{"id":233509,"date":"2024-01-04T19:04:31","date_gmt":"2024-01-05T01:04:31","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=233509"},"modified":"2024-01-04T19:04:31","modified_gmt":"2024-01-05T01:04:31","slug":"taches-y-tachones-114","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2024\/01\/04\/taches-y-tachones-114\/","title":{"rendered":"Taches y tachones"},"content":{"rendered":"<p>Por: Alejandro Ord\u00f3\u00f1ez<\/p>\n<p>Cuando el fraccionamiento sali\u00f3 a la venta, lo anunciaron como el sitio ideal para promover la uni\u00f3n familiar y la crianza de los hijos, con la ventaja de estar a unos cuantos kil\u00f3metros de la ciudad; as\u00ed, pronto lo poblaron familias j\u00f3venes con hijos peque\u00f1os que se volvieron due\u00f1os del parque, del camell\u00f3n y hasta de las calles pues aprovechaban las cuestas para descender con patineta y en bicicleta o para convivir en franca camarader\u00eda -m\u00e1s tarde nacer\u00edan los romances-. Rodeado de cerros, un arroyuelo y una presa donde se pod\u00eda remar en canoa, era casi el para\u00edso. Por las noches los visitaban mapaches, cacomiztles y hasta zorrillos que dejaban huella profunda de su paso. No se supo de robos o actos delictivos como los que abundaban en la ciudad, a pesar de que las casas estaban separadas s\u00f3lo por fr\u00e1giles herrer\u00edas.<\/p>\n<p>El tiempo fue pasando, los hijos crecieron, formaron sus propias familias y se fueron a vivir su vida; pocos fueron los j\u00f3venes que se quedaron en el hogar materno; uno de ellos fue Manolito -hijo de un pr\u00f3spero comerciante espa\u00f1ol-, hura\u00f1o, sin suerte con las mujeres; alto y fuerte, dec\u00eda tener un cari\u00f1o especial al hombre de esta historia, quien tambi\u00e9n lo quer\u00eda como a un hijo. Los entonces j\u00f3venes esposos, envejecieron, otros murieron dejando solos y tristes a sus c\u00f3nyuges. Para entonces la inseguridad prevaleciente en el pa\u00eds empez\u00f3 a filtrarse en el fraccionamiento, as\u00ed fuera a cuentagotas. Robos nocturnos de accesorios automotrices, asalto a mano armada a un muchacho a quien despojaron del autom\u00f3vil de sus padres. Luego tomaron otro cariz, una mujer que caminaba, muy de ma\u00f1ana, vio a una anciana tropezar y caer a media calle, comedida acudi\u00f3 en su auxilio, s\u00fabitamente aparecieron dos hombres, le apuntaron con sus armas, la obligaron a llevarlos a su domicilio y ya ah\u00ed robaron joyas, efectivo y saquearon las tarjetas de cr\u00e9dito. Llegaron los robos a los domicilios, hampones que fing\u00edan llevar arreglos florales, regalos o ser empleados de las empresas de servicios, luz, agua, gas; una vez que entraban a la casa asaltaban y golpeaban sin piedad a la familia hasta que les entregaban joyas y dem\u00e1s objetos valiosos; m\u00e1s tarde los abusos cometidos a los ancianos, los amedrentaban, golpeaban y robaban, lo mismo al salir de una sucursal bancaria o de un cajero autom\u00e1tico.<\/p>\n<p>Los hijos de nuestro personaje, preocupados ante esa nueva modalidad de asaltos no dejaban de recordarle a su padre las sabias palabras de su madre: desconf\u00eda de los conocidos, los mismos vecinos, amigos o familiares, son los que conocen mejor tu situaci\u00f3n financiera y a veces hasta los lugares donde ocultas tu dinero o los objetos de valor. Adem\u00e1s, insist\u00eda el yerno, deber\u00edas armarte, yo puedo prestarte una pistola, puede ser la diferencia entre tu vida y la muerte, pero el hombre se negaba; nunca he tenido en mis manos un rev\u00f3lver, c\u00f3mo me piden eso. No seas necio, respond\u00edan los hijos, cuando te arrepientas ser\u00e1 demasiado tarde. Una ma\u00f1ana se supo una noticia siniestra, una anciana viuda que barr\u00eda la banqueta fue atacada por unos hombres que la obligaron a regresar a su hogar, ya adentro la amarraron a una silla y la golpearon hasta que les entreg\u00f3 o les dijo d\u00f3nde estaban los objetos de valor. Dos d\u00edas despu\u00e9s, cuando los vecinos extra\u00f1aron no haberla visto dieron noticia a la patrulla. La anciana hab\u00eda fallecido.