{"id":292026,"date":"2026-02-04T16:15:52","date_gmt":"2026-02-04T22:15:52","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=292026"},"modified":"2026-02-06T11:40:51","modified_gmt":"2026-02-06T17:40:51","slug":"miradas-desde-el-sur-159","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2026\/02\/04\/miradas-desde-el-sur-159\/","title":{"rendered":"Miradas desde el Sur"},"content":{"rendered":"<p>Por M\u00f3nica Teresa M\u00fcller<\/p>\n<p>La ventana<\/p>\n<p>El caf\u00e9 de la esquina de la oficina era la parada obligada de todas las ma\u00f1anas y, desde la mesa junto a la ventana, dejaba que mi mirada vagara a gusto entre los rostros de los transe\u00fantes. Uno me llamaba la atenci\u00f3n. Pasaba justo a la nueve y como si estuviera planeado, se persignaba frente a un ceibo que permanec\u00eda indiferente al paso de la gente; el hombre se quitaba una gorra a modo de saludo y continuaba el trayecto. No ten\u00eda un aspecto descuidado, solo la boina era de un gastado azul. Por m\u00e1s que intentara no mirarlo, no pod\u00eda escapar a su presencia.<\/p>\n<p>Pasados unos meses, comenc\u00e9 a inquietarme. La causa de la preocupaci\u00f3n apareci\u00f3 una noche en el sue\u00f1o. El hombre de la boina trataba de decirme algo en un idioma que no reconoc\u00ed. Tras el mensaje, se sacaba el gorro y me mostraba la etiqueta, impecable y en la que pude leer un nombre: Ram\u00f3n. Al despertar me di cuenta que no era una marca sino una cinta bordada.<\/p>\n<p>A partir de esa aquella noche, Ram\u00f3n fue el centro de mis preocupaciones. No semejaba un anciano, aparentaba cincuenta y tantos a\u00f1os. No sab\u00eda la causa, pero reconozco que trat\u00e9 de descubrir el por qu\u00e9 de su actitud.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, me prepar\u00e9 para seguirlo, pero al dar la vuelta por la avenida Belgrano, no lo encontr\u00e9. Sucedi\u00f3 igual en otras ocasiones, pero Ram\u00f3n continu\u00f3 presente en mis sue\u00f1os.<br \/>\nRecord\u00e9 que los mayas consideraban y a\u00fan consideran la ceiba un \u00e1rbol divino, \u201cel \u00e1rbol de la vida\u201d, las ramas forman el cielo, el tronco el plano terrenal y las ra\u00edces tejen el inframundo. Aunque \u00e9ste era un ceibo, tal vez el hombre lo adorara y sent\u00ed que la relaci\u00f3n exist\u00eda. Manej\u00e9 otra hip\u00f3tesis, quiz\u00e1 Ram\u00f3n creyera como los antiguos griegos que los \u00e1rboles son el primer lugar de culto en donde las fuerzas de la naturaleza potencializan la imaginaci\u00f3n humana. De una forma u otra, Ram\u00f3n hab\u00eda logrado que yo pensara en \u00e9l, constantemente.<\/p>\n<p>Los sue\u00f1os pasaron a ser pesadillas en las que el hombre, con atuendo unas veces maya y otras con vestimenta griega, penetraba su cuerpo en el ceibo, agitaba las ramas de las que se desprend\u00edan las rojas y carnosas flores para luego resurgir reptando desde las ra\u00edces.<br \/>\nLuego de meses de alucinaciones, y caf\u00e9s tras la ventana del bar, decid\u00ed regresar una noche. Creo que el poder de la mente act\u00faa cuando la fuerza interior es magn\u00edfica. Acert\u00e9 en presuponer que aquella noche se presentar\u00eda mi hombre.<\/p>\n<p>Apareci\u00f3 notablemente deteriorado, parec\u00eda haber envejecido en esos meses. Su cuerpo se doblaba hacia adelante, mientras una larga melena batallaba para no caer sobre su rostro. Vi que se arrodillaba con dificultad, se persignaba y con un cuchillo quitaba la corteza del ceibo. Lo vi llorar. Y sin atinar detenerlo, parti\u00f3.<\/p>\n<p>Averig\u00fc\u00e9 con el tiempo que la corteza del ceibo contiene un alcaloide que posee propiedades narc\u00f3ticas y sedativas que, en ba\u00f1os, alivian dolores; eleg\u00ed creer que los de Ram\u00f3n eran los del alma<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por M\u00f3nica Teresa M\u00fcller La ventana El caf\u00e9 de la esquina de la oficina era la parada obligada de todas las ma\u00f1anas y, desde la mesa junto a la ventana, dejaba que mi mirada vagara a gusto entre los rostros de los transe\u00fantes. Uno me llamaba la atenci\u00f3n. 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