{"id":218565,"date":"2023-07-06T20:27:32","date_gmt":"2023-07-07T02:27:32","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=218565"},"modified":"2023-07-06T20:27:32","modified_gmt":"2023-07-07T02:27:32","slug":"taches-y-tachones-86","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2023\/07\/06\/taches-y-tachones-86\/","title":{"rendered":"Taches y tachones"},"content":{"rendered":"<p>Por: Alejandro Ord\u00f3\u00f1ez<\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 en los a\u00f1os de la pandemia, cuando la gente mor\u00eda en las calles o en su propia casa y la cantidad de fallecimientos hac\u00eda recordar la terrible peste negra que diezm\u00f3 a la poblaci\u00f3n de Europa en plena Edad Media. Los enfermos luchaban para ser admitidos en las cl\u00ednicas p\u00fablicas o privadas, m\u00e1s las instalaciones hospitalarias estaban rebasadas y hasta los servicios funerarios resultaban insuficientes. As\u00ed, llegamos al cementerio a una hora poco usual, la noche se nos ven\u00eda encima, los nubarrones negros presagiaban tormenta.<\/p>\n<p>Hab\u00eda fallecido la amiga de mi infancia, persona muy apreciada en la comunidad; sin embargo, \u00e9ramos pocos los dolientes pues las autoridades hab\u00edan advertido sobre el riesgo de participar en actos masivos. El sacerdote repet\u00eda con voz cansina su responso; de pronto el cielo empez\u00f3 a tronar y las nubes a iluminarse fugazmente con rel\u00e1mpagos amenazadores. Se vino la lluvia, nos refugiamos bajo una carpa, la madre de mi amiga explot\u00f3 en llanto, el granizo golpeaba con fuerza el ata\u00fad met\u00e1lico y hac\u00eda ininteligibles las palabras del padre. Al costado de la fosa donde descansar\u00eda mi amiga se ve\u00eda el t\u00famulo de un funeral reciente, cuya tierra se convert\u00eda en un banco de lodo.<\/p>\n<p>Me distraje viendo c\u00f3mo se deshojaban las coronas. Me sent\u00ed mareada cuando se movi\u00f3 la tierra de esa tumba, apret\u00e9 con fuerza el brazo de otra amiga, para no caerme, estaba equivocada, lo comprend\u00ed cuando la descubr\u00ed mirando hacia el mismo sitio. Desde lo alto del mont\u00edculo se desprendi\u00f3 una piedra que rod\u00f3 hasta topar con mi zapato. Vi el miedo reflejado en su mirada. La tormenta amain\u00f3, se hizo el silencio, pronto lo rompieron gemidos provenientes de la tumba contigua, mi amiga se persign\u00f3. \u00a1Jes\u00fas!, dijo con voz sobresaltada. Nuestro entierro hab\u00eda terminado, la gente se desped\u00eda y corr\u00eda hacia los autos. Se escuch\u00f3 un llanto tenue, despu\u00e9s un agudo chillido sali\u00f3 del mismo sitio. Mi amiga salt\u00f3, clav\u00f3 sus u\u00f1as con fuerza en mi antebrazo. \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 es esto! y huy\u00f3 precipitadamente. S\u00f3lo me acompa\u00f1aban los tres enterradores. No atinaba a moverme, el miedo me paralizaba. Trat\u00e9 de controlarme, algo era cierto, alguien hab\u00eda sido enterrado vivo y ahora reclamaba ayuda a gritos. Pod\u00eda ignorar su petici\u00f3n de auxilio y alejarme, dejarle morir lentamente, pero no me lo perdonar\u00eda nunca. Me acerqu\u00e9 al jefe de los enterradores. \u00bfEscuch\u00f3? -pregunt\u00e9- Se recarg\u00f3 sobre el zapapico. Ayud\u00e9mosle, les doy una propina.<\/p>\n<p>Mire g\u00fcerita, si fuera usted no me meter\u00eda en asuntos ajenos, no vale la pena, cr\u00e9ame. Dupliqu\u00e9, tripliqu\u00e9 la oferta, s\u00f3lo uno de ellos, de nombre Jos\u00e9, acept\u00f3, los otros dos se retiraron del lugar. La herramienta iba y ven\u00eda quitando el lodo y al hacerlo los chillidos se escuchaban con mayor claridad. El hombre sudaba copiosamente; yo temblaba sin poderme controlar. Un fuerte chillido nos hizo comprender, lo hab\u00eda lastimado. Cuidadoso introdujo su pala debajo de ese cuerpo, lo arroj\u00f3 a un costado y el extra\u00f1o ser, cubierto