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de eso no admitieron excusa ni pretexto; fueron por \u00e9l un domingo, supuestamente ir\u00edan a un d\u00eda de campo, lo llevaron al pol\u00edgono donde la familia de una de sus hijas practicaba tiro al blanco. Pusieron en sus manos un arma y corrieron a ocultarse cuando vieron la peligrosa forma en que la mov\u00eda. Las manos le sudaban, las piernas le temblaban, la hija se re\u00eda y los nietos se burlaban. Se la entregaron junto con una caja de balas, con la recomendaci\u00f3n de tenerla siempre a la mano. La pistola ven\u00eda con el cartucho cortado y el seguro puesto porque, dijeron, en ocasiones no hay ni tiempo para hacerlo. Exageraciones, contestaba, qui\u00e9n va a querer asaltar a un pobre diablo, capaz que en vez de llevarse algo me dejan un obsequio. Cuando su hijo supo la noticia, se alegr\u00f3, aunque no estuvo de acuerdo en que la guardara debajo de la almohada. En un descuido te das un tiro t\u00fa solo. Inspeccion\u00f3 la habitaci\u00f3n y concluy\u00f3 que el mejor sitio para guardar y ocultar el arma era la parte trasera del bur\u00f3, bastar\u00eda con separarlo un poco de la pared, nadie que no lo supiera, la ver\u00eda. Lo oblig\u00f3 a acostarse y con los ojos cerrados mover el brazo hacia el bur\u00f3, cuando encontr\u00f3 la distancia ideal, aplic\u00f3 un potente pegamento a la madera y ah\u00ed fij\u00f3 la funda de cuero, de la pistola. Luego lo hizo practicar hasta que se aprendi\u00f3 de memoria el movimiento.<\/p>\n<p>Un domingo lleg\u00f3 Manolito, tra\u00eda un regalo, seis botellas de Chateauneuf du Pape, su vino favorito, le dio las gracias y lo hizo pasar a la sala; conversaron largo rato, a Manolito le dio sed, pidi\u00f3 un vaso de agua, fue hasta la cocina y se lo llev\u00f3. Un d\u00eda despu\u00e9s lleg\u00f3 un tipo que dijo ser empleado de una empresa de paqueter\u00eda, abri\u00f3 la reja con el portero autom\u00e1tico, confiado en que las puertas que daban acceso al interior de la casa estaban cerradas. El tipo dijo que para entregarle el env\u00edo era requisito indispensable identificarse y firmar de recibido. Nuestro hombre se neg\u00f3, el tipo empez\u00f3 a subir de tono su petici\u00f3n, ya no era una s\u00faplica, era una orden dada en mal tono. Con la tranquilidad que le daba tener un arma en casa, pidi\u00f3 que lo esperara un par de minutos para abrirle. Le habl\u00f3 por tel\u00e9fono a la polic\u00eda y en un santiam\u00e9n lleg\u00f3 una patrulla. Obligaron al empleado a abrir el paquete -conten\u00eda s\u00f3lo una piedra- y se lo llevaron detenido. Ese d\u00eda descubri\u00f3 que faltaba un juego de llaves de la casa, aunque no le dio importancia, supuso que el d\u00eda menos pensado lo encontrar\u00eda en alguna chamarra de las que usaba poco. Sabedor de lo distra\u00eddo que era ten\u00eda siempre a la vista dos juegos de esas llaves y dos juegos m\u00e1s de la camioneta.<\/p>\n<p>Lo peor de todo fue que las noticias que daban cuenta de la inseguridad en la ciudad le provocaron una paranoia terrible, cuando sal\u00eda a la calle no soportaba traer a una persona a sus espaldas; durante su carrera pedestre, los motociclistas que se aproximaban le pon\u00edan los pelos de punta; por las noches escuchaba o cre\u00eda o\u00edr ruidos provenientes de la cocina, de la sala, o del comedor y cuando la angustia aumentaba, hasta del vestidor contiguo al cuarto; escuchaba rumores, pasos sobre la alfombra y ruidos extra\u00f1os. Varias noches, en plena lluvia y con g\u00e9lidas temperaturas, sali\u00f3 a la reja para verificar si hab\u00eda cerrado las tres chapas. Lo mismo ocurr\u00eda con la puerta principal, la del comedor y la de servicio. En esa calle con tr\u00e1nsito local bastaba escuchar que el ruido de un motor se detuviera frente a su propiedad para obligarlo a asomarse por la ventana y no volver a la cama hasta que los intrusos se marchaban. Lo peor era que en todas esas situaciones anormales no era capaz de recordar que ten\u00eda una pistola en casa; As\u00ed, contra la recomendaci\u00f3n de sus hijos bajaba sin la m\u00ednima protecci\u00f3n a inspeccionar la planta baja.