{"id":298098,"date":"2026-05-19T20:19:07","date_gmt":"2026-05-20T02:19:07","guid":{"rendered":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/?p=298098"},"modified":"2026-05-19T20:19:07","modified_gmt":"2026-05-20T02:19:07","slug":"miradas-desde-el-sur-174","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/hidalgo\/2026\/05\/19\/miradas-desde-el-sur-174\/","title":{"rendered":"Miradas desde el Sur"},"content":{"rendered":"<p>En las noticias de la noche y luego del mensaje del Presidente, todos se dieron cuenta de que la situaci\u00f3n ameritaba cautela.<br \/>\nNo era un chiste de Benny Hill. \u201cQu\u00e9date en casa\u201d era el consejo. Un virus castigaba a la poblaci\u00f3n mundial.<br \/>\nClara viv\u00eda sola desde su cumplea\u00f1os n\u00famero cincuenta, veinte a\u00f1os atr\u00e1s. No le gustaban los perros y a los gatos los hab\u00eda descartado de su entorno por una cuesti\u00f3n de capricho o quiz\u00e1, para ponerse en contra de una t\u00eda gatera insoportable y cuestionadora. Hab\u00eda optado por un loro al que consideraba su terapeuta favorito.<br \/>\nEl d\u00eda n\u00famero uno de aislamiento obligatorio para personas de su edad, no result\u00f3 desagradable, todo lo contrario. Aprovech\u00f3 y encarpet\u00f3 papeles que ocupaban cajones y muebles de toda la casa. Cuando acomodaba algunas joyas recuerdo de su madre, encontr\u00f3 el anillo con piedras preciosas, que significaba para ella m\u00e1s que un tesoro.<br \/>\nEntre mate y mate, Clara charlaba con el loro y como en un concurso, cantaba primero uno y luego el otro.<br \/>\nLa casa era un PH al fondo con jard\u00edn y un ante patio reducido en el que no le faltaban las macetas con malvones, que agonizaban y renac\u00edan por obra del esp\u00edritu tenaz que los caracteriza en el mundo de las flores. Un juego de sillones de ca\u00f1o garantizaba su edad por el \u00f3xido que los cubr\u00eda.<br \/>\nAs\u00ed de sencillo o no tanto era el escenario en el que Clara pasar\u00eda unos d\u00edas, a lo mejor \u201cm\u00e1s de unos\u201d.<br \/>\nAl cuarto d\u00eda hab\u00eda acomodado todos los muebles. La vajilla luci\u00f3 impecable y la ropa otro tanto. Pudo mirarse en el piso de parquet como en el de cer\u00e1micos. El olor a lavandina sustituy\u00f3 al Dior comprado en el Aeropuerto Charles de Gaulle a\u00f1os ha.<br \/>\nAl d\u00eda seis, la sensaci\u00f3n de claustrofobia arranc\u00f3 desmesurada. Hab\u00eda fumigado el pasto como aconsejaban por el tema del dengue. Con un desodorante cl\u00e1sico contra bacterias y dem\u00e1s bichos, hab\u00eda inundado las habitaciones de un olor mezclado con el de las tortas fritas del d\u00eda anterior. Y como no sent\u00eda haber cumplido la meta, para lograr la plaqueta de agradecimiento de \u201cSra. antivirus\u201d, puls\u00f3 una vez en cada placar de la ropa, el antipolillas.<br \/>\n\u201cClarita, Clarita \u00a1sos una genio!