Artistas, de toda la república y extranjeros, organizan la quinta exposición virtual. El movimiento Introspectiva Baluarte INBAAR extiende dos semanas más su exposición virtual con el propósito de que el público aproveche la adquisición de obras de arte en esta dirección electrónica: in-baar.com.

Artistas como Majo Fernández, Frank Brito, Isidro Goñi, Armando Zamora, Jorge Herrera, Ana Paola González, Anja Hess, Claudia Martínez, Etni Ezbai, Luis Buendía, Braulio Gómez, Jessica Zarza, Eugenia Tassinari, Fadua Slim, Fernando Albisua, Laura Izaguirre, Marco Tulio, Yuri Ángel, Sergio Labarca, Virginia Priede , Ximena Girado, Nanak Sosan, Doris Martínez, Gabriela Dávila, AleZiur, Beatriz Juárez, Pepe Gracmor , Raúl Grifaldo.

Coinciden en que la pandemia ha sido una oportunidad para ampliar los horizontes de su creatividad, más allá de la incertidumbre de un virus que está matando a la humanidad.

Para el artista, Armando Zamora, el proceso del encierro por el COVID 19 ha sido de evolución y construcción personal. En medio de su contexto espiritual, desarrolló una forma de construcción con objetos y signos propios de la pandemia, la sequía, el hambre, la destrucción y el resurgir de la humanidad; sin embargo, el mundo no cambia pese a lo que se está viviendo: “Lo veo temeroso. Lo veo, a la vez, más disperso y egoísta. Pese a todo, el arte y los artistas seguirán en el intento de hacer de este un mundo algo mejor”.

Por su parte, Isidro Goñi, miembro de INBAAR, mira el escenario de la pandemia con una tendencia dirigida a la manipulación de la humanidad. Desde su mirada personal, este proceso ha sido reconstructivo; de sanación y conciencia personal, además de evolutivo y de mucha fuerza, para superar la pérdida de muchas personas como de seres amados.

Algunos artistas argumentan que la pandemia, en un inicio, fue un Shock; algunos habían dejado de pintar, tal como lo hizo Eugenia Tassinari. Ella nos explica que ya no le encontraba sentido al seguir pintando. Al mismo tiempo, entendió que el mundo debería poner más atención y aprender a tener más paciencia, como aceptación para lo que está fuera del alcance de sus manos.

“El proceso para mí fue de incertidumbre y miedo, esto se transformó en angustia; paré de pintar, no le veía sentido. A medida que me fui adaptando, todo cambió y volvieron las ganas; me fui acostumbrando a esta nueva normalidad que no nos gusta, pero que, sabemos, pasará. Antes el tiempo era una presión constante, tiempo siempre corriendo, queriendo hacer de todo; ahora pienso que, después de esto, entenderemos que está bien tomarse las cosas con más calma.”

Tassinari acentúa que el arte definitivamente refleja todos los sentimientos, sin miedo y sin límites: “Pienso que ahora (los sentimientos) los tenemos más a flor de piel. Los artistas estamos siendo más empáticos y unidos, trabajando en equipo en algo que antes era, quizá, solo una herramienta más, convirtiéndose ahora en el único medio, el arte virtual”.

Para el artista, Yuri Ángel, la pandemia ha sido un gran momento de reflexión, sobre todo en el aspecto espiritual. Comenta que ha sido difícil, más aún en el aspecto económico; menciona que el mundo siempre lo ha visto individualista y poco colaborativo antes de la pandemia y ahora con mucho más énfasis. Sin embrago el arte ha crecido mucho en las nuevas alternativas tecnológicas, en medio de este escenario pandémico con nuevos campos de expresión.

En el caso de Gabriela Dávila, la artista menciona que la pandemia le permitió reencontrarse consigo misma; entendió lo vulnerable que puede ser el ser humano.

