Hace 3 años el 49% de las organizaciones alrededor del mundo admitieron haber sido víctimas de fraude o algún crimen financiero. Y de acuerdo a PricewaterhouseCoopers, casi una tercera parte tuvieron que tomar cartas en el asunto por soborno, corrupción y lavado de dinero. ¿Cómo nos pintará este 2021?

Hoy México ocupa el puesto 124 de los 180 países rankeados en el Índice de Percepción de la Corrupción. Un lugar aún bastante lejano a pesar de “los esfuerzos” de nuestro presidente por llegar a los primeros lugares en algún punto de su sexenio.

Pero seamos realistas, nos faltan años luz por recorrer. Por poner un mero ejemplo, de enero a septiembre de 2020, la Asociación de Bancos de México documentó 8.6 millones de quejas de usuarios de la banca por posible fraude.

 Gestionar el riesgo por fraude o algún delito financiero es un esfuerzo continuo sobre todo en momentos como los que estamos viviendo donde la vida digital ha dado pasos de gigante. Las acciones que nos ofrecen las instituciones sin duda necesitan reajustarse y presentar un sistema integral y eficiente que contemple prevención, detección y respuesta oportuna. Debemos exigir que existan verdaderas sanciones.

Transparencia Internacional resaltó que de 2016 a 2019 ninguno de los casos de corrupción transnacional que involucraron a empresas y/o funcionarios mexicanos fue sancionado en México.

Pero también debemos actuar desde nuestra trinchera, desde las empresas per se. Hablemos de aquellas áreas donde fluye más presupuesto en tu compañía. ¿Cómo andan tus procesos? ¿Robustos, débiles o de plano inexistentes? Un proceso de control fuerte nos permite disminuir y poner límites a todas esas ventanas abiertas al fraude. Y en caso de detectar alguno, como empresas tenemos la responsabilidad de actuar y judicializarlo sin temor a afectar la reputación de nuestra organización. Por ahí dicen “el valiente vive hasta que el cobarde quiere”.

 Qué hay de tu equipo de trabajo, digo, porque difícilmente una computadora por sí sola te puede transar. Por más eficientes que sean tus procesos, de nada sirven si dentro de tu organización hay quien se esté arreglando con el proveedor, esté recibiendo comisiones o dé sobreprecios. Te invito a hacer un análisis a profundidad o a crear un órgano interno que se encargue de vigilar activamente el cumplimiento y la efectiva mitigación de riesgos.

Cito a Shelley M. Hayes, socia líder de Forensic de KPMG en México y Centroamérica: “Hoy más que nunca, con la necesidad del trabajo a distancia y la dependencia en la tecnología, es fundamental que organizaciones e individuos estén alertas ante las amenazas que representa un entorno digital y las diversas formas de hacerles frente. Para ello, lo más importante es crear conciencia y capacitar a las personas para responder adecuadamente ante las amenazas, así como implementar controles tecnológicos preventivos y de investigación.”

Si bien los tiempos de crisis que estamos viviendo nos hacen poner foco en recuperar el crecimiento de nuestras empresas o de plano no morir en el intento, no dejemos de lado nuestros procesos y controles, que por falta de atención, nos lleven a pagar platos rotos, y platos muy caros. Entre más sean estos y mejores, menor cabida habrá para fraudes.

www.felipesandoval.com

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