\u201d, repet\u00eda, mientras frente al espejo del botiqu\u00edn trataba de acomodar el pelo, que luc\u00eda en dos colores: el gris propio limitado por el rojizo de la tintura. No aguant\u00f3 el encierro. Se visti\u00f3 con ropa muy usada y eligi\u00f3 unas zapatillas viejas. Con el barbijo colocado camin\u00f3 por el pasillo de los PH rumbo a la calle. Antes de abrir la puerta principal mir\u00f3 por el visor. Pudo ver que alg\u00fan intr\u00e9pido se estaba mudando a la casa de enfrente. Un patrullero en la puerta, fue suficiente para que echara una puteada y regresara.<br \/>\n\u201c\u00a1A la mierda con el virus!\u201d, grit\u00f3. Permaneci\u00f3 en la entrada del living con ambos brazos arqueados y las manos en la cintura. \u201c\u00a1Para qu\u00e9 carajo gast\u00e9 el alcohol en gel!\u201d Algo ten\u00eda que hacer. De pronto qued\u00f3 dura como si una fuerza la hubiera detenido. Se dirigi\u00f3 a una libreta junto al tel\u00e9fono. Arrim\u00f3 el sill\u00f3n de esterilla y se acomod\u00f3.<br \/>\nLos dedos \u00edndice y pulgar jugaban con las hojas de la agenda. A-B-C-D-E- hasta el final del abecedario. \u201c\u00a1Cacho!\u201d- dijo en alta voz. \u201cC\u00f3mo no me di cuenta antes\u201d.<br \/>\nEl sonido de llamada, la impacient\u00f3. Hab\u00eda transcurrido mucho tiempo desde la \u00faltima vez. \u201cDesde la \u00faltima vez\u201d, repiti\u00f3.<br \/>\n&#8212; Hola<br \/>\nAlguien respondi\u00f3 del otro lado.<br \/>\n&#8212; Hola, buenas tardes quer\u00eda hablar con el se\u00f1or Cacho Florio.<br \/>\n&#8212; S\u00ed, un momento por favor- la voz del hombre le agrad\u00f3. Por lo pronto era educado.<br \/>\n&#8212; Hola, si \u00bfqui\u00e9n habla?- era \u00e9l.<br \/>\n&#8212; Cacho\u2026<br \/>\n&#8212; S\u00ed, qui\u00e9n habla.<br \/>\n&#8212; No s\u00e9 si te acordar\u00e1s de m\u00ed, soy Clara.<br \/>\nCon seguridad hab\u00eda pensado que la voz del otro lado sonar\u00eda con sorpresa, quiz\u00e1 tartamudeando su nombre o sin poder respirar.<br \/>\n&#8211;Clara\u2026no me vas a creer, estaba acord\u00e1ndome de vos \u00bfQu\u00e9 es de tu vida?<br \/>\nEl tono cal\u00f3 como antes, como cuando sab\u00eda de su vida.<br \/>\n&#8212; Desde que nac\u00ed, Cacho, que vivo en la misma casa. La casa de los viejos, la que tanto te gustaba \u00bfTe acord\u00e1s?<br \/>\n&#8212; Seguro. Me parece ver los rosales y jazmines de tu vieja. Me acuerdo de las reuniones.<br \/>\n&#8212; Cacho \u00bfcon nostalgia o arrepentimiento?<br \/>\nNo ten\u00eda en cuenta que los sentimientos perduran y pueden jugar sucio. Cacho representaba el amor. El prohibido. Pero fueron muchos a\u00f1os junto a \u00e9l y a su doble vida.<br \/>\nClara estaba muy lejos de acordarse del aislamiento obligatorio.<br \/>\n&#8212; Con nostalgia, Clara, por supuesto. En todos estos a\u00f1os fuiste mi compa\u00f1\u00eda.<br \/>\n&#8212; Huiste \u00bfno te acord\u00e1s? \u00a1Me dejaste, Cacho!- apenas pod\u00eda hablar.<br \/>\nDel otro lado el silencio dej\u00f3 una clara respuesta.<br \/>\n&#8211;No, Clara, no es como pens\u00e1s.- la voz se not\u00f3 firme y las frases verdaderas- Me iba a comunicar con vos.<br \/>\nEl hombre habl\u00f3 mientras Clara sollozaba. Desde el ventiluz, los rayos del sol rozaron el florero de cristal y el arco iris se adue\u00f1\u00f3 del living.