{"id":279257,"date":"2025-08-21T18:57:02","date_gmt":"2025-08-22T00:57:02","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=279257"},"modified":"2025-08-21T18:57:02","modified_gmt":"2025-08-22T00:57:02","slug":"taches-y-tachones-193","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2025\/08\/21\/taches-y-tachones-193\/","title":{"rendered":"Taches y tachones"},"content":{"rendered":"<p>Cuatro de la madrugada, Dolors, cosa rara, despierta, va al ba\u00f1o, aguardas hasta verla regresar. Oscuridad absoluta no te impide ver el brillo de su sonrisa, escuchas su tono zalamero. \u00bfNo querr\u00edas ver un ratito el tenis? En la m\u00e1user, tu hora cero son las siete de la ma\u00f1ana, levantarte antes es arriesgarte a pasar el d\u00eda en calidad de bulto, pero c\u00f3mo le dices que no a tu prenda amada, tu princesa, la mujer con la que compartes penas y alegr\u00edas desde hace un titipuchal de a\u00f1os. Tu buena conciencia te dice: acepta, no seas tonto, no la hagas enojar tan temprano. Ocultas el brutal encabronamiento que te posee y le dices con una pinche vocecita como de mu\u00f1eco de ventr\u00edlocuo, s\u00ed cari\u00f1o. Prendes la tele, Melbourne, Australia, como siempre un juegazo, lo malo fue que nos pas\u00f3 lo que a Joaqu\u00edn Sabina porque nos dieron las cinco, las seis, las siete y las ocho, match point. Fin de partido, Dulcinea duerme apaciblemente, su r\u00edtmica respiraci\u00f3n as\u00ed lo indica, decides no moverte porque si de por s\u00ed las ma\u00f1anas no son lo suyo, ahora con la desvelada, uta mae, la que te espera.<\/p>\n<p>Contra lo imaginado, despu\u00e9s de cruenta desma\u00f1anada, el matrimonio feliz, la pareja perfecta desayuna en santa paz. \u00bfEn santa paz? Si, qui\u00e9n lo creyera. Las horas transcurren; sin embargo, en un hogar donde reinan la paz y la concordia parecen minutos. Te metes a ba\u00f1ar, terminas, est\u00e1s secando tu rotunda humanidad, escuchas un grito de terror. Tu dama, tu bella dama, \u00bfqu\u00e9 le pasa a tu princesa? Cristo resucitado, que no sea nada grave. La princesa Pirul\u00ed pregunta con voz que te hace recordar a las hermanastras de la Cenicienta. \u00bfTodav\u00eda no has terminado de ba\u00f1arte? Clavos de Jesucristo, \u00bfqu\u00e9 debes decir? \u00bfS\u00ed, no, en eso estoy? \u00a1Baja! Escuchas una voz que no admite r\u00e9plica, pero hasta los caballeros de la mesa redonda necesitan ir vestidos para salvar a sus damas. \u00a1Urge que bajes! Segunda llamada, te repites en silencio, m\u00e1s vale que bajes; pronto, calzones, camisa, pantalones, zapatos sin calcetines, escurriendo agua como perro reci\u00e9n ba\u00f1ado. Voy cari\u00f1o, voy. Y ah\u00ed va el Quijote, escaleras abajo con riesgo de romperse la m\u00e1user. Adarga en mano y sin m\u00e1s protecci\u00f3n porque no hubo tiempo de tomar su escudo. Llegas a la cocina, preguntas d\u00f3nde est\u00e1 el drag\u00f3n. En la lavadora. Y t\u00fa, envalentonado, retas a singular combate a tama\u00f1a fiera, te encomiendas a San Jorge, escuchas la voz de do\u00f1a Aldonsa, es un sapo horrible. Tiemblas, Dios bendito. \u00bfy si es venenoso? Porque en los documentales de National Geographic dicen que de que los hay, los hay.<\/p>\n<p>Levantas la tapa de la lavadora, una garra amenazadora se mueve, luego otra y otra m\u00e1s. Tres negras garras que son como un presagio de lo que te espera. Cierras la tapa y le dices: mejor s\u00e1cala t\u00fa porque a m\u00ed ya me gan\u00f3 la risa. No, no es cierto, pero de que lo pensaste, lo pensaste. R\u00e1pido, -le dices- ya con el valor recuperado. Busca un trapo para atrapar a la fiera, por si las dudas te haces a un lado para que las llamas del drag\u00f3n no te quemen. Tu princesa regresa con una de las escasas toallas de ba\u00f1o que no est\u00e1n convertidas en una garra. \u00bfCon esa, preguntas?, si es casi nueva. Tiene lo menos cinco a\u00f1os, escuchas una voz semejante a un trueno que saliera del cielo. Por eso, es casi nueva, respondes, sin mucho entusiasmo. Se inicia entonces un profundo di\u00e1logo filos\u00f3fico: to be, or not to be, \u00bftoalla o trapeador?, analizan las conveniencias que ofrecen una y otra prenda. Por fin la convences, un trapeador es m\u00e1s manejable. La Princesa Caramelo conviene en que tienes raz\u00f3n y te ofrece el trapeador m\u00e1s nuevo de la casa, todav\u00eda sin usar. Est\u00e1s a punto de rezongar, ves la mirada decidida de tu dama, esa por la que te enamoraste de ella y quieres tanto. Aceptas, contrito, el trapo nuevo. Vuelves a abrir la tapa, contemplas las garras negras, las delgadas piernas negras de las que cuelgan, concluyes que es una peligrosa ave carro\u00f1era, ves a lo lejos la mirada serena, seria, ya medio encabronada