{"id":146230,"date":"2019-02-15T18:36:19","date_gmt":"2019-02-16T00:36:19","guid":{"rendered":"http:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/?p=146230"},"modified":"2019-02-15T18:36:19","modified_gmt":"2019-02-16T00:36:19","slug":"estupidos-o-idiotas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/2019\/02\/15\/estupidos-o-idiotas\/","title":{"rendered":"Est\u00fapidos o idiotas"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLa sociedad del espect\u00e1culo\u201d fue escrito en 1967 por el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Guy Debord, y su tesis podr\u00eda ser la siguiente: <strong>Toda realizaci\u00f3n humana contempor\u00e1nea<\/strong> est\u00e1 determinada por la econom\u00eda; la simulaci\u00f3n dota de un sentido a nuestras vidas, pero \u00e9ste es pasajero, por lo que al perder una m\u00e1scara <strong>debemos reemplazarla inmediatamente<\/strong> con otra a fin de poder seguirnos mirando en el espejo, pero sin confrontarnos a nosotros mismos. Si antes el \u2018ser\u2019 estaba determinado por el \u2018tener\u2019, hoy, <strong>en esta sociedad donde las inequidades son tan abismales<\/strong>, hemos sustituido al \u2018tener\u2019 con el \u2018parecer\u2019. Al poner todo nuestro empe\u00f1o en elaborarnos un disfraz perfecto, nos hicimos incapaces de saber qui\u00e9nes somos. As\u00ed, entonces, <strong>nuestra aceptaci\u00f3n en el mundo depender\u00e1<\/strong> no de lo que somos, sino de los aparentamos.<\/p>\n<p>Leamos el ep\u00edgrafe utilizado por Debord, y que es tomado de \u201cLa esencia del cristianismo\u201d de Feuerbach,<strong> pues resulta revelador<\/strong>: \u00ab<em>Y sin duda nuestro tiempo&#8230; prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representaci\u00f3n a la realidad, la apariencia al ser&#8230; lo que es &#8216;sagrado&#8217; para \u00e9l no es sino la ilusi\u00f3n, pero lo que es profano es la verdad. Mejor a\u00fan: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusi\u00f3n, hasta el punto de que el colmo de la ilusi\u00f3n es tambi\u00e9n para \u00e9l el colmo de lo sagrado.<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de que parecen opuestos, <strong>los males a los que se refiere Feuerbach<\/strong> (el cristiano vicioso) son esencialmente los mismos de los que habla Debord (el ciudadano endeudado), pues tanto uno como otro se han postrado ante el mundo, externo y seductor, de los sentidos, y olvidado del cuidado y del cultivo interior de s\u00ed mismos. <strong>El culto a la imagen hoy en d\u00eda es excesivo<\/strong>. Todo se documenta, todo se archiva con pretensiones de eternidad en herramientas que, por ser humanas, son ef\u00edmeras. Cada a\u00f1o <strong>somos testigos de los mismos eventos deportivos, musicales, pol\u00edticos, religiosos y de cualquier otra \u00edndole<\/strong>; nada cambia, siempre es la misma ignorancia multiplic\u00e1ndose repetitivamente bajo diferentes vestidos, colores, rostros, pero todos ellos son m\u00e1scaras, apariencias. Y cada a\u00f1o son los mismos ingenuos (cristianos o endeudados, qu\u00e9 m\u00e1s da) los que inclinan su cabeza ante el verdugo.<\/p>\n<p>Evidentemente, como el cultivo de nuestra espiritualidad <strong>ha sido olvidado lo mismo ha ocurrido con los versos del poeta Horacio<\/strong>, del primer siglo antes de Cristo: \u00ab<em>Dichoso aqu\u00e9l que lejos de los negocios, como la antigua raza de los mortales, dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con sus propios bueyes, libre de toda deuda, y no se despierta, como el soldado, al o\u00edr la sanguinaria trompeta de guerra, ni se asusta ante las iras del mar, manteni\u00e9ndose lejos de las multitudes y de los umbrales soberbios de los ciudadanos poderosos<\/em>\u00bb. Otro poeta, pero \u00e9ste del siglo diecis\u00e9is, fray Luis de Le\u00f3n, <strong>dice as\u00ed parafraseando a Horacio<\/strong>: \u00ab<em>\u00a1Qu\u00e9 descansada vida la del que huye del mundanal ru\u00efdo, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido; [\u2026] Un no rompido sue\u00f1o, un d\u00eda puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ce\u00f1o vanamente severo de a quien la sangre ensalza o el dinero. [\u2026]Vivir quiero conmigo,\u00a0 gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo. [\u2026] Y mientras miserablemente se est\u00e1n los otros abrazando con sed insac\u00efable del peligroso mando, tendido yo a la sombra est\u00e9 cantando<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>Un \u00faltimo apunte. Es sabido que las palabras <strong>no han mantenido su significado original<\/strong>, sino que \u00e9ste ha ido variando con los a\u00f1os. Concentremos nuestra atenci\u00f3n en dos palabras: \u2018est\u00fapido\u2019 e \u2018idiota\u2019.<strong> La primera, de ra\u00edz dudosa, podr\u00eda venir de \u2018stupere\u2019<\/strong> (paralizado), y \u00e9sta, a su vez, de \u2018stultus\u2019 (necio, tonto). En cuanto a \u2018idiota\u2019 el panorama es menos oscuro, viene del griego \u03b9\u03b4\u03b9\u03c9\u03c4\u03b7\u03c2 [idiotes]. \u2018Idios\u2019 significa \u2018particular\u2019, y el idiota no es m\u00e1s que aquel que est\u00e1 dedicado a los asuntos particulares de su vida, es decir, al cultivo de s\u00ed mismo. El idiota, para los antiguos, <strong>era un individuo que no ocupaba cargos\u00a0 p\u00fablicos<\/strong>, ni tampoco acud\u00eda a las asambleas en el \u00e1gora por estar concentrado en s\u00ed mismo; pensemos, para ejemplificar esto, en los poemas de Horacio y de fray Luis de Le\u00f3n. Sabiendo lo anterior, en nuestra voluntad queda decidir si queremos ser unos est\u00fapidos que paralizados y faltos de inteligencia gozamos de las apariencias del mundo, o si nos convertimos en idiotas, a manera de los poetas antiguos, a fin de quitarnos la m\u00e1scara y vernos, sin temor y por primera vez, ante el espejo de nuestra miseria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda realizaci\u00f3n humana contempor\u00e1nea est\u00e1 determinada por la econom\u00eda; la simulaci\u00f3n dota de un sentido a nuestras vidas, pero \u00e9ste es pasajero<\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":52603,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[19388,614,5669],"yst_prominent_words":[],"class_list":["post-146230","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vox","tag-miguel-martinez","tag-opinion","tag-vox"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/146230"}],"collection":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=146230"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/146230\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=146230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=146230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=146230"},{"taxonomy":"yst_prominent_words","embeddable":true,"href":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/wp-json\/wp\/v2\/yst_prominent_words?post=146230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}