{"id":252186,"date":"2024-08-23T18:56:33","date_gmt":"2024-08-24T00:56:33","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=252186"},"modified":"2024-08-23T18:56:33","modified_gmt":"2024-08-24T00:56:33","slug":"transeunte-solitario-49","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2024\/08\/23\/transeunte-solitario-49\/","title":{"rendered":"Transe\u00fante Solitario"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por: Abraham Chinchillas\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas durante un taller de modernidad po\u00e9tica en el que participo como estudiante, atribu\u00ed al poeta equivocado unos versos muy conocidos: \u201cHoy me gusta la vida mucho menos, \/ pero siempre me gusta vivir. \/ Ya lo dec\u00eda.\u201d En un principio cre\u00ed que eran de Benedetti, tras dudarlo un momento asegur\u00e9 que eran del chiapaneco Sabines. El lector sabr\u00e1 disculpar la pifia literaria que comet\u00ed y la cual tarde varios d\u00edas en identificar; los versos pertenecen al gran C\u00e9sar Vallejo. Sin embargo, confundir esos versos, que son algunos de mis favoritos sobra decir, tienen como origen que es la vida y la condici\u00f3n en que la vivimos los poetas, el lei motiv primigenio de la creaci\u00f3n po\u00e9tica. Desde el ya mencionado Vallejo, pasando por Pessoa, Whitman, Baudelaire, y un largo etc., los poetas se muestran como seres heridos de realidad, enfrentados, en una dualidad que toca en la otra orilla la fascinaci\u00f3n, con la \u00e9poca que les ha tocado vivir.<br \/>\nCa\u00edda tras ca\u00edda \/ Me iba doblegando \/ como una planta marchita \/ por la sequ\u00eda de la desesperaci\u00f3n.<br \/>\nPor tanto Sebasti\u00e1n Montiel se manifiesta como un poeta en esa estirpe esencial da cuenta de su propia lucha, que en su caso, tiene dos frentes, el mundo que le rodea, y la particular condici\u00f3n f\u00edsica que le ha determinado en ese mundo. Abordo primero las batallas con el exterior.<br \/>\n(\u2026) soplamos al invento de las discordias de las leyes cotidianas \/ y unos a los otros se arraigan en la quejumbre (\u2026)<br \/>\nSin ser el rasgo principal, me alegra encontrar en este nuevo poemario la cr\u00edtica propia de quien no se encuentra agusto en el mundo, rasgo inequ\u00edvoco del artista, que determina el car\u00e1cter de rebeld\u00eda que todo escritor debe de portar como arma de cargo; es la necesidad de transformar la realidad que despreciamos en el arte que nos haga reflexionar.<br \/>\nLos aludidos van por ah\u00ed, \/ convenciendo votos a cambio de promesas; en la hielera, los afluentes del gent\u00edo.<br \/>\nPero el enfrentamiento con el mundo \u201cde afuera\u201d parte de su contemplaci\u00f3n, de la influencia que provoca en nuestros sentidos, en la experiencia vivida que tenemos de aquello que nos toca, que nos seduce el paisaje; a m\u00e1s pura usanza del poeta ingenuo de Schiller, no entendido como el vate bobalic\u00f3n, por el contrario, aquel que ha quedado atrapado en el poder de la naturaleza y desata a partir de ella sus pensamientos y sus emociones.<br \/>\n(\u2026) mi rostro en aquel d\u00eda de campo \/ con el viento que me hac\u00eda de nuevo compa\u00f1\u00eda \/ moviendo en sinfon\u00eda las copas de los \u00e1rboles.<br \/>\nLa noche se despedaza en sus riberas \/ cuando la marea se eleva en un instante, \/ y la luna \/ lame \/ un trozo de oc\u00e9ano.<br \/>\nEs aquello que conmueve al poeta el punto de partida para hablar de la divinidad, por un lado del poeta como creador absoluto de su poema, donde impone las lindes de lo imaginado y lo vivido, por otro lado, la presencia indescriptible y permanente del creador de todo lo conocido y por conocer, como el alter ego de quien busca la liberta en lo que escribe.<br \/>\n(\u2026) alguien mostr\u00f3 su silueta \/ lo sent\u00eda a mi lado, \/ tocaba su mano \/ y estaba todo en calma, \/ no quer\u00eda despertar, \/ ligero yac\u00eda \/ como un p\u00e1jaro en vuelo.<br \/>\nEsa conciencia de la fragilidad propia es el punto donde las visiones del universo exterior e interior se encuentran. En este su segundo poemario, Sebasti\u00e1n alza la voz como quien ha encontrado el sonido perfecto para su alma, el sonido de los versos que son dictados a la conciencia desde un lugar remoto para ser transformados con la voz interior que nos acompa\u00f1a en todo momento, permiti\u00e9ndonos a los poetas narrar las cicatrices que nos custodian de por vida.<br \/>\nEstoy bien adaptado a ese cuerpo sin control preciso, \/ Aunque a veces, me rebelo \/ como si fu\u00e9ramos tigres \/ combati\u00e9ndonos a garras por el pantano sosegado<br \/>\nEl poeta Montiel ha descubierto que cada poema es una declaraci\u00f3n ideol\u00f3gica, sentimental de aquello en que cree y en lo que ha fundado la religi\u00f3n de la resistencia y la resiliencia como proverbios inherentes de la discapacidad motora que lo apresa, sabiendo con certeza que alzar la voz, alzar el verso, es la \u00fanica manera de vencer y conquistar la vida plena.