odio y la cabeza gacha, a punto de atacarme; lo peor es que por un descuido hab\u00eda dejado mi vara lejos.<\/p>\n<p>Lo vi, comprend\u00ed que estaba en serio peligro, busqu\u00e9 alguna piedra que estuviera a mi alcance para amenazarlo y quitarle cualquier mala idea que tuviera contra m\u00ed, pero no hab\u00eda ni un triste guijarro. Le grit\u00e9 con autoridad para que se alejara, pero en vez de disuadirlo pareci\u00f3 ofenderse con mis gritos, as\u00ed que sin m\u00e1s provocaci\u00f3n me atac\u00f3. Yo trat\u00e9 de defenderme, pero fue imposible, el golpe debi\u00f3 fracturarme alg\u00fan hueso, y como no me atendi\u00f3 ning\u00fan doctor, jam\u00e1s pude recuperar a la perfecci\u00f3n el movimiento de la mano. Se me vino encima, me golpe\u00f3 en la mu\u00f1eca y todav\u00eda tuvo arrestos para darme un tope en las costillas; de no haber sido porque con el grito que di mi perrito llamado \u201cSolovino\u201d se puso alerta y lo atac\u00f3 valientemente, hubiera quedado seriamente lastimada.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a mi casa cuando las sombras de la noche se nos ven\u00edan encima. Mi madrastra, cosa en verdad extra\u00f1a, aguardaba sentada a la puerta del jacal. Me vio, me salud\u00f3 con la mano y tom\u00f3 un aire ausente, aunque en el fondo no hab\u00eda tal, porque no hab\u00eda acabado de cerrar la puerta del corral cuando sent\u00ed que se acercaba por detr\u00e1s de m\u00ed. Francisca, \u00bfqu\u00e9 hiciste escuincla?, falta un animal, \u00bfd\u00f3nde lo perdiste? \u00bfFalta un animal?, pregunt\u00e9 retadora. No se\u00f1ora, cu\u00e9ntelos bien, ver\u00e1 que est\u00e1n completos. Cu\u00e9ntalos t\u00fa, escuincla mal nacida, que para eso est\u00e1s y es tu responsabilidad. Para entonces mi padre aguardaba fuera de la choza como esperando ver en qu\u00e9 terminaba la disputa. Lo vi de reojo y por su gesto comprend\u00ed que bien har\u00eda si empezaba a contar. Falta el chivo negro -o\u00ed la voz de mi madrastra-. \u00bfEl chivo negro?, pregunt\u00e9 mec\u00e1nicamente. Aj\u00e1, me dijo. Efectivamente, faltaba ese infeliz, al que odiaba tanto. Lo \u00faltimo que necesitaba -pens\u00e9-, que ahora me castigaran por su culpa. Busqu\u00e9 en la memoria el \u00faltimo momento en que lo hab\u00eda visto. Record\u00e9 que ya para regresar romaneaba no lejos del reba\u00f1o, si no se lo com\u00edan los lobos y ten\u00eda la suerte de sobrevivir, era probable que lo encontrara al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>\u00bfMa\u00f1ana, encontrarlo ma\u00f1ana?, repiti\u00f3 mi madrastra con tono enfadado. Sabes que eso es imposible, lo habr\u00e1n devorado las fieras. Volte\u00f3 a ver a mi padre, quien como chamaco que ha hecho una travesura rehuy\u00f3 su mirada. Ella insisti\u00f3, carraspe\u00f3 para llamar la atenci\u00f3n de aquel ni\u00f1o asustado que era su marido, a quien no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que obedecer las \u00f3rdenes que los flam\u00edgeros ojos de mi madrastra le giraban. La vio largamente, sin pronunciar palabra, como pidiendo perd\u00f3n por la falta cometida. No lo hall\u00f3, as\u00ed que camin\u00f3 lentamente, tom\u00f3 una soga, arroj\u00f3 un extremo y lo hizo pasar sobre una rama alta de un pir\u00fa; yo, sabedora de las costumbres del pueblo, ofrec\u00ed mis manos; \u00e9l volvi\u00f3 a evitar mi mirada, con los ojos llorosos me at\u00f3 por las mu\u00f1ecas y jal\u00f3 la cuerda hasta dejarla tensa; para entonces mi madrastra se hab\u00eda hecho ya de unas varas de membrillo, famosas entre los ni\u00f1os por su flexibilidad y las dolorosas lesiones que producen. De un tir\u00f3n me baj\u00f3 las enaguas y yo ah\u00ed, con la pena de que mi propio padre me viera en calzones, aunque pronto olvid\u00e9 mi verg\u00fcenza, al sentir en las nalgas el ardor de los varazos que mi infatigable madrastra me aplicaba con generosidad.