de quien ya saben y te animas, siempre te ha animado de esa manera. Envuelves con el trapeador nuevecito al animalejo, la fiera se mueve, lucha por zafarse, no te dejas amedrentar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hago con esta fiera?, te preguntas. La Presa Madin, te respondes, el campo que est\u00e1 pegado a la presa, lleno de \u00e1rboles, te diriges a la calle, por alguna raz\u00f3n inexplicable la p\u00e9rfida Ginebra te ha ganado el paso y ya est\u00e1 a media calle, corriendo delante de ti, gritando, llorando, gimiendo, diciendo incoherencias ininteligibles. Los vecinos se asoman discretamente, se preguntar\u00e1n si no ser\u00e1 que le est\u00e1s dando justa madriza, pero no, te conocen bien y saben de tus tribulaciones. Para entonces la princesa se ha convertido en la llorona loca y al ver que vas luchando con tu presa, para que no escape, grita, vocifera entre chillidos \u00a1Ni te me acerques! \u00a1Ni te me acerques! El respetable p\u00fablico no tiene ya motivo de duda. \u00a1Se la est\u00e1 madreando bien gacho! Las vecinas te ven con odio, los vecinos con admiraci\u00f3n. Uno de ellos voltea a ver que no lo est\u00e9 mirando su mujer, cierra un ojo y levanta el pulgar en se\u00f1al de aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Llegas al c\u00e9sped, empiezas a liberar a la fiera, lo que era una diminuta criatura empieza a expandirse, despliega sus alas negras, delgadas, brillantes, enormes, parecen la tela de un paraguas, te sorprende que esa enorme criatura haya cabido en la palma de tu mano. Observas sus delgados dientecillos, sus ojos rojos, como inyectados de sangre. \u00bfDe sangre? A su\u2026 El bichito abre y cierra el hocico como si a la manera de Jos\u00e9 Alfredo te dijera: ya no s\u00e9 si maldecirte o por ti rezar. Te condueles del bichito y te maldices por no haber sido m\u00e1s cuidadoso, porque al ba\u00f1o con detergente y l\u00edquidos para lavar con que fue criminalmente rociado, habr\u00eda que a\u00f1adir los apretones que le diste. Te preguntas si no ser\u00e1 necesario darle respiraci\u00f3n de boca a boca, en ese momento ves que su pancita se expande y se contrae, respira, te preguntas si el doctor Galicia podr\u00e1 llevarlo a terapia intensiva, recuerdas que los hospitales rebozan de bacterias. Decides dejar solo a Batman para que se reponga de la gritiza, regresas a la Baticueva, la fiel Pen\u00e9lope aguarda en el jard\u00edn. Te ordena tirar a la basura el trapeador nuevecito. Tratas de acercarte a ella para consolarla, te repudia, vienes inmundo, dir\u00edan tus amigos jud\u00edos. La miras en espera de un reconocimiento por haber arriesgado tu vida para salvarla, en lugar de eso recibes acres reproches y la amenaza de que no volver\u00e1 a probar alimento en su vida, por el asco que le dio ese animalito que podr\u00eda ser la mascota de tus queridos Patrick y Troy, all\u00e1 en la lejana Australia. Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez comprende que no le queda m\u00e1s remedio que emborracharse as\u00ed que se sirve una generosa copa de tequila y una cervecita fr\u00eda. A lo lejos, como dijera Pablo Neruda, alguien llora, Nosotros los de entonces ya no somos los mismos. Chin.<\/p>\n<p>De pronto irrumpe en la sala una mujer bragada, s\u00f3lo le faltan las espuelas, te ve con desprecio y exige su tequila y pide su canci\u00f3n. \u00d3rale. Una cervecita es capaz de tranquilizar a una fiera. El Rey Arturo pregunta si no habr\u00e1 alguna recompensa, un reconocimiento por su valor ind\u00f3mito, Ginebra contesta enfadada: \u00a1Ay mira!, si no hubieras estado aqu\u00ed habr\u00eda pagado cien pesos y lo habr\u00edan sacado. Jos\u00e9 Alfredo se sirve otro tequila y a punto de llorar canta: ando borracho, ando tomando porque el destino cambi\u00f3 mi suerte\u2026 Hora de la comida, se declara una tregua, un armisticio. No llegas al postre, te quedas dormido en la silla. Tienes pesadillas, sue\u00f1as que el contacto con el quir\u00f3ptero te contamin\u00f3 y te has convertido en vampiro, cabeceas, estas a punto de caer, un grito imperativo te despierta, vete a dormir a la rec\u00e1mara. Te levantas, en vez de obedecer te diriges a la reja. La madrasta de Blancanieves protesta, no me digas que vas a ir a ver al murci\u00e9lago. Llegas adonde lo dejaste, no est\u00e1, se fue, vol\u00f3, vive, Batman vive, perdura la leyenda, \u00a1Bendito Dios!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuatro de la madrugada, Dolors, cosa rara, despierta, va al ba\u00f1o, aguardas hasta verla regresar. Oscuridad absoluta no te impide ver el brillo de su sonrisa, escuchas su tono zalamero. \u00bfNo querr\u00edas ver un ratito el tenis? 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