<br \/>\nRetoma las pancartas del manifiesto \/ corriendo en las arterias del tiempo; \/ no pares, no pares \/ que a los alevosos segundos les vale.<br \/>\nEn estos Manifiestos, Sebasti\u00e1n Montiel se confirma como un poeta de cepa, uno de los j\u00f3venes autores que m\u00e1s busca el oficio y que en esa pesquisa desbordad comienza a labrar un estilo y su arte po\u00e9tica, la manera en que mira la poes\u00eda como forma de expresi\u00f3n, pero tambi\u00e9n como forma de vida, la vida del poeta que no se da tregua para nombrar la belleza.<br \/>\nUn buen d\u00eda \/ y el poema \/ enmarca su fin \/ al crep\u00fasculo.<br \/>\nPero las palabras que este poeta va labrando tiene como tel\u00f3n la soledad y el silencio, estancias imprescindibles para aquel que se sabe acompa\u00f1ado en las letras; el del poeta es un oficio ingrato, requiere intimidad para forjarse y compa\u00f1\u00eda para esparcirse, la compa\u00f1\u00eda de los lectores que descubrir\u00e1n sus palabras en la mudez de estas p\u00e1ginas parlantes.<br \/>\nTe veo desde la ausencia del ruido, \/\/ ingiero un sabor de calma \/ que va desliz\u00e1ndose \/ como un anfibio sin ojos \/ en mi garganta (\u2026)<br \/>\nEste poeta lo es no s\u00f3lo por el estilo que ha elegido para expresarse (o es el estilo quien elige al autor, eso dicen los que saben), este autor que hoy nos convoca es poeta porque conserva en su decir los temas esenciales desde que el primer verso se escribi\u00f3 en el planeta: el amor, la pasi\u00f3n, el olvido, pero tambi\u00e9n la ciudad y la noche.<br \/>\nNoche sin palabras, retumbante, \/ como la melancol\u00eda tormentosa; \/ submarinos que nos advierten \/ de las corrientes sin censura.<br \/>\nEl dolor parece permanentemente en sus versos. Ese dolor f\u00edsico que se soporta por el dolor del alma, de un coraz\u00f3n maltrecho de rechazo, de la indeferencia y del desprecio que el mundo tiene por los poetas y por aquellos seres de condici\u00f3n aparentemente fr\u00e1gil, distinta, amenazante.<br \/>\nDejo caer el sufrimiento \/ en el blanco trino del viol\u00edn (\u2026)<br \/>\nLas cinco partes en que est\u00e1 dividido este poemario son tambi\u00e9n una alegor\u00eda po\u00e9tica, la cual est\u00e1 confirmada en uno de los poemas de la colecci\u00f3n. Tal vez el poeta no fue consciente y no se percat\u00f3 de que en el poema Manzana verde estaba describiendo sus afanes y la intenci\u00f3n oculta en ellos. No me extra\u00f1a que estos versos no revelaran su naturaleza premonitoria ante sus ojos; es suele ocurrir en un libro que adquiere vida propia y se le escapa de las manos a quien lo escribe.<br \/>\nEl tiempo toma un trozo, me hace compa\u00f1\u00eda. \/ Cae en el piso un trozo, un perro viene y lo devora. \/ Un p\u00e1jaro llega a la ventana de la cocina, y le invito un trozo. \/ Mi madre se come un trozo, ni la vi. \/ Una ni\u00f1a pelirroja toma un trozo, y se va al colegio. \/ Trozo, te encontr\u00e9 en un amuleto y te com\u00ed.<br \/>\nLos poemas de Sebasti\u00e1n Montiel son trozos que se escabullen en el tiempo, que alcanzan al m\u00e1s distra\u00eddo y lo acompa\u00f1an sigilosamente, que apabullan con su sabor y su olor, es decir con su belleza, y que al fin de cuentas logran su cometido: que los manifiestos nos alcancen a todos, nos llenen de sabidur\u00eda y nos lleven a un lugar donde pertenecer, como la manzana del para\u00edso, como la manzana que com\u00ed esta ma\u00f1ana antes de salir de casa.<br \/>\nVan y vienen los manifiestos; \/ se estacionan en todas partes, \/ rompen silencios, \/ se destrozan en adyacencias, \/ vuelan y saltan \/ de patria en patria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Abraham Chinchillas\u00a0 Hace unos d\u00edas durante un taller de modernidad po\u00e9tica en el que participo como estudiante, atribu\u00ed al poeta equivocado unos versos muy conocidos: \u201cHoy me gusta la vida mucho menos, \/ pero siempre me gusta vivir. \/ Ya lo dec\u00eda.\u201d En un principio cre\u00ed que eran de Benedetti, tras dudarlo un momento [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":171724,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[29819],"yst_prominent_words":[8378,39219,5757,5413,37370,5614,5642,47646,15207,64008,47647,42127,6549,27332,5800,9663],"class_list":["post-252186","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vox","tag-vox"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/252186"}],"collection":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=252186"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/252186\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":252187,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/252186\/revisions\/252187"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/171724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=252186"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=252186"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=252186"},{"taxonomy":"yst_prominent_words","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/wp-json\/wp\/v2\/yst_prominent_words?post=252186"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}