Ya no es novedad que alguno de los diputados que integran la LX Legislatura del Congreso del Estado de Puebla generen polémica, escándalo, show, actos violentos, desprecio a la mujer y acciones que dan de qué hablar en los medios de comunicación.

Si no son los legisladores del PT, son los del PAN, los independientes o hasta los de Morena, como sucedió ayer.

El caso es que la actual legislatura pasará a ser una de las peores que se han registrado en Puebla por muchas y variadas razones. Por levanta dedos y por los actos de violencia en todas sus modalidades, particularmente.

Porque el Congreso poblano es más un show cómico, mágico y musical que un recinto donde se representa a los ciudadanos, y donde se legislan y aprueban las leyes que rigen al pueblo.

Eso quedó muy, muy atrás.

Sería bueno recordar o analizar, incluso, cuál ha sido en los últimos años la legislatura más productiva en la historia de Puebla.

Mientras, ayer le tocó el turno al diputado Emilio Maurer Espinosa, un peculiar personaje, famoso por su participación e incursión en el fútbol profesional, por haberle dado al equipo Puebla de la Franja sus mejores años de gloria y por haberlo conformado una escuadra que se quedó en la cabeza de la gente, pero nada más.

Maurer es famoso, además, por ser propietario de la empresa Distribuidora Tamariz, cabeza de la Pasteurizadora Maulec y representante de la Ex Hacienda San Antonio Tamariz, ubicada en Nopalucan, Puebla.

Sin embargo, también es célebre por su afición al maltrato del personal que labora en las empresas que representa, donde no hay derecho a la réplica, a la defensa legal y a tener la razón porque te despiden.

Ni siquiera porque la familia Maurer fue víctima del autoritarismo del morenovallismo, grupo político que intentó expropiar parte de la propiedad de su familia, su líder es sensible.

La soberbia que enfermó a Morena y a la 4T hizo presa a Don Emilio, quien mostró su verdadero rostro y arremetió en contra de la diputada panista Mónica Rodríguez Della Veccia, a quien llamó “esquizofrénica”, una expresión muy agresiva y belicosa en estos tiempos y en este mes.

Y aunque, tal vez, se entiende que el empresario lechero es un animal político que tiene poca experiencia, que no es un funcionario público con madurez y que no tiene idea de lo que es legislar profesionalmente, tampoco se le puede justificar su insulto.

Sobre todo, cuando incurrió en la falta de respeto a una mujer que es oposición, que cuestiona porque es su papel y que, desde luego, se va a defender, como cualquiera, ante una agresión tan dura.

Tal vez, Don Emilio hasta cayó en la trampa.

Imagino que hubiese pasado si el agresivo hubiese sido otro diputado no de Morena. Seguro se lo habrían acabado.

Allí está el diputado Héctor Alonso Granados, a quien echaron de su partido por ser tan duro y pendenciero con el resto de sus compañeros, pero sobre todo por ser tan mal educado, provocador, machista e insolente con las mujeres y las personas con preferencias sexuales diferentes.

Y aunque Maurer se disculpó por su garrafal error, lo cierto es que su metida de pata debe ya ser ejemplo de lo que no se debe hacer a la hora de legislar, ni en todo el Congreso.

Los diputados, estos que integran la LX Legislatura, ojalá y ya entiendan que deben ser ejemplo para la ciudadanía, misma que está harta de sus escándalos y poco trabajo.

Y es que los diputados deberían ser noticia por su productividad, por sus acciones en bien de los ciudadanos, por su trabajo y apoyo a los poblanos, por su solidaridad, por su sororidad, como se dicen entre mujeres, y no por sus locuras y bajos instintos.

¿Tanto les cuesta respetar a las mujeres, al de junto, al compañero o compañera?

¿Es tan difícil, Don Emilio?

La política es una cosa y la educación y caballerosidad otra.

No estaría mal que antes de irse a la aventura político-electoral el diputado Gabriel Biestro Medinilla, líder del Congreso, recomiende y/o patrocine a sus diputados un curso de sensibilidad contra la homofobia y la discriminación. O de plano uno que imparta el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Ya es necesario que se ponga orden en el Congreso poblano, donde todo mundo hace y deshace a la hora que se le viene en gana.

Vergüenza debería darles a nuestros diputados sus shows, su circo a la hora de disque legislar, así como sus permanentes y asquerosos ridículos.

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

Facebook: Alfonso González

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