{"id":247745,"date":"2024-06-27T14:19:22","date_gmt":"2024-06-27T20:19:22","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=247745"},"modified":"2024-06-27T14:19:22","modified_gmt":"2024-06-27T20:19:22","slug":"transeunte-solitario-43","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2024\/06\/27\/transeunte-solitario-43\/","title":{"rendered":"Transe\u00fante solitario"},"content":{"rendered":"<p>En una entrevista para la televisi\u00f3n espa\u00f1ola en 1977, cuando le preguntaron sobre el tema del primero de sus libros publicado con su nombre y titulado \u201cLos Reyes\u201d, un poema dram\u00e1tico sobre el mito de Teseo y aparecido en 1949, Julio Cortazar reflexionaba sobre el Laberinto: \u201cExiste la versi\u00f3n oficial del mito: Teseo es el h\u00e9roe que entra en el laberinto guiado por el hilo de Ariadna para poder volver a salir y busca a ese moustro espantoso que es el Minotauro, que devora a j\u00f3venes rehenes y entonces lo mata y sale como el gran h\u00e9roe. Yo vi eso totalmente alrev\u00e9s: yo vi en el minotauro al poeta, al hombre libre, al hombre diferente y que por lo tanto es el hombre al que la sociedad, el sistema, encierra inmediatamente, a veces lo mete en cl\u00ednicas psiqui\u00e1tricas y a veces lo mete en laberintos, en ese caso era un laberinto, y entonces Teseo, en cambio, es el perfecto defensor del orden, \u00e9l entra all\u00ed para hacerle el juego al rey Minos, es un poco el g\u00e1nster del rey, que va ah\u00ed a matar al poeta; y efectivamente en mi poema, cuando conoces el secreto del Minotauro te das cuenta que no se ha comido a nadie, que el Minotauro es un ser inocente que vive con sus rehenes, juega y danza y todos son felices, y entonces llega este joven Teseo, que tiene los procedimientos de un perfecto fascista y lo mata inmediatamente.\u201d<br \/>\nSoy el peregrino en su patria, \/ camino del cielo rojo en batalla florida; \/ partido entre la piedra y la flor, \/ cobijado por Mictlateputli, \/ el dios del ayer.<\/p>\n<p>En su m\u00e1s reciente poemario \u201cLaberintos de la mente\u201d, Octavio Jim\u00e9nez asume la personalidad descrita por Cortazar. \u00c9l, es el due\u00f1o y se\u00f1or del laberinto, y al mismo tiempo hu\u00e9sped distinguido, indeseado, ben\u00e9volo, maldito, de esos pasillos intrincados, de rumbos confusos y virajes eternos sin salida.<\/p>\n<p>Largo trayecto de regreso, \/ en un inerminable \/ e inefable laberinto nocturno.<br \/>\nLos temas esenciales del poeta permanecen en estas p\u00e1ginas: el amor y por ende su reverso, que no es el desamor sino el olvido; la realidad versus el sue\u00f1o y la naturaleza como envolvente y muda banda sonora de esas enso\u00f1aciones y sucesos reales.<br \/>\nSue\u00f1as para no volver a despertar, \/ para vivir eternamente \/ la dulce canci\u00f3n del amor.<br \/>\nPero aparecen en el espectro po\u00e9tico del tepejano nuevas preocupaciones, propias de una pluma que ha envejecido, por fortuna de quienes somos sus lectores m\u00e1s devotos, y que ampl\u00eda su tesitura po\u00e9tica para abordar aristas, ocultas hasta ahora como deudas reflexivas que comienza a pagar.<\/p>\n<p>En el pasado \/ te burlas del presente, \/ lloras por los macehuales en abril \/ y apagas la sed del mundo.<br \/>\nEl primero de ellos es la prehispanidad, como herencia y consecuencia; el poeta se reconoce como eslab\u00f3n de una estirpe ancestral, ra\u00edz que pinta de cosmogon\u00eda la piel y la mirada del mundo, de un imperio ligado \u00edntimamente con la naturaleza y mezclado en los siglos hasta la disoluci\u00f3n zafia de la modernidad.<\/p>\n<p>Llora macehual que de tu grandez, \/ el amante s\u00f3lo existe.<br \/>\nA partir de reconocer la herencia deformada, se despierta en el poeta, como un desencadenamiento natural y congruente, la memoria, en una poes\u00eda social que irrumpe en sus temas como un pulso latente desde hac\u00eda tiempo; enfrentar al poder con la palabra, cobijar a los ca\u00eddos con una voz rebelde a cuello, determinado a que no haya perd\u00f3n ni haya olvido.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde te dejaron? Eran cuarenta y tres \/ \u00a1Donde est\u00e1n! \/ \u00a1Los queremos vivos! \/Clama la madre \/ Clama el padre \/ Clama el viento, \/ Claman las piedras \/ Clama el sol y la vida. \/ Claman las voces del 68 \/ Claman las voces del 71<br \/>\nPero para desmenuzar la horrenda materialidad de lo que somos, Octavio zurce sus pensamientos con un hilo on\u00edrico, de finura extrema, que lo mantiene impoluto en el lodazal en que ha tenido que revolcarse para describirnos como sociedad.<br \/>\nAun as\u00ed \/ no he muerto, \/ tampoco he resucitado \/ solo camino penosamente en el fr\u00e1gil hilo \/ de lo que llaman realidad \/ herida y andrajosa, \/ socavada por los m\u00e1s encumbrados en el poder (\u2026)<\/p>\n<p>Es esa, la cr\u00edtica de nosotros como colectividad, la del propio e indivisible ser que en la intimidad de la lectura se mira en el espejo que Jim\u00e9nez pule en sus versos, para mostrar en los reflejos, destellos que iluminan los rincones oscuros de su laberinto interno.