{"id":218081,"date":"2023-07-01T20:23:26","date_gmt":"2023-07-02T02:23:26","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=218081"},"modified":"2023-07-01T20:23:26","modified_gmt":"2023-07-02T02:23:26","slug":"el-tlacuilo-116","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2023\/07\/01\/el-tlacuilo-116\/","title":{"rendered":"El Tlacuilo"},"content":{"rendered":"<p>Este 02 de julio se cumplen 108 a\u00f1os de la muerte de Porfirio D\u00edaz, quien marc\u00f3 en la historia de M\u00e9xico una \u00e9poca que se denomin\u00f3 \u201cPorfiriato\u201d, aquellos d\u00edas en los que el General D\u00edaz gobernaba un M\u00e9xico totalmente pac\u00edfico acorde con la m\u00e1xima \u201cPaz, orden y progreso\u201d.<\/p>\n<p>Para entender este per\u00edodo que est\u00e1 desvirtuado por la historia oficialista que \u00faltimamente se empe\u00f1a en cambiarla a modo, hay que hacer hincapi\u00e9 en lo que fue Porfirio D\u00edaz como hombre y tambi\u00e9n como l\u00edder pol\u00edtico, capaz de poder lograr un M\u00e9xico mejor.<\/p>\n<p>\u201cEl buen dictador es un animal tan raro\u201d \u2013escribi\u00f3 Francisco Bulnes, intelectual, escritor e historiador porfirista-, \u201cque debemos procurar los medios para preservarlo\u201d. Sobre el orden, la paz y el progreso, Porfirio D\u00edaz ciment\u00f3 el andamiaje pol\u00edtico de su r\u00e9gimen. Los tres pilares abrevaban de la filosof\u00eda positivista de Augusto Comte, pero adquirieron sentido en un M\u00e9xico sumido, por d\u00e9cadas, en el caos.<\/p>\n<p>Durante los primeros cincuenta a\u00f1os de su vida, D\u00edaz fue testigo de c\u00f3mo el fantasma de la revoluci\u00f3n, la guerra con el exterior, la permanente bancarrota de la hacienda p\u00fablica, la falta de una industria propia, la ausencia de v\u00edas de comunicaci\u00f3n y la improductividad del campo asolaron cada rinc\u00f3n de la Rep\u00fablica. El pa\u00eds segu\u00eda milagrosamente en pie, pero todo estaba por hacerse.<\/p>\n<p>Al asumir el poder en 1876, el orden, la paz y el progreso se convirtieron en sus patri\u00f3ticas obsesiones. Hombre pr\u00e1ctico, su primer cuatrienio (1876-1880) estuvo enfocado en dos aspectos fundamentales: ganarse la confianza de los Estados Unidos a trav\u00e9s del pago puntual de los compromisos de la deuda y a pacificar al pa\u00eds. Del parto doloroso de la violencia para erradicar la violencia nacer\u00eda la pax porfiriana.<\/p>\n<p>\u00abEmpezamos por castigar el robo con pena de muerte \u2013declarar\u00eda en 1908 frente al reportero James Creelman-, y esto de una manera tan severa, que momentos despu\u00e9s de aprehenderse al ladr\u00f3n, era ejecutado. Fuimos severos y en ocasiones hasta la crueldad, pero esa severidad era necesaria en aquellos tiempos para la existencia y progreso de la naci\u00f3n. Si hubo crueldad, los resultados la han justificado. Para evitar el derramamiento de torrentes de sangre, fue necesario derramarla un poco. La paz era necesaria, aun una paz forzosa, para que la naci\u00f3n tuviese tiempo para pensar y para trabajar. La sangre derramada era mala sangre, la que se salv\u00f3, buena\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando Porfirio regres\u00f3 a la presidencia en 1884 \u2013luego de los cuatro a\u00f1os de su compadre Gonz\u00e1lez- el \u201corden\u201d de la rep\u00fablica ya estaba garantizado. La modernizaci\u00f3n tocaba a las puertas de M\u00e9xico. Inici\u00f3 as\u00ed un crecimiento econ\u00f3mico sin precedentes.<\/p>\n<p>La inversi\u00f3n extranjera empez\u00f3 a fluir dentro de las fronteras mexicanas, se reactiv\u00f3 la miner\u00eda, el humo de las f\u00e1bricas sustituy\u00f3 al humo de los ca\u00f1ones, la explotaci\u00f3n del petr\u00f3leo se manifest\u00f3 como la actividad industrial del nuevo siglo, los bancos abrieron sus puertas en distintos puntos del pa\u00eds, las casas comerciales como El Puerto de Liverpool, El Palacio de Hierro o El Puerto de Veracruz se multiplicaron.<\/p>\n<p>Las ciudades comenzaron a mostrar un rostro diferente: el de la luz el\u00e9ctrica y las calles asfaltadas; el del tel\u00e9grafo, el correo eficiente y el tel\u00e9fono. El de los carruajes que dejaban el paso franco a los primeros autom\u00f3viles. El progreso porfiriano encontr\u00f3 en el ferrocarril el icono que defini\u00f3 a la modernidad mexicana de principios del siglo XX.<br \/>\nEl porfiriato se entiende como una \u00e9poca de \u201cPaz y progreso\u201d, la cual fue llevada a cabo de forma descomunal a veces y otras de una forma tranquila y pac\u00edfica. Don Porfirio paso a la historia como un gran hombre de progreso que llevo al pa\u00eds a la industrializaci\u00f3n extrema sin mirar los costos para lograrlo.