<br \/>\nEl menor ruido lo despertaba; sin embargo, aquella noche no escuch\u00f3 nada, de pronto presinti\u00f3, m\u00e1s que haber visto, la presencia de un intruso parado en el quicio de la puerta de su rec\u00e1mara; pens\u00f3 que era otra pesadilla, pero la sombra se movi\u00f3 en su direcci\u00f3n. Su mente funcion\u00f3 a mil por hora, no pod\u00eda intentar tomar el arma porque el intruso le ganar\u00eda en su movimiento y disparar\u00eda primero. Sabedor de las estrictas medidas de seguridad del fraccionamiento, supuso que era alguien que se hab\u00eda ganado la confianza de los vigilantes, una persona de adentro o peor a\u00fan, uno de los guardias de seguridad, -dada la corpulencia del tipo-, algo era seguro, despu\u00e9s de robarle lo matar\u00eda porque aunque cubriera su rostro con un pasamonta\u00f1as como los del ej\u00e9rcito, su voz o ademanes podr\u00edan delatarlo. Fingi\u00f3 sentirse mal, lanz\u00f3 unos gritos y quejidos que la misma Mar\u00eda Callas habr\u00eda envidiado. Hijo, hijito m\u00edo, profiri\u00f3 desesperado, que bueno que llegas, te estaba invocando, me est\u00e1 dando un infarto. No soporto el dolor del pecho y el brazo izquierdo lo tengo paralizado. Urge me lleves al hospital. El intruso lo ve\u00eda sin saber qu\u00e9 hacer. En el escritorio de la biblioteca, en el caj\u00f3n m\u00e1s bajo del lado izquierdo hay un sobre con dinero y las tarjetas de cr\u00e9dito, t\u00f3malo y ll\u00e9vame al sanatorio, las llaves de la camioneta est\u00e1n donde siempre. Escuch\u00f3 el ruido de objetos que ca\u00edan al suelo, maldiciones, groser\u00edas; el tipo regres\u00f3 a la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hijo de perra, le espet\u00f3, no creas que vas a jugar conmigo, se acerc\u00f3 a la cama, jal\u00f3 bruscamente el edred\u00f3n y la s\u00e1bana que lo cubr\u00edan, para obligarlo a levantarse. Se escucharon detonaciones. Baj\u00f3 de dos en dos los escalones, tom\u00f3 el celular, marc\u00f3 el n\u00famero telef\u00f3nico de la polic\u00eda, la patrulla lleg\u00f3 r\u00e1pidamente, al guiar al guardia hacia dentro de la casa vio colgando de la cerradura, el llavero extraviado d\u00edas antes; arriba, en la rec\u00e1mara, yac\u00eda con un balazo en el pecho y otro en la cabeza, el cuerpo inerte de Manolito.<\/p>\n<p>Ciudad de M\u00e9xico, enero de 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alejandro Ord\u00f3\u00f1ez Cuando el fraccionamiento sali\u00f3 a la venta, lo anunciaron como el sitio ideal para promover la uni\u00f3n familiar y la crianza de los hijos, con la ventaja de estar a unos cuantos kil\u00f3metros de la ciudad; as\u00ed, pronto lo poblaron familias j\u00f3venes con hijos peque\u00f1os que se volvieron due\u00f1os del parque, del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":171724,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[29819],"yst_prominent_words":[4840,6062,5031,6070,4841,7682,7031,5272,5413,17807,8178,29212,14559,83576,7149,6397,5080,5091],"class_list":["post-233509","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vox","tag-vox"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233509"}],"collection":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=233509"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233509\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":233513,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233509\/revisions\/233513"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/171724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=233509"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=233509"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=233509"},{"taxonomy":"yst_prominent_words","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/yst_prominent_words?post=233509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}