<br \/>\nLa cotidianeidad nos absorbe \/ nos devora, \/ nos carcome, \/ nos derrama el alma, \/ hasta volvernos \/ cuerpos vacios.<\/p>\n<p>Pero es el amor la \u00faltima salida, la cuerda que desatamos del cuello y cogemos con las manos para jalar de ella y alcanzar la orilla; el amor por la persona amada, como \u00faltimo hito para sobrevivir a este siglo que casi alcanza su primer cuarto, atolondrado, enloquecido, maloliente, arroll\u00e1ndonos con su desma\u00f1ado actuar.<br \/>\nTu mirada huele a hojas h\u00famedas \/ ca\u00eddas de \u00e1rboles \/ en el umbral del invierno, \/ miradas que buscan los sue\u00f1os olvidados.<\/p>\n<p>No piense el lector en el amor rom\u00e1ntico, terso en demas\u00eda; al contrario, el amor febril y determinado, alevoso y conciso; h\u00famedo, lacerante y pertinaz.<br \/>\nSoy la luna y t\u00fa el sol, \/ soy el sol y t\u00fa la luna, \/ somos dualidad \/ eterna en un grabado bajo la piel, \/ que se funde en lo m\u00e1s profundo \/ de nuestras almas.<br \/>\nPero hay tres nuevos destellos po\u00e9ticos en el Octavio Jim\u00e9nez que hoy leemos, que m\u00e1s all\u00e1 de la sorpresa, me tocan y me conmueven, en el mejor sentido de la palabra, me mueven con. El primero de ellos es su fe, siempre presente en sus versos, pero develada hoy para mostrar uno de esos vericuetos de su pensamiento enfrentando la realidad de una \u00e9poca en que la tolerancia lo tolera todo excepto aquello que huela a cristiandad.<br \/>\nManos que aun sangran por Sodoma, \/ por la injusticia, \/ el racismo, \/ la ambici\u00f3n, \/ la corrupci\u00f3n, \/ la pederastia, \/ la homofobia, \/ el feminicidio y el aborto. \/\/ De esas manos \/ fracturadas naci\u00f3 \/ en medio de la obscuridad \/ la esperanza, \/ la inmanencia del amor, \/ la fraternidad.<br \/>\nEl segundo de ellos es el jazz, no la m\u00fasica en general, en exclusiva la s\u00edncopa y el contratiempo propio de una m\u00fasica que suena como la vida m\u00e1s que cualquier otra. Referencias sonoras que acompa\u00f1an los pensamientos y que acompasan sus cavilaciones nocturnas.<br \/>\nArmon\u00edas que en el ayer se pintan de gris, \/ hoy solo son estrofas de un deseo \/ ahogado en la nostalgia de un sue\u00f1o. \/\/ Notas de un Sax \/ olvidado en el tejaban del alma, \/ que dibujan siluetas \/ en la g\u00e9lida noche de oto\u00f1o. \/\/ Acordes del piano, \/ sinfon\u00edas adyacentes a la serenidad nocturna.<br \/>\nY por \u00faltimo, el humor, pulcro pero puntilloso, cu\u00f1a precisa en el poema titulado \u201cPolvo de estrellas\u201d donde despu\u00e9s de sufrir la mordida canina, no le ocurre lo que le hab\u00edan contado, sin que la secuela pierda encanto.<br \/>\n\u00a1En fin! \/ hoy despert\u00e9 \/ y no me volv\u00ed polvo de estrella, \/ soy solamente un sue\u00f1o \/ en medio de una resaca \/ de Diego Rivera.<br \/>\nComo \u00faltimo requiebro me queda decir que este paseo que Octavio Jim\u00e9nez nos ha dado por los sempiternos laberintos de la memoria, como el mismo los llama, resulta ser una pieza sustancial en el rompecabezas (otro laberinto, al fin) de una obra po\u00e9tica que el autor ha ido forjando en los \u00faltimos a\u00f1os; una pieza de forma elegante, madura y estremecedora que describe al poeta desde otra de sus \u00e1ngulos, lo que en la literatura resulta ser un retrato de cuerpo entero.<br \/>\nSoy la bruma, \/ Soy la noche, \/ Soy los recuerdos del hombre, (\u2026) Soy canto, \/ Soy el viento, \/ Soy simplemente \/ el poema.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una entrevista para la televisi\u00f3n espa\u00f1ola en 1977, cuando le preguntaron sobre el tema del primero de sus libros publicado con su nombre y titulado \u201cLos Reyes\u201d, un poema dram\u00e1tico sobre el mito de Teseo y aparecido en 1949, Julio Cortazar reflexionaba sobre el Laberinto: \u201cExiste la versi\u00f3n oficial del mito: Teseo es el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":42,"featured_media":171724,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[29819],"yst_prominent_words":[8381,83235,6761,6511,5413,8134,15202,39464,47646,15207,7463,10829,6300],"class_list":["post-247745","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vox","tag-vox"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247745"}],"collection":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/42"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247745"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247745\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":247748,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247745\/revisions\/247748"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/171724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247745"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247745"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247745"},{"taxonomy":"yst_prominent_words","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/yst_prominent_words?post=247745"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}