<br \/>\n&#8212; No me mientas. No tengo edad para sufrir y menos para amar.<br \/>\n&#8212; Creeme, Clara. Voy a estar cerca. Ya pagu\u00e9. Dejemos la conversaci\u00f3n, ma\u00f1ana te llamo.<br \/>\n&#8212; Hasta ma\u00f1ana.<br \/>\n\u201c\u00a1Aislamiento maldito!\u201d, grit\u00f3. Si no se hubiese sentido acorralada en su propio corral, no se le hubiera ocurrido llamarlo. El loro no se cansaba de repetir: \u201c\u00a1Cacho, Cacho!\u201d<br \/>\n&#8212; \u00a1Termin\u00e1 de una vez!-<br \/>\nNo hizo caso y Clara lo dej\u00f3 en el lavadero del fondo.<br \/>\nEn el dormitorio abri\u00f3 el caj\u00f3n donde hab\u00eda guardado las joyas de su madre, busc\u00f3 el anillo de piedras y se lo coloc\u00f3 en el anular. No le import\u00f3 la historia que llevaba consigo. Con seguridad eran mentiras de los envidiosos. Cacho la llamar\u00eda ma\u00f1ana. Le son\u00f3 cursi, pero se dijo: \u201cEl amor nunca muere\u201d.<br \/>\nSi Clara se hubiera asomado a la casa de enfrente, hubiera visto a un hombre que acomodaba unos pocos muebles y caminaba con cansancio Se enterar\u00eda que hab\u00eda preparado el regreso desde hac\u00eda largo tiempo y que el llamado del d\u00eda anterior se hab\u00eda anticipado a sus proyectos. Hubiera visto que el rostro era el de Cacho, pero no el de los cincuenta. Era Cacho luego del encierro, despu\u00e9s de la traici\u00f3n de su mujer y de pagar por lo que su amante hab\u00eda hecho con ella. El otro hab\u00eda sido astuto.<br \/>\nSi Clara se hubiera asomado a la casa de enfrente, a esa a la que se estaba mudando \u201calg\u00fan intr\u00e9pido\u201d, hubiera o\u00eddo el respirar profundo del hombre. Hubiera sido testigo al verlo llegar hasta el tel\u00e9fono y marcar su n\u00famero.<br \/>\nSon\u00f3 el timbre de llamado y Clara levant\u00f3 el tubo.<br \/>\n&#8211;Hola, Clara\u2026haceme un favor, sal\u00ed hasta la puerta. Despu\u00e9s te digo por qu\u00e9.<br \/>\nA ella le extra\u00f1\u00f3, pero camin\u00f3 hasta la puerta principal. Cuando vio un hombre en la vereda de enfrente que le hac\u00eda se\u00f1as y le gritaba:<br \/>\n&#8212; \u00a1Clara, te amo!<br \/>\nBes\u00f3 al anillo de piedras con el que hab\u00eda compartido el sue\u00f1o y no le import\u00f3 que el polic\u00eda del patrullero le dijera que \u201cse quedara en casa\u201d. A Cacho tampoco le import\u00f3<\/p>\n<p>PD: Cuando los horrores nos pegan fuerte, quiz\u00e1 sea bueno pensar \u201cQue la vida es un sue\u00f1o y los sue\u00f1os, sue\u00f1os son\u201d. Y aunque el amor nos ti\u00f1a de rosa: \u00a1Qu\u00e9 dicha es amar!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las noticias de la noche y luego del mensaje del Presidente, todos se dieron cuenta de que la situaci\u00f3n ameritaba cautela. No era un chiste de Benny Hill. \u201cQu\u00e9date en casa\u201d era el consejo. Un virus castigaba a la poblaci\u00f3n mundial. Clara viv\u00eda sola desde su cumplea\u00f1os n\u00famero cincuenta, veinte a\u00f1os atr\u00e1s. 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