<\/p>\n<p>Durante la sesi\u00f3n de tortura mantuve los ojos fuertemente cerrados, cuando comprend\u00ed que el agotamiento de aquella mujer hab\u00eda podido m\u00e1s que su ira, los abr\u00ed y gir\u00e9 mi cuerpo hasta que nuestras miradas se cruzaron; estaba empapada en sudor y le temblaba el cuerpo por el esfuerzo realizado. La mir\u00e9 con el odio acumulado a lo largo de esos a\u00f1os y por primera vez encontr\u00e9 miedo en sus pupilas que se desviaron para no verme. Cuando mi padre liber\u00f3 mis mu\u00f1ecas intent\u00f3 acariciarme el cabello, pero rechac\u00e9 su gesto y para que no les quedara duda de lo que sent\u00eda por ambos escup\u00ed al suelo; para evitar la humillaci\u00f3n de que me vieran vestir recog\u00ed mi enagua y en calzones me fui caminando hacia el jacal. Ten\u00eda las nalgas llenas de verdugones y los calzones manchados de sangre por las heridas que cruzaban de lado a lado. Al otro d\u00eda me levant\u00e9 todav\u00eda de noche y para darles una nueva prueba de mi desprecio sal\u00ed sin el agua y sin el itacate que cada madrugada me preparaba mi madrastra.<\/p>\n<p>Recorr\u00ed a oscuras el camino ancho, cuando llegu\u00e9 al paraje donde deb\u00eda abandonarlo, esper\u00e9 a que clareara un poco, pues no se trataba de correr riesgos innecesarios. Imped\u00ed que el reba\u00f1o se entretuviera en pastar durante el recorrido que llevaba en mente y con la ayuda de los perros los obligu\u00e9 a caminar hasta el sitio donde ten\u00eda registrada por \u00faltima vez su imagen. Reun\u00ed a la jaur\u00eda, le expliqu\u00e9 que me alejar\u00eda por algunas horas, as\u00ed que deber\u00edan mantener unido al reba\u00f1o; me acompa\u00f1ar\u00eda el Solovino, quien hinch\u00f3 el pecho y ladr\u00f3 de gusto para que quedara claro qui\u00e9n era el jefe. Nos internamos entre las peligrosas quebradas donde le gustaba romanear al chivo, cuando comprend\u00ed que hab\u00eda entendido el sentido de la b\u00fasqueda, me dej\u00e9 guiar por su olfato. Antes de verlo escuchamos sus lastimeros balidos, estaba en el fondo de una peligrosa ca\u00f1ada de la que dif\u00edcilmente podr\u00eda salir estando sano, mucho menos con una pata lastimada. De nuevo me dej\u00e9 guiar por el instinto del perro quien, sin dejar de ladrar, me condujo a salvo hasta el fondo mismo de la hondonada. El chivo me reconoci\u00f3 de inmediato, solt\u00f3 una l\u00fagubre queja y se incorpor\u00f3, dio dos o tres pasos para mostrarme su cojera y me dirigi\u00f3 su m\u00e1s triste mirada. Yo lo vi sin decir nada, pero luego empec\u00e9 a hablarle con toda mi ternura: \u00bfQu\u00e9 tienes mi amor, est\u00e1s malito, te duele mucho la patita? Y a cada pregunta contestaba triste. Me fui acercando despacito, sin dejar de hablarle con cari\u00f1o; cuando estuve frente a \u00e9l le volv\u00ed a preguntar: \u00bfTe duele la patita mi amor? Y \u00e9l me dijo que s\u00ed, que le dol\u00eda mucho. \u00bfY t\u00fa, c\u00f3mo piensas que estoy yo? Me di entonces media vuelta, afloj\u00e9 el list\u00f3n que ce\u00f1\u00eda mi cintura, dej\u00e9 que mis enaguas cayeran al suelo, baj\u00e9 mis calzones hasta la altura de las rodillas y le dije: yo tambi\u00e9n estoy lastimada y me duele mucho, \u00bfcomprendes cari\u00f1o? \u00bfY sabes por culpa de qui\u00e9n me hicieron esto? El inocente contest\u00f3 como diciendo: plat\u00edcame. \u00a1Por tu culpa cabr\u00f3n! \u00bfTe das cuenta? El chivo vacil\u00f3, le ense\u00f1\u00e9 el palo que tra\u00eda como cayado. \u00bfY