La calentura electoral que se vive en el país y en Puebla, particularmente, está provocando una interesante movilización, encuentros y desencuentros, guerra partidista y todo un caos que podría desbordarse.

Y es que, en el país, la línea dura del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) vaya que se está sintiendo porque es seguida como ejemplo en muchas administraciones como la que encabeza el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta.

Es evidente que los gobiernos, los partidos políticos, los aspirantes a algún cargo de elección popular y la sociedad en general está enfrentada por diversas razones, aunque la causa principal es la próxima elección del 06 de junio y todas las ocurrencias del presidente y de los partidos.

AMLO está en campaña desde el año pasado y no deja de arremeter contra sus adversarios, a quienes todos los días -en la mañanera- se acaba.

Allí está el caso del gobernador de Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca, a quien ya se le persigue por presuntos delitos de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal equiparada.

Parece que su único pecado es ser un crítico severo del gobierno federal. Aunque en política regularmente nadie está limpio.

Parece muy raro la solicitud de desafuero contra Cabeza de Vaca.

¿A poco ya olvidó AMLO que a él también lo quisieron desaforar y terminaron por ponerlo en los cuernos de la luna por la gente lo martirizo y exigió que lo dejaran en paz?

Al final, Vicente Fox Quezada, entonces presidente de México, no pudo con él y lo tuvo que dejar en paz.

Empero, además de las persecuciones, y el caso de los saqueos y la infinita corrupción en Puebla, también existe la crisis económica, el desempleo, las dificultades en turismo, el mal manejo de la pandemia, el caos que priva con respecto a la aplicación de la vacuna contra el COvid-19, el desempleo, la polémica en el sector energético, la inseguridad, el abandono en el campo, entre muchos otros graves problemas sociales que son tema nacional.

Y Puebla no es la excepción.

La disputa entre Claudia Rivera Vivanco, presidenta municipal de Puebla, y el gobernador Barbosa es uno de los más graves problemas que están calentado la plaza.

Por todas partes hay pleitos en Puebla.

Las notas de portada de hoy, por ejemplo, se refieren al desorden provocado por el gobierno federal, y por su falta de estrategia, para vacunar a las personas de la tercera edad en la entidad, quienes incluso se arriesgan al aglutinarse y tratar de inyectarse como sea.

De eso no tiene culpa nadie más que el gobierno federal.

De lo que no está exento el estado es de los cambios y movimientos constantes y abruptos en el gabinete, por ejemplo.

De que haya pocas buenas noticias y se promueva, tal como lo hace el gobierno federal, el encono y el conflicto, obligado por la guerra electoral que se viene en las urnas en el mes de junio.

Y es que el gobernador Barbosa es un verdadero animal político, con mucho oficio y colmillo para poder influir en el proceso electoral que se vive en el estado.

El mejor ejemplo de que Barbosa mueve sus piezas como si fuese su tablero de ajedrez es la designación del polémico Ardelio Vargas Fosado, quien, ante la baja de David Méndez Márquez, será el verdadero encargado de la gobernabilidad en Puebla.

Coincido, en ese sentido, con mi amigo el periodista Ricardo Morales, quien sostuvo en su columna “Serpientes y escaleras” que el mandatario está moviendo sus piezas anticipando la guerra electoral que va a enfrentar su ejército en los próximos días.

Porque está claro que el mandatario no querrá estar del lado de los perdedores, aunque Gabriel Biestro Medinilla, su candidato al gobierno de la ciudad quede fuera de la elección.

Con Ardelio Vargas, el gobernador va a poner mano firme y dura al Ayuntamiento capitalino y a todos sus adversarios, particularmente los que le hicieron la vida de cuadritos en el pasado y los que hoy están aliados en la dirigencia de Morena, como Edgar Garmendia de los Santos y Alejandro Armenta Mier.

La guerra y el caos electoral en Puebla están apenas empezando.

Aun falta que se definan las candidaturas, los enfrentamientos entre ganadores y perdedores de los espacios en cada partido, las campañas, las traiciones y hasta las expulsiones.

Lo mejor de los tiempos electorales 2021, como dijera el clásico, está por venir.

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

Facebook: Alfonso González

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