{"id":290119,"date":"2026-01-06T19:19:03","date_gmt":"2026-01-07T01:19:03","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=290119"},"modified":"2026-01-06T19:19:03","modified_gmt":"2026-01-07T01:19:03","slug":"almas-rebeldes-99","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2026\/01\/06\/almas-rebeldes-99\/","title":{"rendered":"Almas rebeldes"},"content":{"rendered":"<p>Llevaban el oro de las razas solares, el incienso de las plegarias antiguas y la mirra que perfuma la amargura de los sepulcros.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Mar\u00eda del Valle-Incl\u00e1n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un pueblo de la provincia de Sevilla, el fr\u00edo de enero trae el eco de la Cabalgata de Reyes. Esta tradici\u00f3n, que en Sevilla tiene un peso hist\u00f3rico inmenso (siendo la del Ateneo de 1918 una de las pioneras en Espa\u00f1a), llena las calles de caramelos. Pero en la casa de los Moreno, el ambiente es de un recogimiento dulce y amargo.<\/p>\n<p>Mercedes coloca el Rosc\u00f3n de Reyes en el centro. Al lado, pone un plato vac\u00edo para su hijo, el hermano de Elena, que eligi\u00f3 el \u00abmal camino\u00bb y se uni\u00f3 a un grupo de radicales que quieren acabar con todo el trasfondo cultural cat\u00f3lico. En la familia se han acostumbrado a su ausencia, pero la madre pone el plato como un acto de resistencia. Mientras, en la calle, el aire se llena con la letra profunda de los campanilleros de Sevilla:<br \/>\n\u00abEn la noche de la Epifan\u00eda, pasan los magos por el portal, y en el cielo una estrella los gu\u00eda a la cuna del Rey celestial.\u00bb<\/p>\n<p>A miles de kil\u00f3metros, en un pueblo de M\u00e9xico, la familia Valencia vive el 6 de enero bajo un silencio forzado. Las calles est\u00e1n desiertas por el temor a la violencia. En fechas recientes, secuestraron al hijo de un campesino y todo parec\u00eda indicar que estaba muerto, pero nadie lo mencionaba; prefer\u00edan callar por temor a la venganza. Ellos perdieron a un hermano hace un a\u00f1o, v\u00edctima de un entorno cruel e impune. A pesar de que los pol\u00edticos en ambos pa\u00edses llenan la radio con promesas que son mentiras, dentro de esta casa la verdad es el pan de uni\u00f3n, la Rosca de Reyes.<\/p>\n<p>All\u00ed no hay cantos en la plaza, pero el silencio se rompe con el cuchillo hundi\u00e9ndose en la Rosca. El acto de comer juntos el mismo pan que los espa\u00f1oles llevaron a M\u00e9xico en el siglo XVI es un grito silencioso de identidad. La Rosca, con sus ra\u00edces en las Saturnales romanas y cristianizada para representar la huida de la Sagrada Familia, es su refugio.<br \/>\nAntes de partir el pan, Elena lee en voz alta la carta que su madre, Mercedes, envi\u00f3 por correo digital a sus parientes en M\u00e9xico, integrando as\u00ed ambas penas en una sola esperanza:<\/p>\n<p>\u00abQueridos primos: Hoy, mientras partimos el Rosc\u00f3n aqu\u00ed en Sevilla, he puesto un plato por mi hijo que falta, y s\u00e9 que ustedes, en medio de su encierro, est\u00e1n haciendo lo mismo por el hermano que les quitaron. No dejen que el miedo les robe la Rosca. Los pol\u00edticos mienten, pero este pan es verdad. Somos un mismo pueblo, una misma sangre cristiana que sabe que la estrella de los Reyes siempre brilla m\u00e1s fuerte cuando hay oscuridad afuera. Coman el pan, busquen al Ni\u00f1o, y sepan que aqu\u00ed, al otro lado del mar, hay un plato puesto tambi\u00e9n para ustedes. Si el Ni\u00f1o Dios se ocult\u00f3 para salvarse de Herodes, nosotros nos unimos hoy en la mesa para salvar nuestra esperanza.\u00bb<\/p>\n<p>El silencio en ambas casas se vio interrumpido por un sonido que no proven\u00eda de la calle, sino de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>En Sevilla, el celular de Mercedes vibr\u00f3 sobre el mantel justo cuando Elena terminaba de leer la carta. Era una videollamada de un n\u00famero desconocido con prefijo mexicano. Al aceptar, la pantalla mostr\u00f3 la mesa de los Valencia. Las dos familias, unidas por la misma sangre y el mismo luto, se miraron a trav\u00e9s del cristal.