{"id":235182,"date":"2024-01-26T14:06:59","date_gmt":"2024-01-26T20:06:59","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=235182"},"modified":"2024-01-26T14:06:59","modified_gmt":"2024-01-26T20:06:59","slug":"miradas-desde-el-sur-79","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2024\/01\/26\/miradas-desde-el-sur-79\/","title":{"rendered":"Miradas desde el sur"},"content":{"rendered":"<p>Por: M\u00f3nica Teresa M\u00fcller<\/p>\n<p>\u00abAmurallar el propio sentimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior\u00bb. \u2013 Frida Khalo.<\/p>\n<p>El hombre mir\u00f3 la esquina. El cuerpo le pesaba como si fuera una bolsa con las angustias del mundo. Trat\u00f3 de sentir la frescura oto\u00f1al de un ramo de crisantemos que divagaran bajo el sol; intent\u00f3 jugar con el viento que se atrev\u00eda a rozar y deslizarse por los pliegues de la piel, pero no pudo.<\/p>\n<p>Poco a poco, enderez\u00f3 sus miembros mientras la calle rezongaba dolorida. Ten\u00eda sabor a nada en la boca, sabor a amarguras cuando deca\u00eda en la lucha para ser lo que quer\u00eda. Respir\u00f3 profundo con la intenci\u00f3n de ahogarse con su propio aliento, ese que declinaba al andar la vida.<\/p>\n<p>Las luces de Buenos Aires y las quejas de los adoquines abandonados al infortunio, eran parte de su familia. Los pesos diarios rescatados como trueque del placer, gestaban una mueca de asco cuando los contaba sobre la mesa en el cuarto del hotelucho o en el hueco transitado junto a un cajero autom\u00e1tico.<\/p>\n<p>Muchas noches saboreaba los restos de tinto de alguna botella olvidada en el contenedor de la avenida. Y as\u00ed, con aliento prestado, iba en busca de besos sofocantes, que alivianaran la miseria del amor. Entonces buscaba obnubilado respuestas que optaban por la mudez ante la duda.<\/p>\n<p>Mirando desde las terrazas del barrio, se lo pod\u00eda ver como ofrec\u00eda a escondidas su cuerpo de mujer. Viv\u00eda en el andamio de la existencia entre el sonoro vaiv\u00e9n de risas olvidadas. Permanec\u00eda cautivo en el columpio que lo abandonaba sin siquiera permitirle decidir sobre su vida. As\u00ed, su mirada se opacaba y se distorsionaban las l\u00edneas de un futuro incierto, que lo manejaba al antojo de otros pensamientos.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas cosas perdidas en la calle! Se sent\u00eda peque\u00f1o cuando se miraba al espejo con la ilusi\u00f3n de verse transformado. Lloraba por no ser reconocido y cargar como un paria su osamenta. No le alcanzaba, ni el cuero, para afrontar su vida. A veces se sent\u00eda desesperado, a veces no sent\u00eda nada y deseaba que el mundo se le viniera encima. La figura de mujer le sonre\u00eda tras el hombro cuando se miraba en el reflejo de las vidrieras. Tan dif\u00edcil resultaba que la aceptaran, si \u00e9l era el due\u00f1o de su vida. Qu\u00e9 cansancio agotador, qu\u00e9 impotencia no poder ser patr\u00f3n de uno mismo.<\/p>\n<p>De pronto, como si la magia de la verdad asistiera a socorrerlo, el hombre tembl\u00f3 y la mujer que en su interior viv\u00eda enrejada, asi\u00f3 los barrotes y con un grito destructor de la incomprensi\u00f3n que le permiti\u00f3 liberarse, pudo traspasar la muralla y ser lo que deseaba.<br \/>\nEl aire ri\u00f3 y la calle empedrada, aquella que rezongaba dolorida, pareci\u00f3 brillar en el festejo de sentir las caricias de los tacones del que quiso ser mujer y lo fue.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: M\u00f3nica Teresa M\u00fcller \u00abAmurallar el propio sentimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior\u00bb. \u2013 Frida Khalo. El hombre mir\u00f3 la esquina. El cuerpo le pesaba como si fuera una bolsa con las angustias del mundo. 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