sabes qu\u00e9 mi amor?, el que me la hace me la paga, \u00bfcomprendes cari\u00f1o? Me vio con desconfianza. Tom\u00e9 una enorme roca, la levant\u00e9 por encima de mi cabeza y entonces descubr\u00ed el terror en sus ojos. No, le dije, no te preocupes, ser\u00eda demasiado f\u00e1cil, te ahorrar\u00eda muchos sufrimientos, as\u00ed que me vas a perdonar, pero no va a ser tan sencillo, cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Arroj\u00e9 la piedra apenas a unos cent\u00edmetros de su cabeza y tom\u00e9 el cayado con ambas manos. El primer golpe se lo di en la pata lastimada. Escuch\u00e9 un grito lastimero que se fue repitiendo a lo largo de toda la ca\u00f1ada y el chasquido seco del hueso al romperse, seguido de interminables quejas; despu\u00e9s, con toda parsimonia, como si se tratara de una ceremonia, proced\u00ed a fracturarle las otras tres patas. El pobre temblaba de dolor, era la viva imagen del terror m\u00e1s irracional y ciego. Cuando comprend\u00ed que no era sino una miseria viviente, lo cargu\u00e9 sobre mis hombros y regres\u00e9 donde hab\u00eda dejado al reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Afortunadamente la jaur\u00eda comprendi\u00f3 bien el mensaje y hab\u00eda cuidado que ninguna oveja se dispersara. Anochec\u00eda cuando llegu\u00e9 al jacal, mi madrastra estaba parada a la puerta, dijo algo a mi padre y ambos caminaron hasta el corral. Se me acercaron, arroj\u00e9 a sus pies al chivo negro o lo que quedaba de \u00e9l, quien empez\u00f3 a balar como si quisiera acusarme de lo que le hab\u00eda hecho. Mi padre pregunt\u00f3 entonces c\u00f3mo era que lo hab\u00eda encontrado y qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido que llegaba en un estado tan lamentable. \u00bfLamentable? -pregunt\u00e9 yo-. Lamentable como me dejaron ustedes y entonces levant\u00e9 mi enagua y me baj\u00e9 los calzones para que vieran mis heridas. Lo encontr\u00e9 en una ca\u00f1ada, estaba un poco lastimado, pero fui yo quien le fractur\u00f3 las cuatro patas. La pena estaba pagada desde ayer, \u00bfno les parece? O qu\u00e9, les dije desafiante, \u00bfvan a volver a azotarme?, mientras ofrec\u00eda las mu\u00f1ecas a mi padre por si deseaba castigarme nuevamente\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por:Alejandro Ord\u00f3\u00f1ez Nac\u00ed en San Andr\u00e9s de los Altos, un caser\u00edo enclavado en las monta\u00f1as, donde los hombres trabajan de mineros, las mujeres en las milpas y los ni\u00f1os -desde peque\u00f1os-, llevando a pastar a los reba\u00f1os de borregos y de chivos. \u00c9ramos tan pobres que estaba castigad\u00edsimo perder a un animal, a quien le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":171724,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[29819],"yst_prominent_words":[7523,6745,7028,5413,36256,7675,39491],"class_list":["post-209672","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vox","tag-vox"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/209672"}],"collection":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=209672"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/209672\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":209674,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/209672\/revisions\/209674"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/171724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=209672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=209672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=209672"},{"taxonomy":"yst_prominent_words","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/yst_prominent_words?post=209672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}