*Por: Dra. Ma. Guadalupe Chávez Ortiz

Cada año, el segundo sábado de octubre, se conmemora el Día Mundial de los Cuidados Paliativos.

La OMS refiere que los cuidados paliativos se proporcionan a personas que tienen una enfermedad avanzada, crónica y progresiva, sobre todo aquellas que no responden a tratamientos curativos, con la finalidad de prevenir y aliviar el sufrimiento, no se trata de detener o acelerar la muerte sino mantener la calidad de vida del enfermo y de sus familiares.

Es importante recalcar que los cuidados paliativos deben aplicarse en todas las etapas del desarrollo pues la finalidad central es acompañar a un enfermo terminal en su bien morir, evitar el dolor y la soledad, aliviar los síntomas físicos e incluso los emocionales como la angustia y el miedo, en todo momento respetar la individualidad y creencias del enfermo, cuando sea posible, tomar en cuenta su punto de vista y deseos.

En este sentido, el alivio de dolor en una enfermedad avanzada es imprescindible, pues permite a la persona vivir humanamente el proceso de su enfermedad, no solo es el control de síntomas sino la posibilidad de que el paciente pueda tener una despedida humana y digna con sus familiares y amigos.

La OMS refiere que, en el mundo hay más de 40 millones de personas que requieren este tipo de atención y solo el 14 % de ellas reciben una atención paliativa, de manera lamentable organismos de salud consideran que más del 75% de enfermos crónicos o terminales concluyen su vida con mucho dolor y con un deterioro en su procesos físico, psicosocial y espiritual.

En el contexto epidemiológico actual, las enfermedades crónico degenerativas nos ponen frente a la atención de los cuidados paliativos, la pandemia nos ha puesto en evidencia la urgencia de una atención a la muerte digna.

En la investigación sobre cuidados paliativos en México. Revisión sistemática exploratoria (2018) los autores refieren que, la doctora Saunders del hospital St. Christoper en Londres, se replanteó el termino Dolor Total, para hacer referencia al dolor que no se limita a lo físico, sino que es una experiencia que comprende incluso la ansiedad, la depresión y el miedo. Esto da pauta a la afirmación de una atención interdisciplinar que acompañe el bien morir para el paciente y el bien dejar morir para los familiares y amigos.

Es frecuente, y entendible, que los familiares más cercanos de un enfermo en etapa terminal eviten hablar de la muerte, incluso cuando llegan a conocer un diagnóstico desfavorable existe negación y evitación, en muchas ocasiones se oculta información al doliente o bien se tiene la esperanza de una mejora milagrosa, lo cual complejiza el proceso de aceptación.

Si bien, algunos pacientes en etapa terminal hacen uso de la ley de voluntad anticipada, la cual les permite decidir si continuar o cancelar un tratamiento que prolongue su vida, no todos los pacientes terminales tienen acceso a estas, lamentablemente en nuestro país solo 14 entidades la han aprobado, datos del INAPAM refieren que, la población que mayoritariamente solicita la ortotanasia (Proporcionar alivio en el proceso natural de su muerte) son las mujeres, los solteros y personas mayores, el 60% son solicitadas por adultos mayores de 61 a 80 años.

Para concluir, resaltaría cinco aspectos importantes en esta reflexión de los cuidados paliativos:

  1. Recordar que el padecimiento de enfermedades terminales genera cambios no solo físicos sino psicosociales y emocionales tanto en los pacientes como en sus familiares y amigos.
  2. Comprender que, la atención paliativa no solo beneficia a los enfermos sino a las familias y amigos, pues el impacto de una enfermedad terminal tiene repercusión en el sistema afectivo del doliente.
  3. La atención de cuidados paliativos debe aplicarse como un proceso en varias fases, tanto para el enfermo como para sus familiares: cuando se da el diagnóstico, durante el tratamiento, durante el final de la vida y posterior a la muerte.
  4. La atención de los cuidados paliativos debe aplicarse no solo a personas adultas sino también a la población infantil, que lamentablemente, también sufren de enfermedades terminales.
  5. Preparar y capacitar a profesionistas de la salud sobre los cuidados paliativos, en nuestro país se enfoca más a la medicina y debe ampliarse a programas de psicología, enfermería, trabajo social, entre otros.

La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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