<\/p>\n<p>\u2014Estamos comiendo el pan, Mercedes \u2014dijo el patriarca mexicano con voz quebrada\u2014.<\/p>\n<p>Pero miren qui\u00e9n lleg\u00f3 a la puerta justo cuando empezamos a partirlo.<\/p>\n<p>La c\u00e1mara gir\u00f3 lentamente hacia el rinc\u00f3n de la sala. All\u00ed, sentado y envuelto en una manta, estaba el hijo del campesino que todos daban por muerto, demacrado pero vivo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda logrado escapar aprovechando el descuido de sus captores durante el paso de una peque\u00f1a procesi\u00f3n local. Pero la sorpresa no termin\u00f3 ah\u00ed.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s del joven rescatado, en la penumbra de la casa mexicana, apareci\u00f3 una figura que hizo que Mercedes soltara el cuchillo en Sevilla. Era su propio hijo, el que se hab\u00eda marchado con los radicales. Ten\u00eda los ojos rojos de llorar y sosten\u00eda un pedazo de Rosca en la mano.<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1\u2026 \u2014susurr\u00f3 el joven desde M\u00e9xico. Me enviaron aqu\u00ed para \u00abayudar a la causa\u00bb, para destruir los s\u00edmbolos que nos unen. Pero cuando vi que aqu\u00ed la Rosca no es religi\u00f3n, sino el \u00fanico refugio que les queda contra la muerte, no pude hacerlo. Ayud\u00e9 a este chico a esconderse. Entend\u00ed que, si rompemos el pan, nos rompemos nosotros.<\/p>\n<p>En ese instante, en Sevilla, alguien llam\u00f3 a la puerta de los Moreno. Elena abri\u00f3 y se encontr\u00f3 con un hombre humilde, un inmigrante mexicano que trabajaba en las tierras de la provincia. Tra\u00eda en sus manos una peque\u00f1a figura del Ni\u00f1o Dios, tallada en madera, que hab\u00eda encontrado tirada en la calle tras el paso de la cabalgata.<\/p>\n<p>\u2014Se le cay\u00f3 a un rey mago \u2014dijo el hombre. Sent\u00ed que deb\u00eda traerla aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Mercedes mir\u00f3 el plato vac\u00edo que hab\u00eda puesto por su hijo. Luego mir\u00f3 la pantalla donde su hijo la observaba desde el otro lado del mundo, protegiendo a un inocente. Comprendi\u00f3 que el \u00abmal camino\u00bb se hab\u00eda curvado hasta devolverlo a la mesa, aunque fuera a trav\u00e9s de una pantalla.<\/p>\n<p>Mercedes tom\u00f3 la figura de madera, la coloc\u00f3 en el centro de su Rosc\u00f3n y, por primera vez en a\u00f1os, no cort\u00f3 una rebanada de dolor, sino de tregua. El Herodes de la violencia y el Herodes de la ideolog\u00eda hab\u00edan perdido esa noche: la estrella no los hab\u00eda guiado a un pesebre, sino a un puente invisible hecho de harina, az\u00facar y perd\u00f3n sobre el oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>Sevilla viste de luces, la Giralda es un altar,<br \/>\ny en los barcos de la plata el pan cruza el ancho mar.<br \/>\nHarina de flor de trigo, azahar de los naranjales,<br \/>\nse vuelve en M\u00e9xico abrigo de antiguas dichas reales.<br \/>\n\u00a1Miren toda la corona! C\u00edrculo de fe y uni\u00f3n,<br \/>\ncon sus joyas de acitr\u00f3n que el fuego lento sazona.<br \/>\nMeten el cuchillo lento, que el azar va a decidir si hay tamales y sustentos<br \/>\no si el haba hay que sufrir.<br \/>\nQuien encuentre al Rey Divino, peque\u00f1ito y de cristal,<br \/>\nque prepare el chocolate y bendiga este rinc\u00f3n,<br \/>\nque en M\u00e9xico y en Sevilla late un solo coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevaban el oro de las razas solares, el incienso de las plegarias antiguas y la mirra que perfuma la amargura de los sepulcros. Ram\u00f3n Mar\u00eda del Valle-Incl\u00e1n &nbsp; En un pueblo de la provincia de Sevilla, el fr\u00edo de enero trae el eco de la Cabalgata de Reyes. 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