de lodo, gimi\u00f3. Arrebat\u00e9 la botella de agua de don Jos\u00e9, lo roci\u00e9, se trataba de un gato o los restos de \u00e9l. Se reanud\u00f3 una lluvia copiosa, pagu\u00e9 la cantidad convenida, me quit\u00e9 el sac\u00f3, cubr\u00ed con \u00e9l al moribundo, lo cargu\u00e9 hasta el auto y lo llev\u00e9 a casa. Ya ah\u00ed calent\u00e9 leche, se la ofrec\u00ed, fue incapaz de beberla y hasta de abrir los ojos. Busqu\u00e9 un gotero, lo aliment\u00e9 cual si fuera un animal reci\u00e9n nacido. A pesar de su olor y suciedad lo envolv\u00ed en una toalla y lo acost\u00e9 a mi lado. Al d\u00eda siguiente lo llev\u00e9 con el veterinario. Lo ba\u00f1\u00f3, auscult\u00f3, e inyect\u00f3 alguna vitamina para ayudarlo a reponerse, recib\u00ed un impresionante gato negro que al sentirse protegido entre mis brazos abri\u00f3 sus ojos dorados dejando ver una mirada maligna.<\/p>\n<p>\u00bfSe puede saber de d\u00f3nde sacaste a este pestilente animal? Le expliqu\u00e9, tratando de ser paciente. Arroj\u00f3 los lentes sobre la mesa. \u00bfLo hallaste en un pante\u00f3n, me est\u00e1s diciendo? \u00bfEstaba enterrado en una tumba?, qu\u00e9 peligro. \u00bfNo te da miedo? Tiene aspecto feroz. \u00bfTe has preguntado qui\u00e9n lo enterr\u00f3, cu\u00e1ntas horas estuvo en la fosa, c\u00f3mo aguant\u00f3 el peso de la tierra y sobrevivi\u00f3 a la falta de ox\u00edgeno? \u00bfNo te parece extra\u00f1o? \u00bfNo preferir\u00edas dormirlo? No, contest\u00e9 indignada. Se encogi\u00f3 de hombros, si cambias de opini\u00f3n b\u00fascame, yo no tentar\u00eda al diablo, pi\u00e9nsalo. Durante las siguientes dos semanas, mientras el animal buscaba sobrevivir, no ocurri\u00f3 nada extraordinario. Apenas recuperado explor\u00f3 el departamento y las cosas cambiaron\u2026<\/p>\n<p>Me reun\u00ed con la amiga, testigo de lo ocurrido en la tumba contigua durante el sepelio; cuando supo que era un gato y estaba en mi casa, se sobresalt\u00f3. Ni siquiera sabes cu\u00e1l es su origen, dijo, no puede tratarse de una casualidad, \u00bfc\u00f3mo lleg\u00f3 ah\u00ed, los enterradores se dieron cuenta y no lo salvaron? Deber\u00edas volver al cementerio y preguntar si alguien sabe algo de \u00e9l. Regres\u00e9 al pante\u00f3n, busqu\u00e9 a don Jos\u00e9 -no lo hall\u00e9-, pregunt\u00e9 a los otros dos empleados, d\u00f3nde podr\u00eda encontrarlo. Se quitaron el sombrero, se rascaron la cabeza y al fin, con voz apenas audible, contestaron. No sabemos, la misma noche de su servicio, desapareci\u00f3. Su familia lo busca, no ha podido encontrarlo. Tal vez lo asaltaron para robarle su dinero. \u00bfY del gato, qu\u00e9 pueden decirme? \u00bfA poco lo enterraron vivo, sin darse cuenta?, \u00bfdeseaban deshacerse de \u00e9l? No g\u00fcerita, no fuimos nosotros, \u00bfde veras quiere saber qui\u00e9n es el due\u00f1o? Se\u00f1al\u00f3 hacia el fondo de la barranca colindante con el camposanto. \u00bfVe ese jacal? baje con cuidado, el suelo es resbaloso y est\u00e1 lleno de rocas, encontrar\u00e1 a la bruja Herlinda, tenga cuidado, tiene mucho poder y es peligrosa.<\/p>\n<p>De seguro me habr\u00e1 visto desde la ventana de su cuchitril, sali\u00f3 a recibirme una anciana de baja estatura, flaca, pelo blanco y miope. \u00bfQu\u00e9 se te ofrece, hija? pregunt\u00f3 -arrugando la nariz-. Le expliqu\u00e9 con lujo de detalle lo acontecido, not\u00e9 su impaciencia. \u00bfSacaste al gato, de su tumba? \u00bfSabes los trabajos de magia, las potencias que invoqu\u00e9 y los riesgos corridos para llevarlo ah\u00ed? \u00bfComprendes la gravedad de tu falta? \u00a1No!, eres incapaz de hacerlo. Liberaste a un esp\u00edritu maligno, ese gato es el mism\u00edsimo Sat\u00e1n. \u00bfLo tienes en tu casa? \u00a1Qu\u00e9 impertinencia! Lo vas a pagar caro, muchacha. No veo c\u00f3mo podr\u00e1s deshacerte de \u00e9l. \u00a1Desde luego!, el demonio puede