Más allá de lo que estimen las encuestas de salida de las 20:00 horas del 6 de junio o el conteo rápido que ofrezca el INE en el transcurso de la noche, una referencia de triunfo o derrota del partido en el poder en las elecciones intermedias será el porcentaje de alumnos que regresen a clases presenciales el día de hoy.

Si los planteles lucen abarrotados de alumnos y padres de familia, éste será un indicador de que Morena ha triunfado y en una de esas hasta alcanzado la tan ansiada mayoría calificada en el congreso federal, superando sus expectativas de conseguir la mayoría absoluta con el apoyo de sus aliados.

Pero si los planteles lucen medio vacíos y algunos de los alumnos o sus padres se notan molestos por haber sido obligados, por no decir acarreados, para regresar a las escuelas, el gobierno de la República tendrá que preocuparse ya que su base de apoyo habrá dudado en seguir apoyándolo al momento de votar y la fe ciega en el líder moral de Morena habrá comenzado a decaer.

Si bien la correlación entre el número de personas que votaron por Morena y las que lleven a sus hijos a clases al día siguiente de la elección no es matemáticamente precisa, sí es un indicador de congruencia de quienes votaron por dicho partido político y respaldan las decisiones tomadas en temas tan sensibles como educación y salud, que durante la pandemia resultaron severamente cuestionados.

Si se tuviera que comparar este tipo comportamientos con algo más cercano a la vida real, habría que revisar una costumbre que se mantiene en el estado de Oaxaca, donde para pedir la mano de la novia no se recurre al acercamiento de la familia del novio con los padres de la novia sino simplemente se deja un borreguito amarrado en el exterior de la casa de la novia. Si al día siguiente la familia del novio observa que el animalito ya está en el interior del domicilio y además lo tienen bien alimentado, la respuesta es que sí habrá boda y comenzarán los preparativos, pero si el borreguito aparece deambulando en las calles, es señal de que no habrá matrimonio y habrá que volver a empezar.

Guardadas las proporciones, si hoy lunes 7 de junio las escuelas lucen llenas de niños, será señal de que los militantes y simpatizantes de Morena cumplieron a cabalidad con la instrucción de volver a clases después de haber depositado su voto, pero si lucen vacías es que no estuvieron de acuerdo con el presidente de la República y con su secretaria de educación pública y es probable que hayan cambiado el sentido de su voto.

Un argumento adicional para volver a las aulas tiene que ver con la ruptura del encierro como una forma para resolver el problema de la violencia familiar que se incrementó significativamente durante la pandemia. De acuerdo con la titular de educación pública del gobierno federal salir de los hogares resuelve dicho problema, nada más falso que esto, ya que la violencia familiar no se resuelve abandonando momentáneamente el espacio físico donde los integrantes de la familia conviven a diario, sino con una verdadera política pública que incluya una serie de variables que van desde una mejora en el nivel educativo y salarial de la población hasta la sanción del delito por parte de las Fiscalías Generales de Justicia y los Jueces.

Retomando el tema del retorno a clases, los padres de familia sabemos que una gran proporción de escuelas no cuentan con las medidas de seguridad sanitaria y espacios que garanticen que los alumnos no se contagiarán. Hay planteles que no cuentan ni con agua potable para los servicios básicos que como resultado de la pandemia se deterioraron.

Además no debemos olvidar que varios profesores aun no tienen completo su cuadro de vacunación ya que solo les fue aplicada una dosis, mientras que otros no han sido vacunados. Ni que decir de los padres de familia menores de 50 años que tampoco están vacunados y no tuvieron la oportunidad de viajar a Estados Unidos para que se las aplicaran.

En síntesis, quienes lleven a sus hijos hoy 7 de junio a clases presenciales podrían ser los que están de acuerdo con lo que determina el partido en el poder o bien son una especie de “kamikazes” que, a sabiendas de que se pueden enfermar ellos o sus hijos, los llevarán puntualmente a la escuela.

En cuanto al saldo de la contienda del día de ayer, mi prospectiva es que dada la alta afluencia de ciudadanos en edad de votar en las casillas, la participación superará el 50%, lo cual no está nada mal para unas elecciones intermedias y si la razón de esta mayor votación es un relativamente alto número de arrepentidos, los resultados no serán como los esperaba la autodenominada 4T.

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