Claudia Luna Palencia
@claudialunapale
O España acaba con Sánchez o Sánchez acaba con España. Así están las cosas y no creo que esta sea ni una Legislatura fácil ni mucho menos duradera.
El gobierno socialista de Pedro Sánchez solo ha traído miseria, problemas, rispideces, confrontaciones que han minado la convivencia, persecuciones contra empresarios y una destrucción de empleo fijo lo que ha incrementado, indudablemente, la cantidad de autónomos que trabajan bajo condiciones de supervivencia.
Que este escenario se prorrogue cuatro años más, la sola posibilidad de avizorarlo, ya es en sí mismo muy preocupante porque muchos ciudadanos de a pie seguirán trabajando para sobrevivir mientras el Estado sigue exprimiendo impuestos por aquí y por allá, para luego ofrecer una serie de subsidios sociales a un grupo de personas que prefieren no trabajar por 850 euros porque es más sencillo obtener un ayuda social que puede rondar desde los 700 hasta los 970 euros.
El gobierno socialista de Sánchez ha creado una masa de gente productiva que prefiere estar desempleada para recibir un subsidio porque le sale más rentable. Así abona semillas el PSOE de Sánchez.
Pero esta Legislatura, que mañana quedará instaurada con la investidura de la vergüenza del actual presidente en funciones, traerá además más cargas sobre de los hombros de los españoles porque el ofrecimiento de 100 mil millones de euros que costará todo lo que Sánchez se ha comprometido a ceder ante los grupos independentistas catalanes y nacionalistas vascos, a cambio de sus votos para ser investido como presidente, saldrá desde luego del erario español. Y digo español, bajo el entendido de que el vasco no se siente así, ni el catalán, tampoco.
Tampoco será una legislatura fácil, es más dudo que persista más de un año, porque quedan muy minadas las fuerzas del Estado ante la propuesta de amnistía de Sánchez y todo lo que ha ofrecido; desde condonación de la deuda, hasta la administración de la Seguridad Social para el País Vasco… cesiones que nunca fueron consensuadas más que con el grupo de negociadores.
Como es comprensible hay mucho agravio de por medio a todos los miembros de los poderes, a tal punto que grupos de jueces, magistrados, decanatos de jueces, asociaciones de abogados y otros muchos más grupos anuncian acciones legales y hasta llegar a los tribunales europeos, para frenar que los ofrecimientos de Sánchez se conviertan en realidad.
A COLACIÓN
Tampoco hay que obviar la presión social. La presión en las calles es cada vez más creciente y va expandiéndose por toda la geografía ibérica… hay mucha indignación y no solo en la gente de la derecha también hay vergüenza en la gente que de toda la vida ha militado en el PSOE.
Nunca en la historia de la democracia española el Congreso había sido blindado como lleva días, controlado por las fuerzas de seguridad, ante el temor de que las protestas masivas tomasen el Congreso para boicotear la susodicha investidura.
La calle no va a irse a su casa pasado mañana. Al contrario, la única forma de corregir la tropelía de la amnistía y todos los ofrecimientos a los catalanes y vascos y es a través de la presión social; por medio del Estado de Derecho; de acudir a los cauces de la división de los poderes y presionar mediante las instituciones de la Unión Europea.
Que Sánchez se quede otros cuatro años más en el poder, no solo costará esos 100 mil millones de euros en ofrecimientos económicos a independentistas y a vascos, también tendrá consecuencias geográficas porque la ruptura de España está más cerca que nunca.
Mientras los españoles hablan de regresión, involución democrática y cunde una indignación generalizada, los asesores que rodean a Sánchez repiten como un mantra que la única forma de terminar con el conflicto catalán es mediante la política y solo con la política.
Con la amnistía, se va a dejar de perseguir y a perdonar, a todos los involucrados en los intentos catalanes de independentistas y hasta en acciones para boicotear al Estado español desde 2012 hasta 2023.
Carles Puigdemont, el ideólogo del referendo independentista ilegal del 1 de octubre de 2017, fugado a Bélgica para evadir la acción de la justicia española podrá gracias a la amnistía volver a territorio español, libre de cargos y de persecuciones y lo hará para convertirse en héroe en Cataluña.
Volverá para seguir maniobrando para socavar al Estado español, para insistir y reiterar que Cataluña no es España y que, a como dé lugar habrá que proclamar la independencia.
Total ya está amnistiado, ya ha sido perdonado. No puede ser juzgado dos veces por el mismo delito y Sánchez sabe muy bien que comenzará una legislatura agarrado de los testículos por cinco partidos políticos que odian a los españoles y a España entera. El destino inmediato de una nación que ya está rotísima por dentro descansa en las manos de ERC, Junts, Bildu, PNV y BNG. Sánchez perdió las elecciones generales en julio pasado, sin embargo, tras estos pactos de la ignominia, consigue los votos en el Congreso para investirse con mayoría absoluta con 179 votos (de un total de 350) los votos más caros de la Historia en una monarquía parlamentaria en la que no siempre gobierna el que gana en las urnas. Y, Sánchez, lo sabe muy bien.