A pesar de que miles cada año concluyen los estudios universitarios o continúan preparándose en grados más altos para convertirse en profesionistas, no siempre cuentan con solidez financiera al emplearse.

Y es que en el año 2013 un profesionista con doctorado o maestría ganaba en promedio 24 mil pesos, pero para el 2016 puede llegar a ganar solamente 14 mil pesos, es decir, existe una pérdida de poder adquisitivo de 10 mil pesos.

Lo anterior se reveló en el “Informe del Observatorio de Salarios 2017” que se presentó en la Universidad Iberoamericana de Puebla por parte del director, Miguel Reyes Hernández.

Ante académicos, alumnos y el senador Manuel Bartlett, el especialista expuso que en el rubro de licenciatura se percibía un salario de 11 mil 200 pesos en 2005, mientras que en 2016 llega apenas a 7 mil 200 pesos.

En tanto el salario promedio en 2005 era de 8 mil 700, pero para 2016 se ubicó en 5 mil 700.

Manifestó que Puebla es una zona de empresas de armadoras de automóviles, pero esas industrias tienen procesos muy estandarizados, y un trabajador en alguna de esas como VW trabaja las mismas horas, con la misma productiva e intensidad de trabajo, tiene un salario entre el 7.6 y 4.5 veces menos en poder de paridad de compra, que los Estados Unidos.

“No es un problema de productividad, es un problema de distribución, de justicia, es un problema que vincula entonces esto con una situación de pobreza, porque estas personas las estás dirigiendo, muchos de ellos licenciados, a ser pobres”, evidenció.

¿Qué mensaje deja esto para los jóvenes?

El académico desglosó los números y analizó que ante tal panorama, ahora los jóvenes pueden percibir que qué caso tiene estudiar, si eso no implica una movilidad social.

“Cuántos jóvenes deciden irse de su país, migrar, cuántos jóvenes deciden entrar al crimen organizado por esta situación; y que el gobierno lo que hace es tratar de solucionar con más policías, con ejercito en la calle, con represión, y no con una solución económica”, lamentó Miguel Reyes Hernández.

Sentenció que tenemos un país y estados, entre ellos Puebla, más educado, con cada vez más profesionistas, pero donde ganan cada vez menos.

Explicó argumentó que México sigue siendo un país desigual y pobre, donde la riqueza se concentra en no más de 500 empresas.

El también coordinador de la Red de Pobreza de AUSJAL, aseguró que el Método de Bienestar Socioeconómico que han desarrollado para estas mediciones, tiene como objetivo informar sobre los mercados laborales, la desigualdad, así como analizar la pobreza desde una perspectiva conjunta de Derechos Humanos y necesidades.

“Hoy en día, más del 50% de la población cumple con lo que antes era la educación básica, se esperaría que, con más educación, ellos tuvieran mejores salarios, pero esto no sucede”, delineó.

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