“Al principio pensé que era algo pasajero, me costó creer cómo un virus vino a detener el mundo. Cuando me di cuenta que esto llegó para quedarse, me resistí a renunciar a lo planeado, a la vida diaria de antes; comencé a extrañar los abrazos de la familia, las reuniones con los amigos, las cosas sencillas que el día a día te ofrece y que ya no podíamos hacer. Pero, como en cada tormenta que se atraviesa, siempre hay un rayo de sol al final; aprendí a vivir y a adaptarme en la nueva normalidad, agradeciendo la salud y atesorando momentos a lado de mi familia. Estábamos inmersos en la comodidad de nuestra rutina, en el correr diario y teníamos olvidado saborear de las cosas simples. La pandemia ha venido a transformar el mundo entero, a unir a la humanidad en la esperanza de que saldremos adelante; llegó para abrirnos los ojos, despertar nuestros sentidos, valorar el abrazo, sacudir nuestras creencias y afianzarlas. Llegó para retarnos a ser mejores personas”.

Dávila señala: “Definitivamente, estoy convencida de que, a través del arte, el ser humano tiene un encuentro consigo mismo; que da calma a nuestra alma permitiendo expresar nuestros más profundos sentimientos. Hemos aprendido a encontrar nuevas maneras de expresarnos, de usar la tecnología como aliada y llegar a la distancia a personas que están deseosas de tener un encuentro con el arte”.

La artista, Doris Martínez, reflexiona en torno a las etapas del proceso de la pandemia: pausa, incertidumbre, reflexión, depuración, conciencia, reinventarse; justo algo que le ha costado un poco de trabajo. El proceso ha sido variado, porque influyen muchos aspectos de recreación y familiares, pero siempre tratando de hacerlo con la mejor actitud.

“La pandemia ha dejado mucha empatía entre nosotros, siento más unión entre todos y viendo el futuro con los mismos intereses. Creo que nos ha dejado más creatividad en general, no solo a los artistas plásticos; tenemos más tiempo de crear. Pienso que el cambio será favorable y muy grande, veo un mundo de más conciencia y menos consumismo, donde todos nos seguiremos apoyando, tratando de dejar un mejor mundo a las siguientes generaciones. Ya vimos que un granito de arena de cada quien, sí hace la diferencia”.

Ximena Girado manifiesta: “La pandemia para mí ha sido un ALTO en el camino; tiempo de valorar lo que tenemos, de volver a lo esencial, tiempo de paciencia, de esperar, de resignación. El proceso ha sido difícil, porque ha tocado mediar con muchas cosas, una nueva manera de vivir. Pero fácil cuando uno se da cuenta que estaba lleno de tantas cosas innecesarias que ahora ya no hacen falta. El mundo antes era una locura, lleno de egoísmo, de cosas banales; el mundo, después de la pandemia, me lo imagino más consciente, más de pensar en los demás y no en uno solamente, de cuidarnos todos y para todos, menos superfluo.  Por supuesto, el arte cambiará porque la dosis que hemos recibido todos los artistas, se tendrá que ver reflejada, de alguna manera, en los temas. Sobre todo, en la manera de hacer arte, no creo, pues las técnicas permanecen y no tienen nada que ver con la pandemia, pues es la forma cómo se expresan los artistas. Me voy más por los temas. Puede ser que alguno haya ingeniado nuevas formas de hacer arte a raíz del encierro y de no poder obtener materiales que antes estaban a su alcance y tendrá que hacerlo con lo que tenga a la mano. Sé que vamos a tener un recuerdo grato de esta pandemia porque fue una forma de salvar al mundo, de salvar al planeta porque íbamos muy mal. Me veo más consolidada como artista, como persona, como familia. Agradecida con Dios, de haberla podido librar y de haber podido vivir esta etapa porque nos ha dejado muchas enseñanzas”.