<\/p>\n<p>Esa mole construida con hierro y puesta en movimiento fue el s\u00edmbolo de la dictadura. No pod\u00eda ser de otra forma, al ocupar por vez primera la presidencia exist\u00edan en el pa\u00eds poco m\u00e1s de 800 kil\u00f3metros de v\u00edas f\u00e9rreas, al dejar el poder en 1911, la red alcanzaba los veinte mil kil\u00f3metros. La paz y el progreso no se entend\u00edan sin un \u00e1nimo ampliamente conciliador.<\/p>\n<p>\u201cEn pol\u00edtica no tengo amores ni odios\u201d, sol\u00eda comentar el presidente. Bajo su gobierno las viejas rencillas partidistas de otros tiempos desaparecieron casi por completo. Con el tiempo y la generosa distribuci\u00f3n de cargos p\u00fablicos \u2013\u201cese gallo quiere m\u00e1iz\u201d-, gubernaturas, senadur\u00edas, diputaciones, presidencias municipales y jefaturas pol\u00edticas los otrora juaristas, lerdistas, conservadores y dem\u00e1s grupos terminaron siendo s\u00f3lo uno: porfiristas.<\/p>\n<p>Por comodidad y conveniencia, D\u00edaz dio el primer paso para promover una pac\u00edfica convivencia entre el Estado y la Iglesia. Abjur\u00f3 de su pasado como liberal y mas\u00f3n y obtuvo de la Mitra el permiso necesario para recibir con su esposa Delfina \u2013que agonizaba- el sacramento del matrimonio en 1880. Con el documento firmado por D\u00edaz, al arzobispo ya no le pareci\u00f3 tan grave el parentesco de consanguinidad y gustoso les dio la bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>El clero se acerc\u00f3 nuevamente al poder pol\u00edtico, pero ya no para ejercerlo, sino para apoyarlo. Y las leyes de Reforma durmieron el sue\u00f1o de los justos. Al igual que el resto del pa\u00eds, la imagen del presidente tambi\u00e9n se transform\u00f3. A partir de sus segundas nupcias (1881) con do\u00f1a Carmelita Romero Rubio, el general se convirti\u00f3 en \u201cDon Porfirio\u201d. Hasta el color tostado de su piel pareci\u00f3 tomar un tono m\u00e1s claro, con m\u00e1s porte y distinci\u00f3n. Con el paso de los a\u00f1os su fortaleza f\u00edsica no menguaba, al contrario, su presencia impon\u00eda.<\/p>\n<p>Los apellidos de abolengo florecieron pronto y una peque\u00f1a y mezquina aristocracia rode\u00f3 al presidente. El grupo de los \u201ccient\u00edficos\u201d alcanz\u00f3 notoriedad al ocupar los cargos m\u00e1s importantes en el gabinete de D\u00edaz. Su tarea era aconsejar a don Porfirio, mantener a la naci\u00f3n en la ruta del progreso y de paso enriquecerse a costa de los negocios p\u00fablicos, pero jam\u00e1s tuvieron en sus manos la decisi\u00f3n final. Don Porfirio ten\u00eda la \u00faltima palabra.<br \/>\nA su juicio, la dictadura funcionaba. El gusto por el poder, el arte de la manipulaci\u00f3n con sus colaboradores, el lenguaje de la simulaci\u00f3n, el uso de la fuerza contra la oposici\u00f3n eran parte de la naturaleza del dictador, del caudillo que se ve\u00eda a s\u00ed mismo como el hombre necesario. La Constituci\u00f3n se convirti\u00f3 \u2013en palabras de Justo Sierra- en \u201cun bello poema\u201d y la aplicaci\u00f3n de la ley se volvi\u00f3 discrecional.<\/p>\n<p>La dictadura acab\u00f3 con las libertades p\u00fablicas, con el esp\u00edritu c\u00edvico y con la independencia de los poderes de la Federaci\u00f3n que durante los a\u00f1os de la Reforma hab\u00edan visto su mejor \u00e9poca. El servilismo era com\u00fan entre la clase gobernante. Nada ni nadie se mov\u00eda en el pa\u00eds sin la autorizaci\u00f3n del viejo general oaxaque\u00f1o. En aras del orden, la paz y el progreso, los ocho periodos presidenciales de D\u00edaz \u2013siete reelecciones- hundieron al pa\u00eds en una profunda sumisi\u00f3n a la figura patriarcal del dictador. Los logros materiales llegaron a ser tan evidentes, que la soberbia nubl\u00f3 el juicio de la clase gobernante y en 1910 se mir\u00f3 eterna. En uno de los discursos de las fastuosas fiestas, el viejo general expres\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cHemos querido festejar nuestro Centenario con obras de paz y de progreso. Hemos querido que la humanidad, congregada por intermedio vuestro en nuestro territorio, juzgue de lo que son capaces un pueblo y un gobierno cuando un mismo m\u00f3vil los impulsa: el amor a la patria, y una sola aspiraci\u00f3n los gu\u00eda: el progreso nacional.<br \/>\nEl pueblo mexicano, con vigoroso empuje y con l\u00facido criterio, ha pasado de la anarqu\u00eda a la paz, de la miseria a la riqueza, del desprestigio al cr\u00e9dito y de un aislamiento internacional a la m\u00e1s amplia y cordial amistad con toda la humanidad civilizada.<br \/>\nPara obra de un siglo, nadie conceptuar\u00e1 que eso es poco\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este 02 de julio se cumplen 108 a\u00f1os de la muerte de Porfirio D\u00edaz, quien marc\u00f3 en la historia de M\u00e9xico una \u00e9poca que se denomin\u00f3 \u201cPorfiriato\u201d, aquellos d\u00edas en los que el General D\u00edaz gobernaba un M\u00e9xico totalmente pac\u00edfico acorde con la m\u00e1xima \u201cPaz, orden y progreso\u201d. 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