Puebla necesita nuevas empresas, empresarios, proyectos innovadores y atractivos que convenzan y generen empleos. Y los programas de emprendedores de las universidades o los programas de incubación están ávidos de formar talento empresarial para el futuro.

Cuando damos nuestros primeros pasos en el mundo de los negocios, como en todo, hay incertidumbre, temor y miedo. Incertidumbre de las decisiones tomadas y respecto al futuro de la empresa; temor a invertir una parte de nuestro patrimonio en un negocio de alto riesgo, y miedo a quedar mal con proveedores, con el fisco o con el amigo que nos prestó parte del capital para empezar.

Seguramente en el camino habrá problemas, contratiempos, equivocaciones y descalabros. Pero mire, un compadre que nació por ahí de 1847, a los 15 años se le ocurrió imprimir un periódico sobre un tren, ¡una locura! Para 1868, su primera patente fue un registro electrónico de votos, otra locura que los políticos de hace 150 años rechazaron. Para 1931 había patentado 1368 locuras, entre ellas el foco. Ciertamente Edison no fue empresario pero materializó esas ideas en hechos concretos.

Leía un artículo en una revista precisamente sobre esas ideas como la manzana de Newton que da origen a la ley de la gravedad, que son como un flashazo inesperado y que súbitamente pareciera que se abre el horizonte frente a nosotros. Ideas que a muchos en primera instancia nos parecerían no sólo absurdas sino incluso ridículas.

Chris Loarie escuchaba una mañana cómo su hermano policía se quejaba de las llamadas que recibía de gente reportando a muchachos que en patinetas o patines se subían a bardas, banquetas o andadores sin respetar la propiedad privada o a las personas que transitaban por ellas. Se le ocurrió hacer el equivalente a topes para banquetas o bardas que evitaran que los patinadores pudieran hacer uso de ellas. Pareciera otra vacilada: Topes para banquetas. Pues después de 5 años vendió unos 6 millones de pesitos en skate-stoppers.

Al igual que ellos seguramente hay en Puebla cientos de empresarios potenciales, amas de casa, jubilados, desempleados, estudiantes… con ideas geniales. Si bien es cierto que en el camino encontraremos rechazo, recelo o nosotros mismos trataremos de sabotearnos, también habrá personas que nos apoyen, compartan y estimulen nuestros proyectos.

Tendemos a desechar nuestras ideas antes de convertirlas en empresas reales. ¿Quién de más de 50 años pensó en nuestros teléfonos actuales, el trabajo a distancia, en entrar a tu casa con la huella digital y sin llave? Existen porque alguien tuvo una brillante idea y la osadía, el temple y los pantalones para convertirla en realidad.

Estamos viviendo una crisis económica más severa que la registrada en 1995, que sólo podría tener comparación con la que se vivió en la década de 1930, durante la Gran Depresión. Tan sólo el municipio de San Andrés Cholula, según el Saldo Anual del Empleo Registrado en el IMSS del año pasado, se colocó en el primer lugar de pérdidas de empleo. ¿Qué estamos haciendo? Puebla necesita que esas ideas se transformen en empresas reales.

 

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