Este día, cuando lea usted estas líneas ya habrán iniciado las campañas electorales federales.

Se elegirán presidente de la República, 128 senadores y 500 diputados uninominales al congreso de la Unión.

Algunos, los de Morena, particularmente, ya iniciaron actividades. Sin realizar proselitismo, Fernando Manzanilla, Nancy de la Sierra y Alejandro Armenta hicieron acto de presencia a las 0:01 horas de este viernes.

Por su parte, los candidatos panistas y priistas y los demás se dijeron respetuosos de las tradiciones católicas de la Semana Santa.

No sé si había que respetarlas o no, pero lo que sí creo es que había un sinsentido el comenzar la campaña en esta fecha.

Lo relevante de esto es que cada una de las propuestas de los candidatos, sobre todo los presidenciales, comenzarán a aparecer bien, bien, hasta el próximo lunes 2 de abril.

Es decir, ya entrando en abril, todos los ciudadanos, después del puentazo de Semana Santa, regresaremos a las actividades y al consumo de noticias en materia electoral.

¿Qué depara el destino? ¿Quiénes ganarán los espacios en pugna?

No lo sé, y sería muy irresponsable de mi parte plantear futurismo. Los lectores como usted, no se merecen que los columnistas vean su “bola de cristal” y quieran venderle espejitos.

Lo que sí puedo decirle es que los equipos de campaña de todos los partidos importantes están preocupados. Todos. Porque hoy, al inicio de la campaña constitucional, no hay nada para nadie.

Es cierto que Andrés Manuel López Obrador está en primer lugar de las preferencias electorales, pero también es cierto es que no recuerdo muchos candidatos ganadores que hayan estado en primer lugar al iniciar la campaña.

Esto es: las preferencias electorales están determinadas por “creencias”. Me explico: “creo que ya estoy harto del gobierno del PRI y su corrupción. Creo que el mejor es tal”. Sí, eso piensa un buen número de electores, pero luego, en la campaña, con la promoción al voto, la difusión de propuestas y sobre todo mensajes emocionales, la gente va cambiando su intención.

Más aún: hay una espiral del silencio y un número muy alto de indecisos, además de que muchos de los que declaran querer votar por uno u otro, no terminan emitiendo el voto en ese sentido.

La guerra electoral, pues, está por empezar y veremos cada vez más violenta la expresión partidista, la guerra sucia comenzará la próxima semana. La violencia apolítica también.

Al tiempo.

Gracias y nos leemos el lunes, no sin antes encontrarnos en redes como @erickbecerra1

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