La artista, Majo Fernández, destaca que este proceso ha sido un tiempo de depuración espiritual y afectiva. Tiempo de valoración de instantes, momentos y personas. “Sentí como si el reloj y el tiempo se hubiera detenido. Al principio me fue difícil vivir con la zozobra y era un cúmulo de sentimientos y preguntas sin respuesta. El estar alejada de seres queridos y él no saber cómo reaccionar ante un evento totalmente desconocido para todos. Al paso del tiempo, te vas acostumbrando a esta nueva realidad y te das cuenta que la vida no se puede detener y, ahora más que nunca, enfocada en seguir plasmando el paso de la vida en el lienzo.  Antes el reloj corría sin sentido para muchos humanos, ahora veo al mundo más sensible y al humano como a una de las especies más frágiles. Considero que los artistas somos los humanos con más sensibilidad ante la vida, tenemos ese sentido más desarrollado y el tener tantos sentimientos a flor de piel, lo que considero arte, ahora nos permite imprimir nuevos sentimientos en nuestro trabajo. La forma de presentar nuestro arte también cambiará y los medios digitales y virtuales, esos que veíamos alejados o solo en películas de ficción, serán nuestros mayores aliados”.

Claudia Martínez considera que la madre tierra nos ha dado una gran lección de vida. “Este virus nos enseñó que no somos los seres omnipotentes que, por años, nos hemos dado el lujo de lastimar nuestro ecosistema y a la misma humanidad, como a otras especies. Es un momento crítico en el mundo, sumamente necesario para rescatarnos del abismal egoísmo en el que los seres humanos nos encontrábamos sumergidos. Estos meses de pandemia me han ayudado a identificar que la creación del universo es una coincidencia maravillosa y que la vida es un milagro hermoso. Me encontré cosmogónicamente y entendí que la fe se encuentra en uno mismo, en la observación de los verdaderos conceptos de felicidad que nos regala la madre tierra y la naturaleza. Pienso ahora que la creencia de una divinidad superior al hombre, ha alejado a los seres humanos de la verdad; poner nuestra fe en algo superior a nosotros hace que el hombre pierda la fe en sí mismo y en su capacidad de lograr cambiar para bien el mundo, porque todo lo deja en manos del creador, cuando las transformaciones positivas en el mundo corresponden únicamente a los seres humanos”.

Para Luis Buendía, la pandemia ha sido caos, incertidumbre, miedo, exploración interior, meditación, reflexión. El proceso de la pandemia ha sido de descubrimiento y compasión personal hacia los demás. “El mundo y las personas parecen las mismas de siempre, como si no hubiese pasado nada, a pesar de que todos usemos cubrebocas, no hemos reflexionado lo suficiente para adaptarnos y prepararnos para próximas emergencias sanitarias. La manera de presentar y representar el arte se esté dirigiendo al formato digital, más de lo que ya se estaba haciendo y es más accesible a nivel global y menos cercano localmente”.

Frank Brito opina que la pandemia es una etapa de grandes pérdidas, pero estas nos muestran que la vida es un instante y se tiene que vivir intensamente con todo y las adversidades que se presenten. “La pandemia para mí ha sido de duelos, remembranzas, de grandes reflexiones interiores y de abrazar a nuestros seres amados que se han ido, pero que se quedarán con nosotros a través de nuestras creaciones. Ellos permanecen y seguirán vivos, nos abrazan a través de nuestros colores. Mi padre, se fue en estos tiempos y, en honor a él, mis obras me acercan todos los días a sus consejos y sus moralejas”.

El artista, Etni Ezbai, considera que la pandemia es una oportunidad para aprender nuevas cosas y desarrollar nuevos horizontes artísticos. Dentro de su soledad, la pandemia le ayudó a conectarse consigo mismo con el lado oscuro de la vida misma, para poder ver la luz que hay en el interior y en cada uno de sus seres a su alrededor. Destaca que el arte es necesario para la vida de cualquier ser humano, antes y después de la pandemia. “Creo que siempre la forma de hacer arte cambia y el tiempo de la pandemia no es la excepción. Los artistas viven en mundos paralelos a la realidad generalizada de la estructura social, entonces, el artista vive y siente diferente cualquier circunstancia. La pandemia me ha hecho olvidar noticieros, televisión, todo contacto con la tecnología; apenas y tomo el móvil”.

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