asumir cualquier forma para enga\u00f1ar a sus v\u00edctimas. Hoy se aparece en forma de gato; ma\u00f1ana, de perro; de hombre o mujer; de joven o viejo. Llegu\u00e9 devastada al departamento, al entrar descubr\u00ed en su mirada un odio infinito, parec\u00eda saber de d\u00f3nde ven\u00eda y estuviera amenazando con hacerme pagar las consecuencias. -Desapareci\u00f3 por el ventanal, de un salto- Trat\u00e9 de aprovechar su ausencia, control\u00e9 mi miedo, cerr\u00e9 r\u00e1pidamente las ventanas. Comentaba a mi amiga lo ocurrido cuando se fue la luz. Era noche cerrada, localic\u00e9 a tientas una caja de cerillos, prend\u00ed dos candelabros. Ten\u00eda los cabellos y los vellos de punta; conforme avanzaba en mi relato percib\u00eda -a trav\u00e9s del tel\u00e9fono- c\u00f3mo le iba ganando el terror a mi amiga. Escuch\u00e9 el ulular del viento, las cortinas se agitaban y golpeaban entre s\u00ed, se apagaron las velas, me levant\u00e9, fui hasta las ventanas, supuse que el vendaval las habr\u00eda abierto.<\/p>\n<p>Estaban cerradas, sent\u00ed terror. Grit\u00e9 pidiendo ayuda a mi amiga, no me escuch\u00f3, la comunicaci\u00f3n se hab\u00eda cortado. Volv\u00ed a prender las velas; sin embargo, tan pronto lo hac\u00eda volv\u00edan a apagarse. Escuch\u00e9 un ruido extra\u00f1o, alguien estaba afuera y ara\u00f1aba la madera, exigiendo entrar. Corr\u00ed a mi cuarto, deslic\u00e9 el seguro, me dej\u00e9 caer en la cama. Rasgu\u00f1aban ahora la puerta de mi rec\u00e1mara. Cubr\u00ed mi cabeza con la almohada, aun as\u00ed escuchaba los maullidos feroces. No entend\u00eda c\u00f3mo lo hab\u00eda logrado, estaba dentro de mi casa. Grit\u00e9, llor\u00e9, le ped\u00ed se fuera, me dejara en paz; despu\u00e9s de todo fui yo quien lo salv\u00f3 de una muerte segura. Los chillidos del animal cesaron, tomaron su lugar horrendas carcajadas, luego fuertes toquidos exigiendo entrar. Ped\u00ed, implor\u00e9 piedad, hasta quedar dormida.<br \/>\nMe despert\u00f3 el viento fr\u00edo, las cortinas se agitaban afuera de las ventanas, como si alguien hubiera utilizado esa ruta para salir de la casa y se las hubiera entrellevado.<\/p>\n<p>Me sent\u00eda mareada, estaba desnuda, me dol\u00eda el cuerpo. Descubr\u00ed una mancha de sangre, en las s\u00e1banas blancas, estaba cubierta de ara\u00f1os y mis partes \u00edntimas luc\u00edan hinchadas. Son\u00f3 el timbre del tel\u00e9fono, contest\u00e9, no pude contener el llanto, mi amiga trataba de calmarme. Voy a tu casa, escuch\u00e9, no puedes seguir sola, te vienes conmigo al departamento; llam\u00f3 a un doctor, me dio un calmante, dorm\u00ed el resto del d\u00eda, despert\u00e9 entrada la noche, mi amiga le\u00eda cerca de m\u00ed; comprend\u00ed, vigilaba mi sue\u00f1o. Me calm\u00e9, su presencia bastaba para sentirme protegida. Est\u00e1bamos sentadas en la sala, de improviso se fue la luz, est\u00e1bamos a oscuras, temblaba, ten\u00eda los pelos de punta y en mi garganta se ahogaba un grito de espanto, prendi\u00f3 unas velas, las flamas se agitaban con el viento y hac\u00edan que nuestras sombras crecieran o se hicieran diminutas, lo cual aumentaba mi miedo. Se escucharon tenues rasgu\u00f1os, golpes en la madera, cogi\u00f3 un candelabro, camin\u00f3 hacia la puerta, antes de abrirla volte\u00f3 a verme, bajo las flamas de las velas brill\u00f3 su perversa sonrisa y una mirada siniestra. No temas, escuch\u00e9, es un viejo amigo, viene por ti.<\/p>\n<p>Ciudad de M\u00e9xico, julio de 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alejandro Ord\u00f3\u00f1ez Ocurri\u00f3 en los a\u00f1os de la pandemia, cuando la gente mor\u00eda en las calles o en su propia casa y la cantidad de fallecimientos hac\u00eda recordar la terrible peste negra que diezm\u00f3 a la poblaci\u00f3n de Europa en plena Edad Media. 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